lunes, 29 de enero de 2018

¿Sólo 671 feminicidios en 2017? La nueva metodología del Gobierno federal genera más desconfianza.



Victoria Pamela Salas fue atacada, herida y asesinada en un hotel de la Ciudad de México. Su crimen, de acuerdo con María de la Cruz Estrada, representante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), cumplía con las características para ser investigado con perspectiva de género, sin embargo, terminó como un homicidio calificado. Lo mismo ocurre con otros casos, y así, las cifras por este tipo de crimen terminan por desinflarse, acusaron grupos civiles.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presentó los números completos sobre los delitos registrados en 2017. En las listas destacaron los homicidios dolosos por alcanzar un pico histórico de 24 mil 906 -en un país que, se supone, está en paz-. Además, y por primera vez desde que se comparte la información, agregaron la cifra de casos que fueron clasificados como feminicidios: 671 a nivel nacional. El dato genera dudas.

¿Sólo se registraron 671 asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres en el año pasado? ¿O sólo 671 casos fueron investigados y clasificados adecuadamente? ¿Por qué las cifras en algunas entidades no concuerdan con informes recientes? ¿Son datos manipulados? ¿Por omisión o por manejo político? Son algunos de los cuestionamientos que brotan, según grupos civiles consultados por SinEmbargo.

El tercer punto del instrumento para el registro, clasificación y reporte de delitos y las víctimas CNSP/38/15, compartido públicamente por el SESNSP, señala que el mes más violento para ser mujer en el México del 2017 fue junio, con 70 casos. Le siguieron julio (63), mayo (60), agosto (57), marzo (56), abril (56), noviembre (56), febrero (54), octubre (53), septiembre (51), diciembre (49) y enero (46).

Del total, 183 de los feminicidios reconocidos se perpetraron con arma de fuego; 124 con arma blanca; 329 con “otro elemento” y 35 no fueron especificados.

“Se clasifican como homicidios casos que tienen características de feminicidio. Así ocurrió con el caso de Lesvy Berlín Osorio -joven asesinada en Ciudad Universitaria-, por ejemplo. Primero se investigó como un homicidio doloso por omisión, sin embargo, la presión obligó a reclasificarlo”, dijo María de la Cruz Estrada.

NO SE INVESTIGAN LOS FEMINICIDIOS EN MÉXICO.

El 22 de enero, tras la difusión de los números en relación a los feminicidios en México, el OCNF manifestó “su preocupación ante la evidente falta de investigación de las muertes violentas de mujeres como feminicidio, lo que deriva a que estas sean investigadas por otras causales como: suicidio, homicidio…”.

“El subregistro y la falta de investigación de muchos casos, que son investigados por otras causales, deriva no sólo en su invisivilización sino en la impunidad y prevalencia”, advirtieron. Y es que aún con el aumento oficial de las carpetas que iniciaron una investigación por el delito de feminicidio en México -72 por ciento entre 2015 y 2017-, la cifra final se sigue “quedando corta”.

“Necesitan ser más claros. Agregar un análisis de comportamiento. Sólo arrojar datos así es muy riesgo porque estados con los mayores índices de feminicidios ahora aparecen en los peldaños de abajo, como la Ciudad de México y el Estado de México, donde sigue habiendo muchos asesinatos de mujeres”, comenta Estrada.

En el informe “La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016”, en un ejemplo, Colima encabezó la lista. En 2007, dos de cada 100 mil mujeres fueron asesinadas. Nueve años después, la tasa se disparó a 16 por cada 100 mil. Pero en la información del SESNSP sólo aparecen 4 casos, “¿qué pasó ahí?”, cuestionó la entrevistada.

“En Colima sólo hay 4 porque no los acreditan. Están disparados. La mayoría de los casos en Colima, de acuerdo con datos de las Naciones Unidas, sí son feminicidios. Hay una contradicción”, reviró.

En el mismo informe, donde Colima comandaba las acciones, se mostró que en los estados de Chiapas y Zacatecas la tasa de homicidios aumentó seis veces; en Morelos, cinco; en Baja California, Guanajuato y Tamaulipas, cuatro; Chihuahua, Guerrero, Hidalgo, Nuevo León y Veracruz, tres; y en Coahuila, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Sinaloa y Tabasco, la tasa se duplicó.

SINALOA REVIENTA Y EL EDOMÉX ¿BAJA?

De acuerdo con los datos oficiales, el estado en el que se registraron más casos en 2017 fue Sinaloa (82). Siguieron Oaxaca (58); Veracruz (79); el Estado de México (57); Nuevo León (43); Ciudad de México (37); Sonora (32); Chiapas (29); Tabasco (28); Jalisco (27); Morelos (27); Puebla (27); Hidalgo (20); San Luis (18); Michoacán (17); Guerrero (13); Guanajuato (12); Chihuahua (11); Zacatecas (11); Yucatán (9); Durango (9); Coahuila (9); Colima (4); Quintana Roo (4); Baja California (2); Tlaxcala (2); Nayarit (2); Campeche (1) y Tamaulipas (1).

Tres entidades, Querétaro, Baja California Sur y Aguascalientes, según la información, no tuvieron ningún caso…

“Entre más se revisan los datos, menos cuadran. ¿Sinaloa tiene 82 casos de feminicidio, pero ningún homicidio doloso? ¿El Estado de México (una de las entidades reconocidas como de mayor índice de violencia contra las mujeres), sólo tiene 57?”, cuestionó la activista.

Sobre los datos en la entidad gobernada por el priista Alfredo Del Mazo Maza, Yuri Hernández, del Observatorio Ciudadano Contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Edoméx, aseguró que son absurdos. Su organización documentó más de 200 casos en 2017.

“Les hace falta un poquito de esa realidad que vivimos las mexiquenses en el Estado de México. Que le digan eso a Valeria -menor localizada sin signos vitales el 9 de junio en Nezahualcóyotl, Estado de México-, que no tiene voz para gritar. Indignante…El año pasado, las autoridades nos quedaron a deber mucho”, indicó Hernández en entrevista con este diario digital.

Y agregó: “No ha bajado. No hemos logrado que mejoren los procesos. Es una mentira. Estamos tratando de que mejore la investigación criminal, ¿bajó el 50 por ciento en el Estado de México? No cuadra”.

Las cifras también chocan, en otro ejemplo, con la información que María Salguero, activista e ingeniera geofísica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), reunió en el mapa de feminicidios. Casi había contabilizado 2 mil casos a finales del 2017.

¿NO ES FEMINICIDIO?

Victoria Salas y Mario Saenz ingresaron al hotel “Novo Coapa”, de la delegación Tlalpan, la madrugada del 2 septiembre, pero sólo él abandonó el lugar. Ella fue localizada sin vida en medio de vapor y sangre.

El presunto asesino, Saenz, atacó a la víctima con un objeto punzocortante, le causó una lesión en el cuello, le provocó la muerte y dejó el cuerpo bajo el agua hirviendo de la regadera por horas, lo cual generó laceraciones de piel. Fue detenido, pero las autoridades lo dejaron ir. Finalmente, y ante el lamento de la familia de la víctima, se fugó. Ese crimen, como se citó al principio, no forma parte de los datos vaciados en las listas del SESNSP -al menos no como feminicidio-.

“Inició como homicidio culposo. No entendemos el porqué. La chava fue salvajemente asesinada. Después con la presión de la mamá, fue cambiado a homicidio calificado. Pero no como feminicidio. Eso estamos peleando. Una de porquerías que hicieron…Dejaron ir al sujeto. Había suficientes elementos, sin embargo, no se hizo así”, lamentó María de la Cruz Estrada, quien se encuentra al pendiente del caso.


“Los feminicidios han aumentado. No han disminuido nunca. La guerra del narcotráfico ha traído un aumento. No sólo las matan sus parejas […]. Estamos en un contexto mucho más complejo, criminal. Necesitamos investigaciones efectivas con perspectiva de género”, indicó la activista.

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