Georgina
Morett.
La historia
de encuentros y desencuentros entre los partidos en Chiapas parece no haber
terminado aún; pues resulta que los organismos cercanos al gobernador Manuel
Velasco, Chiapas Unido y Mover a Chiapas, podrían dejar la coalición con el PRI
debido a un fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y
poner a un candidato afín al gobernador.
En un plazo
de cinco días, el máximo órgano judicial electoral definirá si deja fuera a los
mencionados partidos de la coalición con el PRI y con el Partido Verde, quienes
impulsan a la gubernatura del estado al senador con licencia, Roberto Albores
Gleason.
Esto porque
violaron el principio de uniformidad de coaliciones establecido en la
Constitución, al conformar dos alianzas diferentes para los cargos a gobernador
y diputados locales, lo que está prohibido por ley.
De
concretarse esta separación, aseguran, se estaría abriendo la posibilidad para
incluir en la contienda a un quinto candidato, que muy probablemente sería el
actual alcalde de Tuxtla Gutiérrez, Fernando Castellanos.
Al igual que
el hoy candidato al senado por Morena, Eduardo Ramírez Aguilar, el edil de la
capital chiapaneca es identificado como uno de los personajes más cercanos al
mandatario estatal; por lo que parece que los ánimos de rebelión de Velasco
Coello ante el priismo central son aún más que evidentes.
Cuidado con
la lejanía.
Un político
siempre comentaba que a las mujeres había que apapacharlas en campaña, ellas,
decía, son las que se la van a jugar por ti, pero al parecer eso no le quedó
claro a Ricardo Anaya, candidato de “Por México al Frente”.
Después de
que la candidata de “Por la Ciudad de México al Frente”, Alejandra Barrales,
dejó caliente al auditorio con su propuesta de dar 2 mil 500 pesos mensuales a
las jefas de familia y de comprometerse a que la pensión alimenticia sea
absolutamente obligatoria, Ricardo Anaya no entendió el mensaje de las mujeres
que querían estar cerca de él.
A pesar de
que le gritaban para tomarse una selfie y de que buscaban tocarlo, el candidato
presidencial sólo se acercó a un pequeño grupo; es decir, desperdició la
oportunidad de estar cerca de estas mujeres, que pueden significar la
diferencia en la movilización el día de los comicios.
Quizá le
falte ver a otros candidatos en campaña para entender la importancia del
apapacho, de la cercanía; y si realmente quiere permear entre los ciudadanos,
tendrá que acercarse a ellos y hacer ese trabajo de tierra, en donde Andrés
Manuel López Obrador, candidato de “Juntos Haremos Historia”, le lleva una gran
ventaja.
Sota, casi
priista.
Los priistas
se sintieron agraviados por su presencia en la campaña, nadie entiende por qué
una de las mujeres más cercanas a Felipe Calderón, incluso antes de su
gobierno, tiene un papel fundamental en el equipo de José Antonio Meade.
Y esta
molestia se puede convertir en furia al ver la foto de Alejandra Sota, Juana Cuevas,
esposa del candidato José Antonio Meade, y Mikel Arriola, en la que la
encargada de comunicación social porta su chamarra roja con orgullo priista.
Así es,
después de que se intensificaron los rumores de su despido con su ausencia por
motivos de salud, se decidió que para desmentirlos acompañara al candidato
presidencial exactamente a su lado y –¿por qué no?– que vistiera la chamarra
roja con la cual se identifica el priismo.
Es por ello
que muchos comentan que en la campaña de “Todos por México” tienen tacto de
elefante.
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