Por
Redacción / Sin Embargo.
Tanto
Moody’s como Standard and Poor’s tocarán la calificación crediticia de México
en los próximos doce meses debido a que el crecimiento de la economía no es
consistente con la categoría en la que se ubican actualmente, previó el banco
Barclays. Además,
calificó como viable y positiva la salida al mercado de Petróleos Mexicanos
(Pemex).
Marco
Oviedo, jefe de investigación económica para América Latina de Barclays, advirtió
como poco probable que alguna de las dos agencias disminuya la calificación de
Pemex y explicó que la reciente degradación de Fitch a “bono basura” para la
deuda de la petrolera era “inevitable” debido a que la calificadora solicitaba
que el Gobierno federal garantizara hasta un 75 por ciento de la deuda y que
redujera su carga fiscal en un 50 por ciento.
Reconoció
que esta no era una de las posibilidades de la administración el Presidente
Andrés Manuel López Obrador y que la Secretaría de Hacienda claramente no lo
iba a hacer, debido al poco tiempo que llevan en el cargo, aunado a que el plan
para sanear las finanzas de la empresa productiva del Estado apenas está ejecutándose.
La medida
que tomó Fitch, en opinión de Oviedo, sorprendió por el “timing”. Si bien ya se
esperaba que la calificadora bajara la calificación de Pemex, esto ocurrió
“antes de lo esperado”.
Fitch
anunció la baja a Pemex al mismo tiempo que el Canciller mexicano, Marcelo
Ebrard, salía a dar una conferencia de prensa respecto a los resultados del
primer día de negociaciones en Washington sobre la imposición de aranceles a
las exportaciones mexicanas.
Tanto
Moody’s como S&P “tienen una visión más de largo plazo” y en este momento
están esperando a ver si Pemex sigue siendo un problema persistente y ambas
“creen en las fortalezas macroeconómicas de México”, dijo Oviedo.
El hecho
de que una segunda calificadora modificara a la baja la nota de Pemex
provocaría una venta masiva de bonos de la petrolera, explicó Benjamin Theurer,
director de la oficina de Investigación de Renta Variable del banco. Si se
diera esta situación, los tenedores de bonos entrarían en lo que se denomina un
“forced sale”, es decir, que no tendrían otra alternativa más que deshacerse de
la deuda de Pemex dado que ésta ya no tendría el grado de inversión.
“No creo
que suceda”, dijo
Theurer y agregó que tras la rebaja de Fitch a Pemex se observó una
reducción de posiciones, pero no una salida masiva. En caso de que ocurriera el
peor escenario, el banco calcula que habría una venta de 6,000 millones de
dólares en papeles de la petrolera.
Moody’s
cambió la perspectiva crediticia de México a ‘negativa’ desde ‘estable’ el
pasado 5 de junio, manteniendo en A3 la nota del país. La agencia también tiene
en perspectiva negativa la calificación de Pemex.
PEMEX EN LA
BOLSA: VIABLE
La salida
de Pemex a bolsa es una posibilidad real dentro del universo de soluciones
financieras que analistas y consultores han puesto sobre la mesa para sanear
las finanzas de la petrolera, dijo Marco Oviedo.
Aseguró
que el hecho de que el propio Presidente López Obrador lo haya mencionado en
sus conferencias matutinas es un indicativo de que esta opción “está sobre la
mesa”, aunque el mandatario no la esté contemplando por el momento.
Una
Oferta Pública Inicial (OPI) de Pemex sería positiva para la empresa y “la
apoyaría bastante”, pues la obligaría a reestructurar su gobierno corporativo y
mejorar su gobernanza. “Haría que se comportará con una disciplina de mercado y
no una disciplina hacendaria, como hasta ahora”, explicó Oviedo. Y es que
justamente una dinámica más autónoma es lo que espera ver Fitch, que el
gobierno no necesite “solaparla”.
No obstante,
la petrolera no podría salir al mercado tal y cómo está. Debería de haber
primero un análisis sobre la parte que sí es rentable y la parte que no. “Hay
una parte que sí es muy rentable”, afirmó.
Recientemente
el jefe de la Unidad de Crédito Público de la Secretaría de Hacienda, Gabriel
Yorio, se pronunció sobre el tema y aseguró que si bien una OPI de Pemex no
está entre los planes actuales de la empresa, una eventual salida a bolsa
requeriría fortalecer su posición financiera.
El propio
presidente ejecutivo de Pemex, Carlos Treviño, dijo a finales de abril que
la petrolera debe avanzar hacia una salida a bolsa tal y como lo hizo la
saudita Aramco, pero este paso podría tardar años en concretarse.
GRADO DE
INVERSIÓN.
Para los
economistas de Barclays, la tarea de las calificadoras es vislumbrar los riesgos
que tiene la economía y la mayor empresa del Estado, que es Pemex, por lo que
sus decisiones reflejan un escenario puntual en el tiempo. “No es
necesariamente un desastre total”, dijo el director general del banco en México
y añadió que las preocupaciones de las agencias sobre el país y sobre la
petrolera ya venían desde hace tiempo, desde el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Para Marco
Oviedo hay tres factores fundamentales que sostienen el grado de inversión
del soberano en el mediano y largo plazo:
1. Que
hay un compromiso explícito del gobierno federal con unas finanzas públicas
sanas y con no contraer un mayor endeudamiento.
2. Que el
gobierno de AMLO ha respetado la autonomía del Banco de México y no ha
presionado para que bajen las tasas de interés, que se mantienen en su mayor
nivel histórico de 8.25%.
3. Que el
gobierno ha manifestado un compromiso “como no se había visto” hacia Pemex,
tanto para respaldar su deuda como para buscar alternativas de saneamiento de
sus finanzas, encontrar liquidez y quitarle carga fiscal
SEQUÍA DE
OPI.
Deberá
pasar por lo menos un año más para que el mercado de valores mexicano tenga más
actividad y se supere la “sequía” que ha supuesto 17 meses sin una sola Oferta
Pública Inicial,
señaló Benjamin Theurer.
El
analista explicó que esta baja actividad en los mercados se debe principalmente
a que ha habido un comportamiento débil del sector de infraestructuras en el
país y también que los inicios de cada sexenio se consideran “temporada baja”
en la bolsa. Esto afecta tanto a la Bolsa Mexicana de Valores como a la Bolsa
Institucional de Valores (BIVA), que arrancó actividades en agosto de 2018.
La última
OPI que se llevó a cabo en el mercado mexicano fue la de Grupo México
Transportes, que fue al mismo tiempo la mayor en un lustro. La subsidiaria de
Grupo México recaudó 19,000 millones de pesos el día de su debut en bolsa, el
13 de noviembre de 2017.
Theurer aseguró
que las empresas mexicanas tienen un buen apalancamiento, por lo que no ha
habido necesidad de que acudan al mercado de “equities”, aunque subrayó la
urgencia de que el gobierno mejore la inversión en gasto público, para que así
se detone un mayor movimiento bursátil.
“Las
empresas mexicanas en general están sanas”, dijo Theurer, pero tienen el reto
de invertir más e invertir en México. Si bien el gobierno necesita hacer más en
el ámbito de los proyectos de infraestructura, “también la iniciativa privada
debe generar condiciones” para un mejor desempeño de la economía.
El
economista ve al Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) en el rango de los
44,000 puntos con un rango de alza o baja de +/-10 por ciento, dependiendo de
la coyuntura política y económica para el cierre del año.
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