miércoles, 30 de mayo de 2018

“Ya deja de hablar de López Obrador”, recriminan a Ricardo Anaya en Valle de Chalco.




Un mal rato pasó el candidato presidencial Ricardo Anaya cuando un joven lo retó a debatir hasta de grafiti y una mujer le reclamó que su campaña sólo se enfoque en Andrés Manuel López Obrador.

–Ya deja de hablar de López Obrador, Haz tu campaña sobre ti –le recriminó una mujer, de frente, al candidato panista.

Sucedió al arribar Anaya a Valle de Chalco, poco antes de conducir un mototaxi que lo llevaría a la explanada municipal ubicada en la avenida Alfredo del Mazo, que lleva el nombre del actual gobernador priista, donde encabezó un mitin.

Al descender de su automóvil, junto a una pared donde había un letrero de “lavado”, un joven se aproximó a Anaya, quien intentó saludarlo de mano. Como respuesta, fue retado a debatir sobre la democracia, o “sobre el grafiti y todo lo que hiciste en la Universidad de Querétaro”, en referencia a su tesis de licenciatura.

Enseguida intervino una mujer y, ante un siempre sonriente Anaya, le soltó, con amable reclamo:

–¿Por qué sobre López Obrador hablas y hablas? Se supone que es tu campaña.

Trató de intervenir un organizador de la campaña del candidato, quien tomaba del hombro a la mujer.

–No, espérate, que me conteste –insistía ella–. Yo quería esta oportunidad.

Anaya, sin perder la sonrisa, pedía al colaborador que le dejara hablar, mientras avanzaba y se tomaba fotos con vecinas de este municipio, creado por Carlos Salinas hace tres décadas y hoy gobernado por el PRD.

–¿Por qué tu campaña la basas sobre López Obrador? –insistía la mujer.

Nada respondía el sonriente candidato, quien escuchaba luego al joven que lo retaba: “Debate acá, con nosotros”.

Justo en ese momento llegó Juan Zepeda, el perredista candidato a senador de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano que el año pasado quedó en tercer lugar como aspirante a gobernador y mandó al cuarto lugar a la panista Josefina Vázquez Mota.

–¿Cómo estás? –lo abrazó Anaya

–Bien –devolvió el perredista.

Pero la mujer seguía detrás de él.

–A ver, dime. ¿Ya ves cómo no contestas? Si tú quieres que te apoye, hay un terreno fabuloso para apoyarte, pero ya deja de hablar de López Obrador. Haz tu campaña sobre ti.

Por fin se detuvo Anaya frente a ella y la escuchó. Y mientras le daba un beso, oía que le daba una recomendación de que hable de cosas “sobre México, no que puro Obrador-Obrador”.

–Claro que sí –le dijo Anaya y se zafó. “¿A dónde vamos?”, preguntó antes de subirse a un mototaxi que lo llevó a la explanada municipal, donde lo esperaban, entre otros dirigentes, el perredista Jesús Ortega.

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