Gabriel Sosa
Plata.
Las concesiones de Televisa y TV
Azteca fueron prorrogadas por 20 años, hasta el año 2041. No es algo
inesperado. Aquí, en
este espacio comentamos desde mayo (Sin
Embargo, 15 de mayo 2018) que esta decisión se veía venir ante los plazos
previstos en la ley y que el factor al que habría que estar muy atentos era el
de la contraprestación económica por dichos refrendos. Desafortunadamente, no
fue un tema que en su momento haya interesado a diferentes actores, sino hasta
ahora, que se concretó la resolución del Instituto Federal de
Telecomunicaciones (IFT), a pocos días que concluya el Gobierno de Enrique Peña
Nieto.
¿Se pagó
mucho, poco o lo justo? Se trata de un
ejercicio complejo en el que se consideran los resultados de las licitaciones
públicas de canales de televisión y la población de la zona de cobertura de
cada concesión. En la licitación IFT-1, Cadena Tres, S.A. de C.V. ofreció 1,
808 millones de pesos por la concesión, por 20 años, de una cadena nacional de
123 canales. El pago fue de 2.835 pesos por MHz por habitante.
Aparentemente un criterio similar se
aplicó a la prórroga de las televisoras. Hasta donde sabemos, TV Azteca pagará
3 mil 897 millones de pesos, lo que representa 2.15 veces el monto de lo que desembolsó la familia Vázquez
Raña-Aldir por la cadena denominada Imagen Televisión. La diferencia radica en que TV Azteca tiene dos cadenas nacionales
(Azteca Uno y Azteca 7) y un canal local, Televisora del Valle de México (ADN
40) en la Ciudad de México, que sumarían, según la misma televisora, 179
canales contra una cadena, Imagen Televisión, integrada por 123 canales.
Hasta ayer al medio día no se sabía
el monto que pagará Televisa, lo que dio pie a un conjunto de especulaciones,
que se alimentó por la ausencia, también hasta ese momento, de información de
parte del IFT. En el
caso de la televisora de Emilio Azcárraga el
cuestionamiento ha sido mayor por su condición de agente económico
preponderante en radiodifusión. ¿Se establecieron nuevas obligaciones a la
empresa para mejorar las condiciones de competencia en la televisión abierta o
se mantuvieron sin cambios sustanciales sus títulos de concesión?
La lectura
política también se ha hecho presente. Es
lógico por la manera en cómo actuaron, sin grandes diferencias, el PRI-Gobierno
y el PAN-Gobierno. El órgano constitucional autónomo, el IFT, se creó justo
para que no se sujetara a las lógicas e intereses de los cambios de Gobierno. Sin
embargo, en un “timing” poco afortunado,
decide concretar la prórroga a días de la transición política.
¿Por qué ahora y no después? El pleno
del IFT responderá que su actuación se rigió bajo criterios técnicos y los
plazos establecidos por la ley, sin importarle lo que pasa en los resultados
electorales, pero no puede obviarse que la llegada de un nuevo Gobierno, con
una visión distinta sobre las políticas públicas en el sector, podría traer un
cambio de reglas,
por ejemplo, en el monto de las
contraprestaciones por las prórrogas que debe proponer la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público (SHCP) o en una revisión más exhaustiva de los
expedientes de las televisoras en la Secretaría de Gobernación o en otras
dependencias.
Aunque al
final del día, el IFT tiene el sartén
por el mango en la regulación de los sectores de la radiodifusión y las
telecomunicaciones, el Gobierno federal conserva cierta incidencia en el
otorgamiento y prórroga de las concesiones, que ya no tendrá la administración
de López Obrador. En este caso, la decisión de los comisionados del órgano
regulador sí fue transexenal, como lo hizo el Gobierno de Vicente Fox, y se
saltó al lopezobradorismo, a Morena y sus partidos aliados.
PRIMERA VEZ
QUE PAGAN.
De la
polémica que se ha generado, algo debe reconocerse, producto de la reforma
constitucional de 2013 en materia de telecomunicaciones: es la primera vez que las televisoras nacionales pagan
contraprestaciones económicas por las prórrogas. Antes de eso, los refrendos
fueron prácticamente gratuitos.
La última ocasión que se renovaron
las concesiones de televisión gratuitamente fue en el 2004, bajo el argumento
de que era necesario dar “seguridad jurídica” para las inversiones con motivo de la transición
hacia la televisión digital terrestre o TDT. Ahí sí fue un regalazo del “Gobierno del cambio”, que se sumó al “decretazo”
de 2012 que disminuyó radicalmente los “tiempos fiscales” que debían ceder las
emisoras de radio y televisión al Estado.
Las
concesiones de televisión se refrendaron hasta el año 2021, aunque la política foxista de TDT establecía que
si para ese año aún no se concretaba el apagón analógico de la televisión, la
prórroga de concesiones podría prolongarse indefinidamente hasta lograrse ese
objetivo. El Gobierno de Calderón
modificó las fechas para el fin de las transmisiones analógicas, pero se
mantuvieron intactos los refrendos de las concesiones al 2021.
Otro cambio
notable es que el procedimiento para la prórroga de las concesiones era
discrecional. Ahora no lo es. Para su resolución, el pleno del IFT consideró el
análisis de sus unidades de Cumplimiento, de Competencia Económica, de Espectro
Radioeléctrico y de Medios Audiovisuales. También, como ya se dijo, requirió
información de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC)
de la Secretaría de Gobernación, al igual que la opinión de la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes (SCT) y de la SHCP, en este último caso sobre el
monto de las contraprestaciones. El INE también fue requerido para saber si los
concesionarios cumplieron o no sus obligaciones ante la autoridad electoral.
Toda esta información, supongo, puede
ser solicitada y analizada por cualquier ciudadano para saber si el IFT hizo
una valoración o ponderación adecuada y apegada a la ley para dar una respuesta
satisfactoria a las televisoras en un plazo muy corto, no obstante, la cantidad
de expedientes que se debieron revisar: seis meses, desde que se ingresaron las
solicitudes de prórroga.
¿Y LA TV DE
PAGA?
Otra variable de la polémica generada
es la posibilidad de que Televisa adquiera Megacable. Si eso sucediera,
Televisa tendría más del 80 por ciento del mercado de la televisión de paga. No
es la primera vez que se filtra la posibilidad de una concentración entre ambas
empresas, pero no ha superado la especulación. ¿Será que ahora sí se concreta
el acuerdo, una vez aseguradas las prórrogas en televisión abierta? ¿será
posible gracias al artículo noveno transitorio de la Ley Federal de
Telecomunicaciones y Radiodifusión que de alguna manera impide al IFT limitar o
restringir las concentraciones en el sector de las telecomunicaciones, que es
donde se ubican los servicios de televisión de paga? ¿aprovecharán hacerlo en
estos días antes que el Congreso pueda eliminar ese artículo que nulifica las
atribuciones del órgano regulador y que fue redactado en 2014 para beneficiar,
sin pudor alguno, a Televisa?
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