Raymundo
Riva Palacio.
Los videos
de Emilio Lozoya que comprometen a funcionarios del gobierno de Enrique Peña
Nieto, y a políticos del PRI y del PAN, son hasta ahora el vellocino de oro
para extirpar la corrupción que se vivió en anteriores administraciones. La
existencia de los videos es popularmente conocida, pero se desconoce si existen
y son parte del botín que recolectará la Fiscalía General dentro de la
negociación con el exdirector de Pemex para que viva en libertad a cambio de
información. Personas que han seguido las investigaciones no conocen de ninguna
videoteca de corrupción, pero sí de uno o dos donde supuestamente hay
imputaciones.
Hay un video
al que se refieren varias personas, donde se escucha más de lo que se ve. En
ese video, o mejor dicho audio, según una de las personas que conocen del tema,
se menciona “LV” indistintamente como “Louis Vuitton”. Para entender el código,
la “LV”, por la negociación de Lozoya con el fiscal Alejandro Gertz Manero y
las acusaciones en uno de los documentos que le entregó como muestra para
obtener el criterio de oportunidad y no ir a la cárcel, las siglas
significarían “Luis Videgeray”, secretario de Hacienda cuando Lozoya encabezaba
Pemex. Sobre “Louis Vuitton” nadie se confunde; es la casa francesa de
productos de lujo.
Las
referencias a “LV” o a “Louis Vuitton” están relacionadas con dinero, pero
ninguna de las personas que saben de los audios precisaron si esos recursos
tienen que ver con el financiamiento de la campaña presidencial de Peña Nieto
en 2012, como la Fiscalía General presupone como destino de los sobornos
multimillonarios de Odebrecht a Lozoya, o de la compra de voluntades políticas para
la aprobación de la reforma energética en 2014. El enigma es que este esquema,
que parece claro, es mucho más complejo de lo que parece.
El criterio
de oportunidad que negoció Lozoya para delatar a sus exjefes, no se aplicaría a
Videgaray como secretario de Hacienda, porque no dependía de él, sino del
secretario de Energía. Podría vincularlo como su jefe en la campaña
presidencial, donde Videgaray era el coordinador general y daba órdenes al
exdirector de Pemex. Pero el dinero, hasta donde se ha sabido a lo largo de los
años, no lo manejaba Videgaray, sino otro “LV”, Luis Vega, secretario de
Finanzas del PRI, por cuyas manos, como se publicó en este espacio desde enero
de 2018, circulaba todo el dinero de las campañas, como el operador financiero
de Peña Nieto desde que era gobernador en el Estado de México.
Peña Nieto
hizo a Vega diputado para darle fuero, que le ha ayudado por ahora para no ser
detenido, no por este caso de presunta corrupción, sino por lo que se refiere a
la llamada 'estafa maestra', por lo cual le congelaron desde el año pasado sus
cuentas. Este “LV” es uno de los grandes personajes del manejo irregular de
recursos durante el peñismo, y también el gran ausente en la trama que se está
desenvolviendo. Entonces, ¿quién es “LV”?, ¿el “Louis Vuitton” estratega y
director de orquesta, o el que manejaba el dinero?
Lozoya
quiere acusar a Videgaray de corrupción, aunque en el entramado que se vivió en
aquellos años, las líneas no son tan claras. Durante la campaña eran amigos y
trabajaron sin mayores problemas, mientras Vega tenía como camarada en el PRI a
la actual senadora Nuvia Mayorga, quien durante la campaña presidencial de Peña
Nieto encabezó la Comisión de Presupuesto y Fiscalización del partido, cuando
su protector, Miguel Ángel Osorio Chong, era secretario de Operación Política,
y el responsable de sumar apoyos de los gobernadores. En todo caso Mayorga,
cualquiera de los dos “LV”, Osorio Chong y Peña Nieto, pueden descansar en este
capítulo de dinero ilegal a la campaña de 2012, pues en junio del año pasado,
la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales determinó la prescripción de
la acción legal por el supuesto financiamiento de Odebrecht a ella.
Ese fallo
ubica en su justa dimensión toda la alharaca sobre dinero sucio de Odebrecht a
la campaña de Peña Nieto: no se trata de un asunto de orden penal, sino que se
inscribe en el ámbito de la política. Podrá ser inútil lo que diga Lozoya para
efectos de hacer justicia, pero electoralmente es un recurso útil para mantener
la idea de la lucha contra la corrupción y buscar votos para Morena en 2021.
Pero la hebra de “LV”, que abre puertas en la compleja investigación por las
múltiples aristas que existen, conduce por un camino que hasta ahora no se ha
explorado, la alianza de Lozoya con Osorio Chong.
Lozoya le
ofreció a Gertz Manero identificar a quiénes dio dinero, supuestamente de
Odebrecht, para la aprobación de la reforma energética. Esas entregas, prometió
detallar, fueron en 2014, durante el proceso de aprobación de las leyes reglamentarias,
que es cuando se dio su choque más fuerte con Videgaray, al cabildear por su
parte para que salieran como quería, la discrecionalidad para realizar farm
outs con quien deseara. Videgaray se le atravesó y lo impidió.
Durante esas
negociaciones coincidió con Mayorga, que presumía en algunos círculos priistas
que había recibido dinero que Odebrecht le había pagado a Lozoya por sus
servicios y enlaces con la empresa hidalguense Construcciones Tapia, que
subcontrató a dos empresas de Carlos Aniano Sosa para hacer trabajos en la
refinería de Tula, según reveló Mexicanos Contra la Corrupción. Sosa es dueño
de las dos casas donde ha vivido Osorio Chong en las Lomas de Chapultepec, y
tanto él como Mayorga han negado cualquier irregularidad.
Todos los
caminos en la nueva fase de esta semana conducen a “Louis Vuitton”. Ahora falta
ver si del embrollo se abre la puerta correcta o se sigue por el mismo camino
de mucho ruido, mucho descrédito y poca sustancia.
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