En el paso de René Juárez Cisneros
como gobernador (1999-2005), la víspera nombrado dirigente nacional del PRI, el
narco sentó sus reales en la entidad.
Particularmente el Cártel de Sinaloa,
en aquel tiempo dirigido por el extinto capo Arturo Beltrán Leyva, El Botas
Blancas, quien se afincó en Acapulco, e Ismael El Mayo Zambada, quien asumió a
su vez el control del corredor de la región Costa Grande.
Luego, cuando Juárez Cisneros cedió el gobierno
estatal al candidato postulado por la izquierda Zeferino Torreblanca Galindo,
exclamó públicamente ante un grupo de reporteros:
“Me van a extrañar, porque yo me baño
con regadera y salpico”, dijo en referencia al dinero que
repartía de manera discrecional a la prensa, a través de su operador Daniel
Pano Cruz.
Ejecución de
Zetas.
En esa
época, Édgar Valdez Villarreal La
Barbie, el brazo ejecutor de los Beltrán Leyva, hizo público un video donde se
observa la ejecución de cuatro presuntos miembros de Los Zetas en una casa que,
posteriormente se informó, estaba ubicada en el fraccionamiento Costa Azul de
Acapulco y presuntamente era propiedad del recientemente nombrado dirigente
nacional del PRI, René Juárez.
Este hecho marcó el comienzo de una
ola de terror, impunidad y extrema violencia que ha dejado una estela de
muertos y desaparecidos en los últimos 13 años, situación que se agudizó
durante el actual gobierno del priista Héctor Astudillo Flores y ha colocado a
la entidad en los primeros lugares de incidencia criminal en el país.
A pesar de
la transición en la entidad donde el perredismo colocó a dos gobernadores y un
interino, Zeferino Torreblanca (de 2005 a 2011), Ángel Aguirre Rivero (2011 a
2014), y Rogelio Ortega (2014-2015), Juárez
Cisneros mantuvo un pacto de impunidad política que benefició a sus
colaboradores.
Ello a pesar de los señalamientos de
desfalcos millonarios en áreas como educación y salud que mantienen a la
entidad sumida en una crisis financiera y en los primeros lugares de rezago
social.
Juárez
Cisneros incluso acaparó cargos de
primer nivel en el gobierno de Astudillo, ya que controla, a través de sus
operadores, los recursos millonarios destinados por la Federación al Consejo
Estatal de Seguridad Pública (CESP), donde la Auditoría Superior de la
Federación (ASF) detectó un desvío de más de 200 millones de pesos del
ejercicio fiscal de 2016.
Además, colocó a su hijo René Juárez Albarrán en la
representación del gobierno de Guerrero en la Ciudad de México, y puso a
candidatos a diputados federales y locales en este proceso electoral.
Este es un
breve perfil del exalcalde de Acapulco formado por el exgobernador asesinado en
1994, José Francisco Ruiz Massieu, quien dejó el Senado para llegar a la
Subsecretaría de Gobernación en la administración de Enrique Peña Nieto y ahora asumió el control de la dirigencia
nacional del PRI.
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