Javier Risco.
Cuando le das una patada a un
avispero, la reacción natural es que las avispas salgan a atacarte. Eso es, más
o menos, lo que ayer denunció el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, que el
gobierno federal está haciendo como represalia por su combate a la corrupción
en un estado donde el antecesor era un priista, uno de esos del ‘nuevo PRI’.
En conferencia de prensa, el panista
acusó al actual secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, y al
propio presidente de la República, de castigar al estado que gobierna, desde
2016, ‘estrangulándolos económicamente’ tras la investigación
en la que se ha señalado una red de desvío de recursos para campañas del PRI, y
en la que estaría involucrado Manlio Fabio Beltrones. De ser ciertos los
señalamientos de Corral, sería una acusación grave e inédita. Inédita no por la
presión que develaría, sino por el hecho de hacerla pública.
En un mensaje contundente, con nombres
y apellidos, Corral
dijo que el 4 de enero de este año, apenas
la semana pasada, en una reunión con el titular de la SHCP, se le notificó a su
gobierno que los recursos que vía convenio se envían a Chihuahua desde 2015
–700 millones de pesos–, estaban detenidas como una consecuencia de la
investigación que la Fiscalía de Chihuahua ha emprendido a la administración de
otro Duarte, de César, sobre quien hay 10 órdenes de aprehensión por el delito
de peculado, y que no se ha llevado a cabo, pues el exmandatario se encuentra
refugiado en Estados Unidos y el gobierno de Peña Nieto no ha solicitado una
extradición.
“Debo confesar que fuimos tomados
realmente a sorpresa, porque tú no te imaginas un planteamiento así (...). Lo
que inmediatamente señalé, con toda claridad al secretario de Hacienda, es que
nosotros no íbamos a intercambiar el conocimiento privilegiado de
investigaciones del Ministerio Público por una disposición de recursos que
pertenece al estado de Chihuahua, y que daríamos la batalla. Te
hacemos responsable de esta decisión y es un gran error el que están
cometiendo. ¿Por qué? Porque estamos listos para la batalla. No vamos a
permitir que se atente contra el pueblo de Chihuahua porque el gobierno combate
la corrupción”, reveló Corral.
La SHCP salió a defenderse, pero en
el intento sólo se evidenció más, dándole la razón a Corral y dejando expuesto
un presunto intento por cobijar a una de las cabezas más importantes del
priismo mexicano: la de Beltrones, quien, por si acaso, ya buscó un amparo.
En
entrevista radiofónica con Denise Maerker, el
subsecretario de Ingresos de la SHCP, Miguel Messmacher, negó que la retención
de recursos federales a Chihuahua sea una represalia, pero no negó el hecho,
sólo se enredó intentando justificar que, si la investigación de Chihuahua
pondría en duda el instrumento jurídico por el que se destinan estos recursos
al estado, entonces, ¿para qué hacerla?
“Nosotros no
sabemos si se está cuestionando o no el instrumento. Si el Poder Judicial nos
dice que no, no tenemos problema en hacer la transferencia... pero como si está
en sub júdice (pendiente de resolución judicial) y se revisan sus
características jurídicas, entonces sería un despropósito hacerla”, señaló el
funcionario. Pero no es castigo, ¿verdad?
¿Y qué dijo el presidente? La
acusación directa de un gobernador que ha logrado en un año la detención de 14
personas ligadas a uno de los gobernadores que promovió como ejemplo, fue
calificada como un ‘acto político’.
“Lo que hoy
recogí fue una conferencia de prensa que más parecía un acto político y
auténticamente cargado de signo partidario. Entonces, ante ello, ante quien
hace un acto partidario, el presidente de la República se conducirá con su
vocación democrática, con absoluta imparcialidad y apegado estrictamente al
derecho”, justificó.
¿Cuántas investigaciones se habrán
detenido en el país por una amenaza similar? ¿Cuántas veces la Secretaría de
Hacienda amagó a un gobierno o a otra dependencia por resultar incómodos? ¿Cómo
es que nadie había levantado la voz? ¿Es el último engranaje de este sistema
corrupto?
Urge un Sistema Nacional
Anticorrupción engranado, urge un fiscal general autónomo y eficaz; en sus
últimos meses, el sexenio de Peña Nieto vuelve a exponer que estos casos no son
sólo el sello de una administración, sino la institucionalización de la
corrupción, y nos la ha mostrado en todas sus variables. Javier Duarte y su
voracidad en Veracruz; Roberto Borge y el despojo desmedido; y César Duarte va
en la misma ruta. “El tema no es menor”, sentenció Corral.
No hay que
olvidar que se vota en 173 días.
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