Durante
2016, el gobierno de Quintana Roo otorgó
dos contratos por 4 millones de pesos a la empresa Consultores EMKT S.A de C.V,
cuyo dueño es uno de los presuntos prestanombres del exgobernador Roberto Borge
Ángulo, actualmente preso por el supuesto desvío de 900 millones de pesos del
erario público. De acuerdo con la revisión de la Auditoría Superior de la
Federación (ASF), la empresa no realizó los servicios para los que fue
contratada.
Se trata de Raymundo Cámara Sánchez,
quien desde 2016 fue denunciado en la Procuraduría General de la República
(PGR) por la organización “Somos tus Ojos, Transparencia por Quintana Roo”, por
la realización de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
La denuncia dirigida contra 11
presuntos prestanombres de Borge, entre éstos Raymundo Cámara, reveló –entre
otros delitos- que estas personas, a través de tres diferentes empresas,
recibieron recursos por 80 millones de pesos “para la construcción de caminos
que no se realizaron”.
De acuerdo
con el acta constitutiva de Consultores EMKT, en poder de Animal Político, los
dueños de la compañía son: Raymundo Cámara Sánchez, Ingmar Alejandro Frey Ros y
Osmar Pat Alejo.
El objeto
social la empresa, que se conformó en
Playa del Carmen un mes después de iniciar la administración de Roberto Borge,
realiza “consultoría, implementación y desarrollo de todo tipo de programas de
informática, hardware, software, aplicaciones para dispositivos móviles,
seguridad informática, diseño gráfico impreso y digital. Gestión de campañas de
marketing digitales y tradicionales, consultoría de marketing y elaboración de
análisis de mercados”.
Raymundo Cámara es propietario de
otras siete empresas, entre éstas dos de las señaladas por recibir 80 millones
de pesos en contratos irregulares de la administración Borge, de acuerdo con
información del Registro Público del Comercio de Quintana Roo.
Lo que
encontró la ASF.
Como parte
de la revisión de la cuenta pública 2016, tercera etapa, la ASF identificó la
existencia del contrato número OM/DGA/DRM/DCP/07/2016, celebrado entre el
Gobierno de Quintana Roo y Consultores EMKT, por un monto de 1 millón 229.6 mil
pesos, con el objeto de proporcionar el servicio de actualización del sistema de
facturación electrónica para la Secretaría de Finanzas y Planeación.
Lo que
encontró la ASF es que “dicho contrato
no está formalizado, carece de las firmas de los responsables, sin embargo, fue
pagado en su totalidad y no se nos pudo demostrar que se entregó el servicio,
por lo que se estima que el pago realizado es improcedente. El análisis de los
contratos de la muestra se presenta en los resultados subsecuentes”.
Además,
derivado de la revisión al contrato SEFIPLAN-DA-AD-19-16 para brindar el
“servicio de asesoría para el Fortalecimiento Operativo en el Diseño de
Sistemas”, mediante el procedimiento de adjudicación directa, la ASF encontró que los informes que
supuestamente justifican las tareas que realizaron Consultores EMKT, solo
fueron firmados “por el proveedor y no existen cartas de entrega recepción de
servicios o documentación adicional que sirvan como evidencia de la realización
de las tareas descritas en los mismos”.
“Debido a que no se cumplió con la
totalidad de los requisitos de contratación y no se cuenta con la evidencia de
las actividades realizadas por el proveedor, se estiman pagos injustificados
por 2 millones 728.3 mil pesos”, determinó la ASF.
Por los dos
contratos, la ASF presume un posible
daño a las finanzas públicas por 3 millones 957.9 mil pesos, por lo que además
de solicitar al Órgano Interno de Control investigar a “los servidores públicos que en su gestión no
administraron ni verificaron la correcta ejecución de los servicios”, pidió
que implementaran los mecanismos de supervisión y control necesarios que
permitan monitorear el desarrollo de las actividades realizadas por los
prestadores de servicios, “a fin de garantizar que se cumpla con las
obligaciones establecidas y se justifiquen los pagos efectuados”.
Las
irregularidades del Tribunal.
La ASF
también revisó el contrato LADQ-TSJ-DRM-002-16-TEC-CAN entre el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Quintana Roo y la
empresa Denim Consultores, S.A. de C.V, para dotar de “equipamiento
tecnológico” que permitiera la Implementación del Nuevo Sistema Penal
Acusatorio en la Ciudad de Tulum, Quintana Roo.
Lo que
detectó la Auditoría es que la firma del
contrato se realizó un año después de concluida su vigencia, además de que las
autoridades realizaron pagos irregulares por el equipo y no realizaron los
cobros de penalización por su entrega atrasada.
No sólo eso.
Encontraron que los equipos no han sido
instalados y utilizados por ningún usuario, hacen falta cuatro laptops las
cuales hasta ese momento no han sido reportadas, se localizaron equipos en
otras localidades, sin que exista evidencia que justifique su movimiento y/o
traslado, además que durante el recorrido se observaron marcas de humedad en el
techo del Site, sobre equipo de telecomunicaciones, “lo cual pone en un posible
riesgo de daño parcial o total a los equipos en caso de que existan
filtraciones de agua”.
Por esta
situación, la ASF presume un probable
daño o perjuicio o ambos a la Hacienda Pública Federal por un monto de 1 millón
308.3 mil pesos “por penalizaciones no aplicadas, correspondientes a los
retrasos en las fechas de entrega de los equipos.
Un segundo
contrato con esta misma compañía, para dotar de equipamiento al Tribunal para
la implementación del Nuevo Sistema Penal Acusatorio en Cancún, Quintana Roo,
también fue auditado por la ASF.
En éste, la ASF detectó que el contrato se firmó un
año después de concluida su vigencia, se realizaron pagos irregulares y no se
aplicaron penalizaciones por la entrega tardía del equipo.
Aparte, se
revisaron físicamente 219 equipos, con la finalidad de validar que éstos se
estaban utilizando y cumplían con las características especificadas en el
contrato. “De la revisión realizada se
observó que los equipos se encuentran instalados y funcionando, sin embargo, no se tiene un control adecuado sobre el
movimiento de los mismos ya que cuatro equipos se encontraban ubicados en un
lugar distinto al indicado y no se contó con evidencia que justificara su
movimiento”.
Por esta segunda auditoría, se
presume un probable daño al erario por un monto de 2
millones 663.2 mil pesos “por penalizaciones no aplicadas, correspondientes a
los retrasos en las fechas de entrega”.
En la misma
situación se encuentran un tercer contrato celebrado por el Tribunal de
Justicia y la empresa Compumaya, S.A. DE C.V, para dotar de equipos a Cozumel. Aquí la ASF presume un probable daño a las
finanzas públicas por 398.2 mil pesos por penalizaciones no aplicadas.
Todos los
contratos se entregaron durante 2016, cuando Roberto Borge era gobernador de
Quintana Roo. Actualmente el exgobernador se encuentra recluido de manera
preventiva y es investigado por el supuesto desvío de recursos en su
administración. La PGR lo señala de haber participado en una presunta red de
corrupción que habría participado en la venta ilícita de 22 predios localizados
en Quintana Roo, en la cual, Rosa Yolanda Angulo Castillo, madre de Borge,
sería una de las principales involucradas.
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