A sus 8 años, Daniel llegó a tercero
de primaria sin saber leer ni escribir. Los primeros dos grados los tomó en una
escuela de Huachinango, Puebla, comunidad indígena donde vivía y donde todos
hablan náhuatl menos los profesores. Les dan clases en español a alumnos que
sólo hablan su lengua materna.
De 25 niños inscritos en el grupo de
Daniel, solo cuatro aprendieron a leer y escribir. “El maestro no hablaba nada
de náhuatl, era de otro pueblo, entonces no nos entendía. Nosotros le
entendíamos poco a él”, dice el niño. Aun así, sin entender lo que el maestro
decía, todos fueron promovidos al segundo grado, y luego al tercero.
Pero Daniel ya no continuó en esa
escuela. En 2017 tuvo que irse a vivir con su tía a Ciudad de México, tras el
fallecimiento de sus padres. El tercer año lo cursó en la escuela República de
Colombia, en la colonia Capultitlán de la delegación Gustavo A. Madero. Su
maestra se dio cuenta que no entendía muy bien español. Tuvo que empezar con él
casi de cero en la lecto-escritura. Ahora que el niño cursa cuarto grado a sus
9 años, apenas está haciendo oraciones sencillas. No es un caso aislado.
En el ciclo
escolar 2017-2018, 41 mil 795 alumnos
hablantes de alguna lengua indígena llegaron a sexto grado de primaria sin
saber bien español, condición indispensable para aprender y poder continuar sus
estudios. Esto representa el 32.5 % de los 128 mil 361 alumnos inscritos en ese
grado (sexto) en las 10 mil 233escuelas primarias del subsistema de educación
indígena del país, de acuerdo con información de la SEP proporcionada por
Transparencia.
El subsistema de educación indígena
cuenta, a nivel nacional, con 797 mil 525 alumnos en los seis grados de
primaria y con 412 mil 186 en los tres de preescolar. Chiapas tiene el mayor
número de casos de niños que en sexto de primaria no saben bien español, con 21
mil 271 niños. Le sigue Guerrero con 7 mil 328, y Puebla con 2 mil 259.
Esta deficiencia en el aprendizaje
del español como segunda lengua se da a pesar de que México tiene regulaciones
como la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas o el
reformado Artículo 7 de la Ley General de Educación, que reconocen el derecho
de estas comunidades a recibir instrucción tanto en su lengua materna como en
español.
La autoridad no reconoce el problema,
a pesar de sus propias cifras. Rosalinda Morales, titular de la Dirección
General de Educación Indígena (DGEI) de la SEP, asegura que en todo caso el
dato de los 41 mil niños monolingües obtenido vía Transparencia es solo un
estimado. “Nosotros trabajamos para que todos los niños hablen español”.
En
entrevista afirma que en los 9,797
preescolares y 10,233 escuelas primarias indígenas del país sí se imparte una
educación intercultural bilingüe, y que a los niños se les enseña el español
como segunda lengua y se les da contenidos de las diversas asignaturas en su idioma
materno.
Sin embargo,
investigadores y lingüistas coinciden en
que la enseñanza bilingüe para comunidades indígenas en México es deficiente.
“No hay a nivel nacional un modelo para enseñar a los niños hablantes de una
lengua indígena, el español como segunda lengua; ni se les enseña a leer o
escribir en su lengua materna”, afirma Enrique Hamel, profesor investigador de
la UAM Iztapalapa y director del programa Comunidad Indígena y Educación
Intercultural Bilingüe (CIEIB).
“Yo no he encontrado una escuela aquí
en Ciudad de México de las que reciben niños migrantes donde haya un modelo
así”, asegura Rebeca Barriga, investigadora del Centro de Estudios Lingüísticos
y Literarios (CELL) de El Colegio de México (COLMEX).
El más
reciente libro de la investigadora, Políticas
lingüísticas y lenguas indígenas, entre historias, discursos, paradojas y
testimonios, compila una serie de investigaciones, entrevistas y visitas a
escuelas en donde se corrobora que la educación intercultural bilingüe para
comunidades indígenas no es sistemática en el país. Solo hay esfuerzos aislados
en algunos estados.
Violencia
sobre violencia.
Los niños hablantes de lengua
indígena van pasando de un grado a otro de primaria entendiendo muy poco de los
contenidos escolares. “Es una violencia cognitiva muy fuerte. Recuerdo que yo
aprendí a decodificar qué decían las palabras, pero no entendía el contenido de
los textos”, dice la
lingüista mixe Yásnaya Elena Aguilar.
Fue gracias a que sus tíos la ayudaron
y a que le gustaba mucho leer que ella logró avanzar entre niveles escolares.
Buena parte no lo consigue. “Muchos de los niños terminan la primaria quién
sabe por qué artes. Pero ya en la secundaria se vuelve más complejo todo y
muchos desertan”,
dice Barriga.
En 2015, de acuerdo a registros del estudio Panorama
Educativo de la Población Indígena (PEPIA) del Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación (INEE), la escolaridad media de la población de 15
años y más en todo el país era de 9.2 grados, lo que equivale a poco más de la
secundaria completa. En cambio la escolaridad media de la población hablante de
lengua indígena era de 5.7 grados, ni siquiera el equivalente a la primaria.
“Yo conocía el español porque mis
papás trataban de hablarnos en ese idioma en la casa para que lo aprendiéramos
y no nos discriminaran, pero mis abuelos y muchos en la comunidad sólo hablaban
purépecha, así que esa era nuestra verdadera lengua. Nuestra forma de
comprender la vida era en purépecha”, dice
Ana Elena
Erape, maestra en Educación Intercultural Bilingüe e investigadora de la UAM
Iztapalapa.
Erape cuenta que cuando ella estaba
en primaria no encontraba lógica entre el mundo matemático occidental y cómo
ella lo vivía en su familia. “Para nosotros el concepto occidental de
fraccionar, por ejemplo, es vago y general. Nosotros nombramos diferente si
estamos fraccionando algo plano y redondo o algo redondo y con volumen. La
palabra fraccionar es incompleta para nosotros, nos deja un vacío de
información”.
Enseñar en
español a hablantes de lengua indígena, dice Yásnaya Elena “es como si te enseñarán a leer en ruso, sin saber tú ruso. Después
además quieren que así aprendamos civismo o matemáticas, en una lengua que
nosotros no hablamos y sin habérnosla enseñado nunca como segundo idioma. Por
eso hay tan malos resultados en el aprendizaje”.
De los alumnos del último grado de
secundaria que hablan una lengua indígena, el PEPIA reporta que 62.4 % obtuvo
el nivel insuficiente de logro en el dominio de lenguaje y comunicación; en
matemáticas 80.3 % tuvo nivel de logro insuficiente. “Esos resultados son culpa
de una educación castellanizadora mal concebida y mal aplicada”, señala Hamel.
Aprender a
leer en tercero de primaria.
Benita
Durán, profesora de cuarto grado de la escuela Primaria República de Colombia
en Ciudad de México, dicta un problema matemático. Los alumnos lo escriben en el
cuaderno. Los niños tienen la vista fija en el papel y trazan rápido con el
lápiz. Todos menos Daniel. Él mira hacia un lado y hacia el otro, buscando
ayuda.
Para que
todo quede más claro, la maestra apunta el problema en el pizarrón. Daniel fija
la vista e intenta copiarlo. Para cuando termina el primer renglón de tres, sus
compañeros ya están debatiendo con la profesora cuál es la operación que deben
hacer para resolverlo. Cuando la mayoría del grupo tiene ya el resultado y se
pelean por quién pasa al pizarrón, Daniel apenas está terminando la segunda
oración del problema.
Una de sus compañeras se levanta de
su silla y va junto al niño para ayudarlo a terminar de escribir el ejercicio y
explicarle qué operación hacer y cómo. “Eso es lo que le ayuda mucho a él y a
mí, que sus compañeros están dispuestos y atentos para apoyarlo”, dice la maestra Benita.
El niño llegó a Ciudad de México
hablando poco español. Tuvo que aprenderlo sobre la marcha. Su profesora le
enseñó a leer y escribir con la asesoría de integrantes de la Unidad de
Educación Especial y Educación Inclusiva (UDEEI) de la SEP. Ahora apenas puede
construir frases cortas. Va atrás de sus compañeros en todas las materias.
–¿Cuándo Daniel termine la primaria
habrá alcanzado el nivel de sus compañeros de clase?, se le pregunta.
–No, pero ya sabrá leer y escribir
bien, comprender los textos. En matemáticas está ahorita en operaciones
básicas, y lo estamos apoyando para que avance.
–¿Podrá
cursar secundaria?
–Con dificultades, pero sí. Aunque
habría que buscar dónde puede cursarla, que se garantice un espacio donde le
puedan dar apoyo tanto de los profesores como de sus compañeros.
En la escuela Primaria República de
Colombia donde está el niño, 12 % de los alumnos son indígenas migrantes, con
diversos grados de bilingüismo. Hay niños que hablan o son hijos de hablantes
de triqui, náhualt y otras lenguas. Casi todos los alumnos ingresan sabiendo
español, pero hay casos como el de Daniel. La mayoría está perdiendo su lengua
materna.
Guadalupe
Guerrero, directora de la primaria, dice
que a ella y a su equipo de docentes les gustaría ofrecer una verdadera
educación intercultural bilingüe a sus alumnos migrantes, “pero no tenemos un
solo profesor que hable lengua indígena. Vino un docente hablante de triqui una
vez, supuestamente iba a hacer su servicio social aquí, estuvo solo un día y
los niños estaban muy contentos, pero ya no vino”.
Rosalinda
Morales, titular de la DGEI en la SEP, dice
que tan existe la educación intercultural bilingüe en las escuelas indígenas de
nivel básico que ya se hicieron libros en 22 lenguas (en el país hay 68 con 364
variantes dialectales), y asegura que con esos materiales los niños pueden
aprender las diversas asignaturas.
Guadalupe
Guerrero dice que la SEP les envía
libros en lengua indígena, en náhuatl, sobre todo. Pero “son materiales básicos,
muy bonitos, muy llamativos, pero no son para enseñar a leer ni para enseñar
asignaturas. Son de lecturas, para leerles a los niños. Además, está el
problema de que nosotros no hablamos esos idiomas”.
Lo mismo pasa en las escuelas de las
comunidades indígenas donde se asignan profesores que no dominan la lengua de
la comunidad. Aunque el PEPIA registra que sólo en el 9.5 % de los preescolares
indígenas no hay maestros que hablen la lengua materna de los alumnos, diversos
investigadores aseguran que ese porcentaje debe ser mayor. “Y aun si la hablan,
no la usa en el salón de clases. La idea general de la educación intercultural
bilingüe es que los niños deben aprender español”, dice Hamel.
Por ahora, la Primaria República de
Colombia está buscando opciones para ayudar a sus alumnos indígenas migrantes a
no perder su lengua materna y a revalorizarla. La investigadora Rebeca Barriga,
de El COLMEX, y sus alumnos del Seminario de Lingüística y Educación les
ayudarán para ofrecer a los estudiantes mejores opciones.
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