Enrique
Quintana.
El día de
ayer por la noche, luego de su participación en la Convención Bancaria en
Acapulco, tuve oportunidad de conversar unos minutos con el secretario de
Hacienda, Arturo Herrera.
El titular
de las finanzas nacionales detalló la lógica con la cual el gobierno está
construyendo un programa de estímulos fiscales que será aplicado próximamente.
Herrera
explicó que la base de este diseño es el desarrollo de los modelos matemáticos
con los cuales los expertos en epidemiología de la secretaría de Salud calculan
que se dará la difusión del virus en México.
Sobre esta
base es que se están estudiando, por ejemplo las compras de insumos para el
sector, así como el análisis detallado de la afectación que tendrán algunos
sectores económicos.
Un ejemplo
que Herrera puso sobre la mesa es el del turismo. En la medida que habrá
hoteles que se verán afectados por una menor actividad, es probable que se
requieran programas de crédito que se están preparando en la banca de
desarrollo para permitir refaccionar a hoteles que se vean afectados y evitar
que se descapitalicen, así como permitir que sigan pagando los salarios y a sus
proveedores.
Herrera fue
muy enfático al señalar que Salud “lleva mano” en el diseño de estas
iniciativas, mientras que Hacienda la sigue y diseña esquemas económicos,
financieros y fiscales que permitan amortiguar el inevitable impacto de esta
pandemia.
A propósito
de la grave caída que tuvieron el día de ayer los mercados bursátiles, el
secretario señaló que se trata de el típico caso del “flight to quality”, a
través del cual los inversionistas en todo el mundo están relocalizando y
reestructurando sus portafolios eludiendo aquellos activos en donde perciben
que habrá un mayor riesgo.
Herrera fue
elusivo respecto a una posible recesión internacional anunciada por estas
caídas. No obstante sí fue explícito en señalar que sin duda habría una
inevitable afectación.
En realidad,
¿qué es lo que nos están diciendo las decisiones de quienes invierten en Wall
Street y que Herrera prefirió no mencionar explícitamente?
Para
dimensionar solo le recuerdo que, el índice Dow Jones cayó 10 por ciento. Se
trata de la caída individual más fuerte desde el lunes 19 de octubre de 1987.
¿Por qué los
inversionistas se han lanzado a vender títulos de manera desaforada?
Básicamente por
un sentimiento que surge de cuando en cuando en los mercados financieros: el
miedo.
¿A qué le
tienen miedo los inversionistas que están dispuestos a vender sus acciones
perdiendo dinero?
Básicamente
a que las cosas se pongan peor, lo cual ocurriría si el mundo se desliza hacia
una recesión.
Un análisis
realizado por JP Morgan señala que, en función del comportamiento de los
precios de los activos en los últimos días, se configura una probabilidad de 80
por ciento de que surja una recesión.
Que la economía
de Estados Unidos caiga en ella depende en buena medida del alcance que tengan
las restricciones que día con día se imponen a la movilidad de las personas, y
que inevitablemente paralizan la actividad económica.
Herrera fue
especialmente enfático en que las restricciones a la actividad económica deben
ser coordinadas y determinadas por las autoridades sanitarias y no por
gobiernos locales o agentes privados, a riesgo de que el impacto económico sea
mayor.
La discusión
ya no es si tendremos un freno económico o no, llamémosle recesión o de
cualquier otra forma. Prácticamente hay consenso en que eso va a suceder.
Lo que está
en debate es la profundidad y la duración que tendrá, así como las medidas que
la mitigarán.
Y esa
discusión no ha terminado.
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