Un tribunal colegiado solicitó a un
juez federal que reponga y amplié un peritaje antropológico y ambiental con el
cual pobladores de Atenco, Estado de México, pretenden detener la obra del
Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).
El 8 enero
de 2015, vecinos de Atenco e integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la
Tierra (FPDT), que en 2002 se opusieron a otro proyecto de aeropuerto en el
Lago de Texcoco y en 2006 sufrieron una represión policiaca que llegó hasta la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), interpusieron un amparo ante un juez federal en Nezahualcóyotl para
detener la construcción del Nuevo Aeropuerto, donde reclamaron que las
autoridades federales no respetaron sus derechos como pueblos originarios de la
zona y no se les consultó para la implementación de la obra.
Al revisar
el caso, el 27 de junio de 2017, el juez
sobreseyó la petición y negó el amparo a los pobladores, al considerar que
éstos no comprobaron que pertenecieran a una “comunidad indígena”.
Los pobladores, sin embargo, se
inconformaron ante un tribunal colegiado, quien ordenó que se repusiera y
ampliara un peritaje antropológico.
En su resolución, el Segundo Tribunal
Colegiado de Nezahualcóyotl determinó que la juez que negó el amparo “debió
haber ordenado que la prueba pericial en materia antropológica se desahogara
con la finalidad de verificar si esos pueblos gozan de la calidad de
originarios, y si son equiparables a un pueblo o comunidad indígena”.
Además, los magistrados del Tribunal “consideraron
que era suficiente con que las tradiciones se conservaran solo en parte y,
sobre todo, que era fundamental que los habitantes de un lugar se consideraran
a sí mismos un pueblo originario”, por lo que le ordenó a la juez reponer el
procedimiento y ampliar el peritaje antropológico para ver si se podía
considerar una comunidad equiparable, explicó Sandino Rivero, abogado de los
pobladores de Atenco.
¿Qué es una
comunidad equiparable?
De acuerdo con el abogado de los
pobladores, nunca se había discutido cómo darle a alguien esta categoría para
concederle los mismos derechos que a los pueblos indígenas, que tampoco están
perfectamente definidos, porque independientemente de si hablan lengua
indígena, se les reconoce si mantienen instituciones culturales y sociales
propias de la región.
El amparo, entre otras cosas, reclama
que el megaproyecto aeroportuario violenta los derechos a un medio ambiente
sano, salud y acceso a agua de “los pueblos originarios asentados en la zona de
implementación”, a quienes nunca se les consultó sobre la obra.
Ante eso, se mandaron a hacer tres pruebas
periciales: una antropológica para determinar si los atenquenses pertenecen a
un pueblo originario; segundo, si realmente la obra afecta el lugar donde
viven; y por último, sobre impactos al medio ambiente.
“Desde el principio vino el choque de
posturas”, explicó Sandino Rivero. Hubo un peritaje oficial del poder judicial,
uno elaborado por el FPDT, otro por la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y uno más por el Grupo Aeroportuario. Aunque todos reconocieron
elementos como la siembra histórica de maíz y frijol, la caza de especies en el
extinto Lago de Texcoco, ceremonias religiosas antiguas y la existencia de
lugares de patrimonio prehispánico, los peritos de la SCT y el Grupo
Aeroportuario aseguraron que se estaba perdiendo el arraigo y la cultura
tradicional, y la jueza decidió validar esos últimos argumentos para concluir
que no eran originarios.
“En un sentido antropológico, es
posible decir que las comunidades equiparables son comunidades históricas en la
medida en que su población reconoce la necesidad de organizarse colectivamente
y brindarse apoyo mutuo para preservar sus valores y garantizar un futuro para
los integrantes de la comunidad, criterio que cumplen las comunidades que
habitan en la región cultural del vaso del Lago de Texcoco”, concluyó un nuevo peritaje elaborado
hace dos meses, de acuerdo con Rivero.
Lo único que falta para que se dicte
una nueva resolución de amparo solicitada por los pobladores de Atenco, son los
peritajes sobre los efectos ambientales que tendrá el nuevo aeropuerto. Y es
que cuando la jueza rechazó el caso por considerar que no eran indígenas,
decidió que no se hicieran los estudios.
Una consulta
obligatoria.
De ser finalmente aceptado el amparo,
el objetivo del FPDT es que se cancele la obra. Pero Rivero es consciente de
que al haber pasado tres años –y los meses que se acumulen si el gobierno y el
Grupo Aeroportuario se inconformen y acudan a otra instancia– complica esa
opción.
“Lo que puede pasar legalmente hablando,
porque la ley de amparo da esa posibilidad, es un cumplimiento sustituto del
amparo. Un cumplimiento sustituto, en pocas palabras, es indemnización, cuando
las cosas ya van muy avanzadas, materialmente es mayor la pérdida o es
imposible echar para atrás algo, lo que te dice la ley es: tienes razón, pero
ya no se puede echar para atrás. Eso podría pasar también, es real”, admitió el abogado.
El ganador
de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, dijo durante toda la
campaña que había que cancelar la obra, aunque luego se dijo dispuesto a
revisarla para comprobar si realmente es viable técnica y financieramente. Su
equipo de transición, que tiene como propuesta para futuro secretario de
Comunicaciones y Transportes a Javier Jiménez Espriú, ha comenzado a organizar
equipos de trabajo para esta revisión.
A finales de julio, pobladores de
Atenco y su representante legal (Sandino Rivero) se reunieron con Jiménez
Espriú para pedirle ser incluidos en los grupos de trabajo y que, independientemente
de los foros que se hagan, no se tome una decisión sin considerarlos.
Por el reconocimiento que ya se les
otorgó como pueblos originarios, tendría que organizarse una consulta entre
habitantes de la zona, de acuerdo con Rivero, quien sostiene que es un derecho
que tienen las comunidades, pero que tampoco está reglamentado. Se trata de una
consulta distinta a la propuesta por López Obrador.
“No tenemos muy claro sobre cómo
sería esa consulta. Pero es muy diferente a la consulta que nosotros estamos
impulsando mediante el amparo, porque aquí es una consulta como un derecho
constitucional y establecido en tratados internacionales. Y que además tiene
que tener el carácter de vinculante”, explicó Rivero.
El FPDT espera que en cualquier
momento se manden a hacer, ahora sí, las pruebas periciales en materia
ambiental y confían en que les darán la razón, ya que aunque las casas del
pueblo de Atenco están un poco más alejadas del aeropuerto, sus tierras
ejidales sí se verán afectadas por el perímetro del proyecto, como ya les
afectó también la construcción de carreteras que están atravesando entre ambas
zonas.
Con todas
las pruebas, Rivero calculó a más tardar
los primeros meses de 2019, ya con una nueva administración federal, la jueza
tendrá que dar una respuesta a su amparo. En caso de que éste no sea favorable,
adelantó el abogado, acudirán hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación
para seguir luchando por sus derechos.
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