Gustavo De
la Rosa.
Escribo esto antes del debate porque
entiendo, como Muñoz Ledo, que la victoria de Morena es inevitable; no tiene
caso gastar el tiempo en pensar las trampas que pueda utilizar el régimen
cleptoburocrático para evitar perder, porque nada aparte de una barbaridad
puede salvarlo.
Lo que me empieza a preocupar, y creo
que lo hará los próximos años, es ¿cómo gobernar a México sin corrupción? ¿Cómo
cambiar las prioridades sociales del estado, y cómo lograr que los mexicanos
paguemos impuestos? Esos no son problemas menores y nuestro voto debe
convertirse además en participación ciudadana, por el bien del país.
Acá en
Juárez saben que voy AMLO, y me han comentado cosas increíbles respecto a qué
pasará si gana.
Un empresario me dijo que un amigo de
él tiene pendiente una importante devolución de impuestos y que conseguirla
antes de diciembre implica perder un porcentaje de la misma, la duda que no lo
deja dormir es si mejor espera hasta después de enero de 2019 para recibirla,
pues podría significar menos porcentaje perdido. Adviértase que él ya da por
perdida una parte de lo que legalmente le pertenece y lo que lo angustia es
saber con quién perderá menos.
Un constructor me platicó que su tío
invirtió una buena cantidad para convertirse en la primera opción para una
serie de concursos de obra pública, y me preguntó si yo tenía una idea de a
quién habría que respetarle el porcentaje de obra después de las elecciones (a
veces creo que hablan por ellos mismos).
El líder de un grupo de fayuqueros
(contrabandistas a menor escala) me preguntó qué efectos tendría para ellos una
zona libre, porque su negocio es la mercancía china y la hermandad de abogados
de narcos menores sudan de las manos ante la posibilidad de que se cierren las
ventanillas del MP Federal y tengan que defender a sus clientes en juicios
orales.
Realmente es difícil contestarles:
¿Cuantos años tardará el nuevo gobierno en terminar con la telaraña de
intereses, gestores y coyotes que se mueven en torno a las dependencias
federales? Y eso sin tocar el tráfico de indocumentados, armas y drogas, porque
mis exalumnos juegan en ligas menores.
También hay que tomar en cuenta las
propuestas de AMLO durante su discurso en Oaxaca, cuando dio cuenta de las
verdaderas necesidades de las escuelas: Un espacio digno para profesores y
estudiantes, agua potable, baños, patios de recreo, techos de lámina, almuerzos
y comida para los niños, y hasta paredes y caminos en algunos casos; la
posibilidad de un Congreso adverso; los cacerolos que tomarán las calles por
cualquier motivo (manifestaciones que deben respetarse plenamente por ser un
derecho humano, independientemente de sus intenciones), y el fuego amigo, que
será notable dada la diversidad del frente político que se ha reunido en torno
a él.
Todo esto
nos hace suponer que, después de la victoria electoral, los partidarios de
Andrés Manuel tendremos que seguir activos, solidarios y vigilantes. En estas fechas es cuando más reclamos le
hacemos a Fox por no haber hecho su tarea de limpiar la casa, dejando un
basurero lleno de roedores.
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