martes, 29 de mayo de 2018

La familia de Peña Nieto, a bordo del “jet de la corrupción”



A principios de agosto pasado, un jet privado trasladó a la madre, la hermana y el cuñado del presidente Enrique Peña Nieto a Cozumel. Después llevó a la esposa del mandatario, Angélica Rivera, y a sus hijas de Los Ángeles al aeropuerto militar de Pie de La Cuesta, Guerrero.

El Falcon 50 EX en el que viajó la familia pertenece al contratista Juan Armando Hinojosa Cantú, y en él voló Peña Nieto durante sus últimos años como gobernador del Estado de México y en su campaña presidencial.

No suena extraño que, en el segundo país con el mayor número de jets privados, la familia del presidente viaje en taxis aéreos; sin embargo, la madre y la esposa de Peña Nieto ocuparon el avión de Hinojosa Cantú sólo un año después de que el presidente se viera obligado a disculparse públicamente por el escándalo de la Casa Blanca, que financió y construyó el contratista tamaulipeco.

En respuesta a un cuestionario de siete preguntas que le envió Proceso, Eduardo Sánchez, el vocero de la Presidencia, se limitó a decir que “en ningún caso, los gastos privados de transportación aérea de los familiares del presidente de la República han sido cubiertos con dinero público”.

Ninguna de las preguntas se refería al pago de los viajes con dinero público. Sánchez no envió documentos que acreditaran el pago a la empresa de Hinojosa Cantú; tampoco dijo si familiares de Peña Nieto viajaron en otras ocasiones con empresas de Hinojosa Cantú, e ignoró la pregunta sobre el estado de la relación entre Peña Nieto y el empresario.

Para agilizar los trámites de migración y evitar que Angélica Rivera y sus hijas hicieran cola en la aduana, Eolo Plus, una de las empresas de taxis aéreos de Hinojosa Cantú, pagó sobornos a agentes federales, una práctica común en la empresa, según consta en facturas obtenidas por este semanario.

Cuando constituyó Eolo Plus el 14 de mayo de 2006 –meses después de la toma de posesión de Peña Nieto como gobernador del Estado de México–, Hinojosa Cantú no tenía historial en materia de aviación. Cuando obtuvo su primer contrato del PRI, en 2009, sus oficinas se encontraban en el tercer piso de un edificio ubicado a una cuadra y media del Zócalo de Toluca.

Al terminarse el gobierno estatal del priista, el empresario poseía uno de los hangares más importantes del Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), su base de operación, donde tiene tres empresas: Eolo Plus, Aerolíneas Primordiales y Operadora Mexiquense.

El avión con el que Hinojosa Cantú trasladó a la familia de Peña Nieto fue el Unión-Víctor-Sierra –nombre de la matrícula XA-UVS en alfabeto fonético internacional–, un Falcon 50 EX fabricado por la empresa Dassault en 2001.

Hasta el 27 de abril de 2015 la lujosa aeronave, con autonomía para vuelos ­trasatlánticos, estuvo registrada en México con la matrícula XA-PRR, que Peña Nieto utilizó en repetidas ocasiones durante su sexenio como gobernador y en su campaña presidencial.

En vísperas de las elecciones de 2012, la página Peña Vuela publicó una serie de bitácoras de viaje, las cuales revelaron que utilizó el XA-PRR y el XA-OHS en 167 ocasiones entre 2010 y febrero de 2012; en 31 de ellas, el entonces gobernador viajó a Miami, donde Rivera tiene un departamento.

El 27 de abril de 2015 ese avión cambió de matrícula a XA-UVS, según el oficio 4.1.5.0.05-868/2015, que Proceso consultó en los archivos de la comandancia del aeropuerto de Toluca. El semanario preguntó a dos funcionarios si identificaban el avión.

“¿El Unión-Víctor-Sierra? –contestó uno de los consultados y esbozó una sonrisa–. Claro, es el político.”

En efecto: en una búsqueda aleatoria entre las decenas de miles de hojas de vuelo de jets privados archivadas en el AIT –en las que sólo se identifica a los pasajeros de viajes internacionales–, Proceso encontró que Luis Videgaray Caso y el exsecretario de Hacienda Pedro Aspe Armella viajaron en esa nave en enero de 2013 y abril de 2015, respectivamente.

El dueño legal de la aeronave es la empresa Aerolíneas Primordiales, S.A. de C.V., que Hinojosa Cantú compró en abril de 2011 a Mario Vázquez Raña, entonces propietario de la Organización Editorial Mexicana (OEM).

Según actas de la empresa consultadas en el Registro Público del Comercio, Eolo Plus compró todas sus acciones a OEM y el empresario tamaulipeco compró los 240 restantes a Paquita Ramos de Vázquez Raña, la presidenta actual de la OEM.

El pasado 3 de agosto el XA-UVS salió de su hangar en el AIT. Regresaría tres días después. Voló primero a la Ciudad de México, donde abordaron nueve pasajeros: “Socorro N.”, “Ana Cecy (sic) P., Felipe C +2 hijas, 2 nanas + 2 escoltas”, indica la bitácora de viaje de Eolo Plus.

Sus nombres completos, según un operador de la empresa aérea –quien habló con Proceso a condición de no revelar su identidad– son: Socorro Nieto, madre del presidente, Ana Cecilia Peña Nieto –su hermana– y el esposo de ésta, Felipe Casahonda Cortés, así como las dos hijas de esta pareja.

El avión despegó del aeropuerto capitalino hacia el de Cozumel, donde bajaron los familiares de Peña Nieto. El XA-UVS regresó el mismo día a la Ciudad de México, donde permaneció hasta el 5 de agosto. Ese día voló vacío a Los Ángeles con una escala en Tucson.

De Los Ángeles despegó a las 00:30 para llegar a la base militar de Pie de La Cuesta, en Guerrero, a las 4:15 de la mañana. La bitácora de vuelo indica que en este tramo los pasajeros fueron “A.R.” junto con “Sofía C.”, “Fernanda C.”, “Regina C.” y un tal “Sebastián”. Se trataba de Angélica Rivera, las tres hijas que la primera dama tuvo con el productor de televisión Alberto Castro, y Sebastián Pereyra, el novio de Fernanda.

En el aeropuerto militar la empresa pagó 400 pesos de sobornos al Instituto Nacional de Migración (INM) y a las “aduanas”, según una factura manuscrita, adjunta al comprobante de vuelo. Después de dejar sus pasajeros en la base militar, el avión regresó vacío a su base de Toluca.

Las “propinas”

Facturas y prefacturas internas de Eolo Plus muestran que el pago de sobornos, a los que se refieren como “gratificaciones” o “propinas”, es una práctica común en la empresa de Hinojosa Cantú.

En un vuelo a San Diego, la familia de Carlos Alberto Rojo Macedo, director del Grupo Financiero Interacciones, utilizó entre el 10 y el 13 de agosto de 2017 la aeronave XA-CAL. En la factura correspondiente aparecen distintos rubros y, en la columna de al lado, el monto pagado por Eolo.

En la primera dice: “Servicios de migración” llegada y salida –mil 630 pesos–, “PFP” llegada y salida –mil 500 pesos–, “gratificaciones INM” llegada y salida –750 pesos–, así como “gratificación DGAC” –sin monto indicado–, en referencia a la Dirección General de Aeronáutica Civil de la SCT.

Las “propinas” y “gratificaciones” no son caras en comparación con los precios de los vuelos internacionales en estas empresas, de cientos de miles de pesos. Según el entrevistado de la empresa, esas gratificaciones se pagan en cada viaje internacional que “despacha” Eolo Plus.

Un piloto de otra importante empresa de aviación, quien laboró en distintas firmas de taxis aéreos en Toluca, confirma que Eolo Plus no es la única empresa que paga sobornos a las autoridades federales en el aeropuerto de Toluca, pero indica que no todas incurren en esta práctica.

Explica que estos pagos, cuyos montos varían según la compañía, permiten reducir el tiempo y la intensidad de las revisiones de los agentes del INM, la PF y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que en un día de gran afluencia pueden extenderse durante más de media hora.

Proceso envió un cuestionario a Eolo Plus para obtener una explicación sobre el pago de sobornos; al cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

Antes del escándalo de la Casa Blanca de Las Lomas, Hinojosa Cantú era uno de los empresarios más beneficiados con contratos por Peña Nieto, quien desde el Estado de México y la Presidencia le otorgó obras públicas por más de 22 mil millones de pesos.

El empresario amasó una gran fortuna al amparo del poder: en julio de 2015 armó una estructura de empresas de papel en paraísos fiscales para gestionar más de 100 millones de dólares que tenía depositados en varias cuentas bancarias, como reveló Proceso en el marco de la investigación global Panama Papers. Uno de sus asesores financieros mencionó que esta suma representaba una “pequeña parte” del patrimonio del tamaulipeco.

Eolo Plus se convirtió en la principal empresa proveedora de vuelos ejecutivos del gobierno federal, con contratos por más de 67 millones de pesos en la primera mitad del sexenio.

La empresa no se limita a transportar empresarios y políticos; durante la administración de Peña Nieto en el Estado de México se convirtió en uno de los Operadores de Base Fija (FBO) más importantes del AIT.

Un FBO provee servicios aeronáuticos a las empresas de transporte aéreo, desde realizar los trámites con las autoridades aeroportuarias –“despachar los vuelos”, en la jerga del sector– hasta proveer el combustible, pero también para atender a los clientes en sus salas de espera VIP.

En el salón de Eolo Plus los viajeros pueden instalarse en los cómodos sofás u observar las obras de arte que adornan las paredes, mesas y libreros. Por ejemplo, pueden comprar por 35 mil dólares una estatua de bronce realizada por el artista zacatecano Rafael Coronel.

En una de las salas de espera, amueblada para imitar la intimidad del salón de una casa moderna, se exhibe un reconocimiento que otorgó el entonces gobernador Enrique Peña Nieto a la Constructora Teya, de Hinojosa Cantú, en septiembre de 2008.

Esta empresa formaba parte del consorcio, encabezado por firmas estatales chinas, al que la SCT había otorgado un contrato de 50 mil millones de pesos para construir el tren México-Querétaro. Después de la revelación de la Casa Blanca y los vínculos de Hinojosa Cantú con Peña Nieto, el gobierno federal canceló el megaproyecto.

Eolo Plus también renta su hangar a millonarios como Roberto González Moreno, hijo del fundador de Grupo Maseca (Gruma), así como a algunas de las empresas de taxis aéreos que operan en Toluca, a veces como simples fachadas que fueron incorporadas sólo para despachar los vuelos de los aviones de sus dueños.

De acuerdo con un reporte de estancia en hangares de Eolo Plus, Pabe-Tax, S.A. de C.V., es una de las empresas que renta espacios a Hinojosa Cantú.

Pertenece a Ariel Zeev Picker Schatz, también propietario de la empresa Seguritech, S.A. de C.V., que obtuvo contratos de por lo menos 22 mil 307 millones de pesos durante el sexenio de Peña Nieto para instalar cámaras de vigilancia en 22 estados del país, y otro de 116 millones de dólares para dotar al SAT de un servicio de equipamiento móvil para la revisión de mercancías.

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