Martín
Moreno.
Cansada de la ineficacia e indolencia
de la Procuraduría de Justicia capitalina – su titular, Edmundo Garrido, no la
ha recibido ni a ella ni a su familia-, Carmela Volante, madre de Pamela
Gallardo, entregó una carta a Andrés Manuel López Obrador en Tlatelolco y ha
visto en dos ocasiones a la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez
Cordero, bajo un mismo ruego: ¡ayúdenme a encontrar a mi hija!
Cumplido un
año de que Pamela desapareció en El Ajusco tras asistir a un festival de música
electrónica acompañada de su novio, Jesús Zamora – “fui por unas sillas, la
dejé en la fila del camión y cuando regresé ya no estaba”-, la actuación de la
PGJCDMX ha sido decepcionante:
Primero, porque que no ha realizado una
investigación profesional: el agente identificado como “Bronce” y que lleva a
cabo las supuestas investigaciones, nada más no ha avanzado en el caso.
Segundo, porque la Fiscalía Antisecuestros ha
mostrado una lentitud desesperante, y en un grado mayor de irresponsabilidad,
declaró a los familiares de Pamela con desdén: “Nosotros no buscamos a
desaparecidos”. Entonces, ¿para qué tomaron el caso?
Tercero, porque solo ante la presión de autoridades
federales, la Fiscalía apenas ha decidido intensificar la investigación por el
lado de las sábanas telefónicas.
Cuarto – y puede ser el más grave-, porque ha
desestimado las declaraciones de un testigo clave que afirmó haber visto a
Pamela Gallardo dirigirse hacia la carretera Picacho-Ajusco acompañada de su
novio y de otros dos sujetos. (Los detalles, líneas adelante)
Quinto: porque la Procuraduría ahora califica al
novio, Jesús Zamora, como un sujeto “de bajo perfil”. ¿A qué se refiere con eso
la PGJCDMX? ¿Acaso lo descartan como sospechoso? ¿O tiene miedo la Procuraduría
de que Zamora es de Tepito y hay algo que no se quiere revelar?
Lo cierto, es que Pamela Gallardo
Volante lleva ya un año desaparecida.
Y nada.
Para dimensionar esta tragedia – una
más dentro de miles de desapariciones de mujeres en México, pero, no por ello,
menos dolorosa-, hay que retomar algunos puntos claves:
EL TESTIGO. Hay un testigo ocular que ya realizó su
declaración ministerial de manera valiente. Un ciudadano ajeno a Pamela y a su
familia, y que asegura que Jesús se llevó a Pamela no hacia los camiones para
regresar a casa, como lo ha reiterado el propio Jesús, sino que, junto con
otros dos sujetos, enfilaron junto con Pamela hacia la carretera Picacho –
Ajusco. Jamás se le volvió a ver. ¿Quiénes eran esos dos tipos que iban con
Jesús y a dónde se llevaron realmente a Pamela? Hasta ahora, la PGJCDMX ha
desestimado lo dicho por ese testigo, del cual nos reservamos su identidad, ya
que, asegura la procuraduría, “es su palabra contra la de Jesús”. ¡Es
inconcebible! ¿Y desde cuándo se desecha con tamaña irresponsabilidad lo
declarado por un testigo presencial?
DOS TIPOS. Jesús Zamora ha mencionado, durante
interrogatorio, dos nombres: el de un tal Alexis, y otro apodado “El flaco”,
que coincidieron con él en El Ajusco y a quienes ya conocía. ¿Quiénes son
Alexis y El flaco? ¿Qué papel jugaron? ¿Ya se les identificó plenamente? ¿Ya se
les buscó? ¿Ya se les interrogó? Hasta ahora, la respuesta de la Procuraduría
ha sido el silencio. Además, en la línea del tiempo del caso, Zamora se pierde
durante una hora y cuarto. ¿Qué hizo en ese lapso?
MP VOLÁTIL. El expediente de la desaparición de Pamela
Gallardo Volante ha cambiado… ¡hasta en tres ocasiones de Ministerio Público!
lo que, de forma irremediable, ha entorpecido las pesquisas y evitado armar una
investigación sólida y bien sustentada.
AUTO
JUSTICIA. Cuando llegaron a la
Procuraduría pocos días después de desaparecida Pamela, su hermano, Esteban
Gallardo, recibió por parte de la autoridad una petición tan inaudita como
indignante: le pidieron que les llevara a Jesús Zamora… ¡como si Esteban fuera
policía! Es el colmo: ahora la PGJCDMX quiere que los ciudadanos – o peor, las víctimas
colaterales, en este caso, la familia-, hagan el trabajo de los policías,
llevándoles a los presuntos culpables, con el riesgo que ello conlleva.
GARRIDO
AUSENTE. El procurador Garrido no se ha
dignado a recibir a la familia Gallardo Volante. Estará muy ocupado. Su
desprecio hacia el caso de Pamela ha sido manifiesto. “Un caso más”, dicen las
autoridades. No, señores: para las familias de las desaparecidas no es un caso
más. Es la tragedia más dolorosa que enfrentarán en su vida y que las marcará para
siempre.
“No hemos logrado nada con esta
Procuraduría…La Fiscalía y el MP están en estado de agresión contra nosotros…”, me dice Carmela Volante,
desesperada, indignada, impotente.
El cambio de gobierno capitalino
obligará a retomar el caso, reforzar líneas de investigación y profundizar
sobre qué ocurrió realmente con Pamela Gallardo.
Ojalá que el próximo procurador de
Justicia sea más eficaz, sensible y profesional que Edmundo Garrido.
Seguiremos
atentos.
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