Javier Risco.
Hace unos meses, periodistas de
Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad publicaron un
trabajo titulado “La estafa maestra: Graduados en desaparecer dinero público”.
En él documentaban la manera en la que el gobierno federal, a través de 11
dependencias, presuntamente utilizaba a 128 empresas fantasma para desviar
recursos millonarios, triangulándolos en universidades del país –sí, así de
complejo era su modus operandi. El reportaje recogía la voz de Juan Manuel
Portal, auditor superior de la Federación, quién señalaba a los titulares de
las dependencias como los responsables del desvío, aunque su firma no
apareciera en ninguno de los convenios.
En aquel
momento, el aún auditor fue contundente:
“Sí es un fraude (…) y es un claro acto de corrupción”. El reportaje señalaba
que la Auditoría Superior de la Federación ha presentado por lo menos 15
denuncias ante la Procuraduría General de la República por el desvío de
recursos públicos.
¿Por qué es importante recordar este
trabajo periodístico ahora? Porque en esta misma semana deberá elegirse al
reemplazo de Juan Manuel Portal, quien concluye su periodo al frente de la ASF,
los diputados de siempre, aprovechando la multiplicidad de temas que hay en el
espectro noticioso, están a punto de imponer un #AuditorCarnal.
Recordemos
que la Auditoría, que, pese a ser parte del Congreso goza de autonomía, tiene
la función de cuidar que todos los recursos federales asignados en cualquier
nivel de gobierno se hayan aplicado correctamente.
La voz del titular de la ASF y su
labor como institución forman una pieza fundamental de este rompecabezas, que
poco a poco se desarma, llamado democracia mexicana. El nombramiento de un
#AuditorCarnal significaría una derrota en la lucha contra la corrupción de
este país, otra simulación más por parte del gobierno y las fuerzas políticas
en un año en el cual se cansaron de cacarear un Sistema Nacional Anticorrupción
que está rodeado de minas que lo vuelven inservible.
De 41 aspirantes inscritos, los
diputados, donde el PRI es mayoría, seleccionaron a tres candidatos finales, de
donde pretenden que salga el nuevo nombramiento. Su terna, por supuesto, tiene
ligas tricolores, que cuando menos pondría en constante cuestionamiento la
imparcialidad para fiscalizar al gobierno.
David
Colmenares, aunque tiene experiencia en
el tema, también es un hombre que trabajó de la mano de José Antonio Meade, el
precandidato priista, en el tiempo en que ambos estaban en la Secretaría de
Hacienda.
Salim Orcí, también un técnico del tema fue colaborador
de los gobiernos de los expresidentes Miguel de La Madrid y Carlos Salinas de
Gortari y personaje cercano a Emilio Gamboa Patrón, líder priista en la Cámara
de Senadores.
Y la tercera
opción: Ángel Trinidad Zaldivar, ex comisionado
del IFAI y cercano a Manlio Fabio Beltrones.
¿En serio de entre 41 candidatos
estos eran las opciones que mejor garantizarán la independencia de la Auditoría?
No es obvio
decir que, aunque si bien la ASF no
tiene entre sus facultades las sanciones por desvío de recursos públicos, sino
la PGR, su contribución ha sido vital en el combate a la corrupción en México.
El auditor saliente y sus
investigaciones han contribuido no sólo a revelar casos como el de la Estafa
Maestra, sino fue clave en el caso Javier Duarte, en la investigación contra el
exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, el panista Guillermo Padrés,
Andrés Granier e incluso en el escándalo Pemex-Oceanografía. CON
ESTOS PRECEDENTES NO RESULTA SORPRESIVO QUE LOS PARTIDOS POLÍTICOS NO HAYAN RESPALDADO
QUE EL ACTUAL AUDITOR SE QUEDARA UN PERIODO MÁS. NO LES CONVIENE.
La sociedad civil ya se ha acercado
para dialogar con los diputados, pero como en los casos de la
#LeyDeSeguridadInterior o una #FiscalíaQueSirva, los políticos hacen oídos
sordos ante el reclamo de instituciones autónomas.
Y es que este nombramiento es tan
importante que estamos hablando de una pieza clave que puede durar hasta 16
años en el cargo (porque se puede reelegir una vez), y la elección de un
#AuditorCarnal podría quitarnos la oportunidad de tener armas para investigar a
funcionarios de los siguientes tres sexenios.
¿Van a
seguir sumando el costo político de no escuchar a la sociedad?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.