jueves, 26 de abril de 2018

Deslinde y nueva dirigencia.


Georgina Morett.

¿Nombres de priistas que pudieran dirigir a su partido?, le pregunto al exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, y acoto: “No veo a muchos”.

Él responde de inmediato: David Penchyna, Alejandro Moreno, César Augusto Santiago, Miguel Ángel Osorio Chong, Rolando Zapata Bello, José Calzada Rovirosa, Mariano González Zarur, Enrique Burgos, Eruviel Ávila, entre otros, porque asegura que no apoya a ninguno en particular, pero esta lista demuestra que parque tienen.

Sí, para un personaje como Ulises Ruiz hay muchos priistas que pueden dirigir a su partido, porque él cree en él y en el priista de base, ese que durante años gestionó programas sociales y ayudas para sus vecinos y que sin dudar votaba por el tricolor.

Pero ese PRI de la estructura territorial que movilizaba a la gente el día de la elección, cada vez es más pequeño, porque sus dirigentes lo abandonaron poco a poco, y aunque haya muchos nombres para dirigirlo, la verdad es que los rumores de que Enrique Ochoa podría salir de la presidencia del tricolor cada vez son menos fuertes.

Ulises Ruiz está preocupado por el futuro del PRI y también por su presente, asegura que se tiene que cambiar al presidente Enrique Ochoa porque no sólo no funciona, más bien se ha convertido en un lastre, que además es candidato a diputado plurinominal cuando no aporta ni un voto. Comenta que hay cargos administrativos en el gobierno federal en los que haría un mejor papel.

Se requiere, asegura, de un presidente que conozca al PRI y que sepa de elecciones, porque no puede ser que ni el presidente del partido ni el coordinador de la campaña, Aurelio Nuño, estén tan lejanos.

Aurelio, comenta, es bueno en el debate, pero más que vocero del candidato es del gobierno federal, porque es el más entusiasta defensor de las reformas estructurales.

El exgobernador también critica candidaturas de personas que nunca han hecho política, como Vanessa Rubio y el exsubsecretario de Hacienda, Fernando Galindo.

Lo que se requieren son candidatos que atraigan votos a la candidatura presidencial para ganar, porque de lo contrario el PRI se tendría que reconstruir, pero admite que sería mucho más difícil que en el 2000.

Por ello, afirma que se requieren cambios de candidaturas, de la dirigencia y también un deslinde del gobierno federal y del PRI de los neoliberales, porque “el deslinde del candidato presidencial José Antonio Meade es fundamental y no se trata de una deslealtad con su jefe o con el que fue su jefe, es una lealtad con los mexicanos”.

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