Dolia
Estévez.
Amnistiar capos no es inédito en
México. Los priistas lo hicieron durante décadas. Bajo sus gobiernos los
cárteles tenían cancha libre para delinquir con impunidad a cambio de que
compartieran el botín y de garantías de relativa estabilidad interna. En la
década de los noventa se decía que celebraban reuniones tipo El Padrino para
repartirse el territorio y negociar cuotas. Las campañas contra el narco eran
simulaciones o saldo de cuentas entre carteles y políticos.
La Pax Mafiosa se evidenció en
testimonios en tribunales estadounidenses, en la detención de Raúl Salinas,
investigaciones periodísticas y una guerra política detonada por la ruptura de
la cúpula priista.
Tuvo su auge en el sexenio de Salinas. Eduardo
“El Búho” Valle decía que la DEA tenía pruebas de llamadas telefónicas entre el
capo Juan García Abrego y José Córdoba Montoya (Newsweek 05/01/995). Prometió
publicarlas. Murió sin hacerlo.
En 2000, con la elección de un hombre
sin partido ni grupo propio, el vacío de poder que dejó el fracturado PRI lo
llena el crimen organizado. Fluye el dinero del narco a los partidos y
políticos de todos colores. Surgen carteles más sanguinarios. Arrecia la
guerra. El PRI pierde su capacidad de arbitraje. La Pax Mafiosa se viene abajo.
En algunos estados sigue vigente.
Pocos niegan que la guerra a las
drogas es una estrategia a todas luces fallida (2017 fue el año más fatal en 12
años). Sin embargo, sólo un candidato ha
planteado una alternativa a la orgía de sangre. Andrés Manuel López Obrador
propone amnistiar narcos, particularmente a los campesinos que siembran
amapola. El candidato del PRI lo acusó de ser “títere de criminales”; el
del PAN dijo que amnistiar “criminales es una locura”. Ninguno ha presentado opciones propias.
AMLO no está inventando la rueda.
Negociar con criminales es uno de los pilares del sistema de procuración de
justicia de Estados Unidos. Es un tipo de amnistía que se instrumenta a través
del Programa de Protección de Testigos. Ofrece a los criminales arrepentidos y
sus familias empezar de nuevo bajo identidades diferentes. Con la ayuda de ese
programa, establecido en 1970, Estados Unidos acabó con la poderosa mafia de
Nueva York.
Otro modo de amnistía, son las
sentencias reducidas y trato especial para criminales mayores que den
información de inteligencia valiosa y delaten cómplices. Osiel Cárdenas
Guillén, el sanguinario líder de Los Zetas acusado por Estados Unidos de
múltiples asesinatos y tráfico de drogas, recibió una condena de apenas 25 años
de cárcel (es posible que sólo cumpla un tercio). Fue el premio por haber dado
inteligencia y renunciado a su fortuna. Las agencias policiacas de Texas, donde
se realizó el juicio, se repartieron 30 millones de dólares teñidos de sangre
que les cedió Cárdenas Guillén.
Al margen de las criticas politizadas
e ignorantes, la propuesta de amnistía de AMLO es válida. Patricia Escamilla-Hamm, experta
sobre temas de seguridad México-Estados Unidos y ex catedrática del Centro de
Estudios Hemisféricos de Defensa del Pentágono, llamó “genuino, legítimo y crucial” el compromiso de AMLO de “lograr
una reducción de la violencia y criminalidad buscando soluciones alternativas a
las balas”.
Según la académica,
el gobierno de México ha recurrido a
amnistías de diferentes modalidades como las relacionadas con el EZLN en
Chiapas, la repatriación de capitales (amnistía fiscal por evasión de impuestos
y lavado de dinero) y la devolución de armas de fuego. “De hecho, bajo el PRI y
el PAN la impunidad ha funcionado como una forma de ‘amnistiar’ a infractores y
criminales afines a sus intereses”, señaló.
Elba Esther Gordillo es un caso
emblemático de amnistía. Fue dejada en libertad de facto y NUNCA se le confiscaron
los millones de dólares de presunta procedencia ilícita.
Eric Olson,
experto sobre temas de seguridad en Latinoamérica del Centro Woodrow Wilson, dijo que la opción de dialogo con
criminales no debe descartarse, aunque
opinó que la propuesta de AMLO está “mal concebida” y “probablemente sea
ingenua”. El autor de estudios sobre el combate al narcotráfico en México
resaltó la importancia de fijar metas de reducción de la violencia que las
fuerzas del orden puedan cumplir.
“La tregua y el dialogo han sido
usados por muchas agencias de preocupación de justicia como vehículo para
reducir la violencia y alcanzar metas de corto plazo. Dialogar con grupos
criminales no es algo inédito”. Olson precisó que
puede funcionar siempre y cuando no sea una “negociación entre iguales”.
Los defensores de la amnistía
sostienen que ha tenido éxito en reducir la violencia criminal y política en
países como Colombia y el Congo. El Instituto Europeo para la Paz, socio independiente de la
Unión Europea que promueve el dialogo pacificador, reconoce que es difícil “perdonar crímenes graves”. Sin embargo,
sostiene, la amnistía puede ser necesaria para desarmar, inmovilizar y
reintegrar a grupos delictivos que amenazan la paz social.
La diferencia entre la Pax Mafiosa
del PRI y la amnistía de AMLO es que la primera es
un amasiato criminal secreto entre capos y funcionarios públicos, mientras que
lo que propone el candidato puntero sería una política pública transparente
avalada por la sociedad.
¿Pax Mafiosa o amnistía? Que el electorado
decida.
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