Con su renuncia al PRD, el diputado
federal oaxaqueño Francisco Martínez Neri fracturó la última y más fuerte corriente
interna del sol azteca en el Congreso de la Unión.
El grupo
mexiquense Alternativa Democrática Nacional (ADN), que coordina las bancadas perredistas en la Cámara de Diputados
y en el Senado de la República, comenzó a desmoronarse y también tomó camino
hacia Morena.
Desde agosto
de 2015, ADN apabulló a la entonces
mayoritaria corriente Nueva Izquierda, de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, que
contaba con 21 curules, y se hizo del poder en la Cámara de Diputados, con 26
votos, luego de que a sus 16 diputados se le sumaron diez más de otras
corrientes como Izquierda Democrática Nacional (IDN) y Vanguardia Progresista,
afín al entonces jefe de Gobierno capitalino, Miguel Mancera.
El PRD
inició con 55 legisladores, más seis del PT que se quedaron sin partido ante el
INE y se sumaron al PRD, con lo que su bancada se conformó por 61 curules. Hoy le quedan sólo 53, aunque sin un grupo
que represente y otorgue identidad al partido.
De sus 26
curules, a ADN le quedan 18 y diversos
legisladores ya apuntan su mirada a Morena; Nueva Izquierda, de 21 apenas
tiene 9. El resto se pulverizan en otras pequeñas corrientes como los Galileos
(de Guadalupe Acosta Naranjo), Vanguardia Progresista (de Miguel Ángel
Mancera), Foro Nuevo Sol (de Amalia García), Patria Digna (de Carlos Sotelo),
entre otras.
El grupo de Izquierda Democrática
Nacional (IDN), de René Bejarano y Dolores Padierna, se dividió y dejó el
partido desde el año pasado.
Apenas en
septiembre pasado, la senadora Dolores Padierna abandonó la coordinación
parlamentaria del PRD en el Senado y tomó el mando el también mexiquense y jefe
máximo de la expresión perredista ADN, Luis Sánchez Jiménez, junto a Héctor
Bautista.
Aunque el partido inició el sexenio con 20 escaños
en la Cámara Alta, hoy Luis Sánchez apenas coordina a seis, luego de que el
último senador, Adolfo Romero Lainas, dejó la bancada el pasado 22 de abril,
para sumarse a la candidatura del priista José Antonio Meade.
El cisma
mayor se presentó en marzo del año pasado, cuando otros 12 legisladores dejaron
los escaños amarillos y se quedaron sólo con ocho. Hoy tiene sólo seis. En seis
años tuvo ya tres coordinadores parlamentarios y dos se fueron a Morena: Miguel
Barbosa y Dolores Padierna.
Colaboradores de Francisco Martínez
Neri adelantaron que el legislador –exguerrillero oaxaqueño, exdirigente de la
APPO y exrector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca– se va como
punta de lanza para la preparación de los acuerdos entre el candidato
presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y la Coordinadora Nacional
de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Oaxaca.
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