En el primer semestre
de este año, el mayor gasto público se dio en la Comisión Federal de
Electricidad (CFE) y, a la vez, la hoy Empresa Productiva del Estado, fue de
las instancias públicas cuyos ingresos cayeron más, por lo que en el balance
financiero hubo una pérdida por 76 mil 304 millones de pesos, de acuerdo con el
último informe de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda.
Analistas económicos y políticos aseguraron que, durante las administraciones pasadas, la corrupción y
“falta de visión” de los titulares “cuates” la ha llevado al borde de la
quiebra, lo que afecta a los consumidores con las tarifas.
Durante enero a junio,
el gasto público en esta Empresa Productiva del Estado fue de 237 mil 670
millones de pesos frente a los 170 mil 107 millones de pesos egresados en ese
periodo de 2017, lo que implicó un aumento de 33.1 por
ciento entre el gasto programado para 2018 y el realmente operado. Por el contrario, durante los primeros
seis meses del presente año, los ingresos generados por la CFE subieron de 170
mil 125 millones de pesos en ese periodo de 2017 a 171 mil 303 millones de
pesos en este semestre de 2018. Pero de lo programado a lo realmente recibido
cayeron 4 mil 291 millones de pesos, un 4 por ciento menos.
“Son recursos que
vienen del gobierno que están mal destinados; mal invertidos y se diluyen no
hacia la modernización para generar energía en formas no tradicionales, sino en
mantener a un elefante blanco. La CFE debería ser autosustentable, pero no es
rentable ni competitiva, y nos cuesta a todos los mexicanos, pues esos recursos
vienen de los impuestos o de la emisión de deuda”, sentenció el especialista en
finanzas públicas, Abraham Vergara. “La solución no es perdonar las deudas del
pasado a partir del 1 de julio porque entonces de dónde sacará recursos”, agregó.
Los analistas dijeron que en esta oferta de modelos del
neoliberal al nacionalista, el perfil político del Senador Manuel Bartlett,
aunque “duro”, no es el idóneo para enfrentar tanto su situación financiera
–que él mismo denominó “desastre verdaderamente espeluznante”– como el fenómeno
de la “puerta giratoria”, es decir, tener información relevante del gobierno
para la toma de decisión en concesiones y licitaciones y pasar a la iniciativa
privada para ejercerlo a su beneficio.
Este miércoles, Gustavo de Hoyos, presidente de la
Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), llamó al candidato
ganador a “hacer nuevas reflexiones” para “presentar mejores perfiles que den
mayor certidumbre a la próxima administración” respecto a las propuestas para
dirigir la CFE y Petróleos Mexicanos (Pemex). Por su parte, Bartlett –contrario
a su discurso de 2013– dijo que la Reforma Energética continuará en cuanto al
sector eléctrico porque “está funcionando”.
Esta semana Andrés Manuel
López Obrador dijo en conferencia de prensa que “una de las empresas con más
corrupción en el país es la Comisión Federal de Electricidad”, la cual planea
colocar en Tuxtla Guitérrez, Chiapas.
“En el periodo
neoliberal, se cerraron de manera deliberada las plantas de la CFE para comprar
la energía eléctrica a empresas extranjeras a precios elevadísimos. Todo eso se
va a corregir y necesitamos a una gente como Manuel Bartlett”, declaró. “Que
los conservadores no sigan saqueando a México” con esos negocios en
“contubernio”.
“Se ha destruido la
industria eléctrica y petrolera”, aseveró y evocó que hace 20 años el país era
autosuficiente en la generación de energía eléctrica, pero ahora “la CFE está
comprando el 50 por ciento de la energía eléctrica que consumimos a precios
elevadísimos”.
Asimismo, se
comprometió a que no subirá la tarifa eléctrica de manera marcada, solo en
línea con la inflación. “Vamos a ahorrar, porque si se siguen dando estas
concesiones y subsidios jugosos a las empresas, pues entonces va a seguir
padeciendo el consumidor pagando cada vez más por la luz”, determinó López
Obrador.
El economista Abraham Vergara, de la Universidad Iberoamericana,
advirtió que pese a la propuesta de
ajustar el gasto público, “no cuadran las cifras” para obtener los recursos
necesarios, para, en este caso, rehabilitar las plantas como sugiere el equipo
energético de López Obrador y demás proyectos planteados.
Esta “quiebra”,
coincidió el politólogo Juan Luis Hernández Avendaño de la Iberoamericana, “es
resultado de un modelo neoliberal en el cual no se confía tanto en empresas
estatales, sino en las funciones del mercado y que sean privados quienes generen
energía eléctrica, lo cual desestima la importancia de las empresas públicas”.
En contraste, la
posición de López Obrador es recatar esas empresas productivas del Estado para
que generen soberanía energética en la cual México no depende del todo de energía
comprada a otros países, explicó Hernández.
“MANOSEADA POR INTERESES”
Actualmente, la Comisión Federal de Electricidad, que cumple
ocho décadas, es dirigida por Jaime Francisco Hernández Martínez tras la salida
de Enrique Ochoa Reza, quien será Diputado priista plurinominal.
El Consejo de Administración, responsable de definir las
políticas, lineamientos y visión estratégica de esta empresa, lo componen el
Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell y el Secretario de Hacienda José
Antonio González Anaya como propietarios.
Como Consejeros del Gobierno federal están Luis Alberto Amado
Castro, ex académico en la UNAM; el Secretario de Economía Ildelfonso Guajardo;
y el Secretario de Medio Ambiente Rafael Pacchiano. Como independientes están
Rubén Filemón Flores García (CRE); el economista itamita Luis de la Calle
Pardo; el ingeriero Octavio Francisco Pastrana Pastrana, también Consejero en
el Nuevo Aeropuerto y, para trabajadores, el líder sindical Víctor Fuentes del
Villar, señalado de presunto enriquecimiento ilícito.
“La CFE es una empresa
corrupta como lo es Pemex y otras estatales que durante décadas han sido
manoseadas por intereses partidistas y políticos, en donde cada gobierno coloca
a sus cuates”, aseguró el analista político Enrique Toussaint.
“Sirve para condonar
grandes sumas de dinero que no llegan a las arcas de la CFE porque hay acuerdos
importantes con distintos sectores que puede ir desde los ayuntamientos,
gobiernos y empresas. Al final, se recarga en los consumidores cautivos para
poder asegurar su operación, pero está en términos reales quebrada con un déficit
altísimo y con un pasivo en los 43 mil millones de pesos (morosos que no han
pagado)”.
Aunque ha habido un
manejo político de la CFE, agregó Toussaint, “eso no justifica que se opte por
un perfil ilegitimado y sin credibilidad como lo es Manuel Bartlett. No confío
en que vaya a convertirse en una especie de ‘hombre de hierro’ para luchar
contra la corrupción al interior. Por el contrario, será un empleado directo
del Presidente y hará lo que le diga”.
Si quieren mandar un
mensaje anticorrupción, consideró que eso implicaba apostar por un perfil
independiente, de carácter técnico y con una visión de la soberanía energética,
no solamente “duro”,
como lo calificó el politólogo Juan Luis Hernández Avendaña.
El economista Abraham Vergara evaluó que los titulares de la CFE han carecido de una visión de corto
plazo y siguen haciendo negocios tradicionales. Además de la corrupción, dijo
que el problema de esta empresa es la falta de una renovación del tipo de
electricidad.
“No podemos seguir
generando electricidad a través de hidroeléctricas. Hay otro tipo de energías
renovables que son más ambientales y no se ha logrado invertir en ello. Si a
eso le sumamos el descuido en las hidroeléctricas, es decir, que se vuelvan
viejas y poco funcionales, lleva a la situación en que está la CFE
principalmente en el tema de deuda: tiene un boquete de pasivos que será un
reto”, afirmó sobre
la propuesta de Bartlett de rescatar las plantas hidroeléctricas.
La CFE reportó en sus estados financieros que en el segundo
trimestre del año (abril-junio) tuvo pérdidas por 28 mil 458 millones de pesos,
en el marco de un ajuste a su metodología de tarifas eléctricas.
“Vemos una toma de
decisión de corto plazo en donde hay empresas privadas que se benefician con
eso, y la población es lo que lo padece. No es posible que Coca Cola llegue a
las regiones más alejadas del país y la CFE no tenga la capacidad de dar luz a
las comunidades”,
cuestionó el economista de la Iberoamericana, Abraham Vergara.
La implementación de
esta medida tarifaria, que se ajustará durante el año, derivó en menores
ingresos por venta de energía eléctrica por 7 mil 332 millones de pesos
respecto al mismo trimestre del año anterior. Los costos de operación en el
segundo trimestre de 2018 tuvieron un incremento de 15 por ciento respecto al
mismo periodo de 2017, por las ventas de combustibles a terceros asociados al
incremento en ventas.
Al final, la utilidad
de operación de la CFE en este periodo, es decir aquella que se obtiene al
calcular las ventas menos los costos de operación, fue negativa por 9 mil 535
millones de pesos. La empresa asoció estos números negativos a la depreciación de
la moneda y los costos laborales.
“Las empresas
productivas del Estado se han vuelto brazos operativos de las administraciones
y de los partidos políticos. El gobierno de Enrique Peña Nieto se puso esta
máscara de tecnócrata e impulsar a los técnicos en los puestos más importantes
para profesionalizar”, afirmó el analista político Enrique Toussaint.
En la primera quincena
de julio, la inflación estuvo en 4.85 por ciento, y la electricidad tuvo un
aumento quincenal de 0.71 por ciento. Manuel Bartlett, propuesto para
subdirector de la CFE en el próximo sexenio, expuso en entrevista con Grupo
Fórmula que, por justicia social, desde el primero de julio comenzarán
perdonando las deudas de algunos consumidores.
“Esa empresa está
moribunda, es una situación muy grave. Se dedica más a comprar energía que a
generar; una empresa de clase mundial no puede convertirse en un comprador de
electricidad”,
aseveró Bartlett en la entrevista radiofónica.
El analista Enrique Toussaint dijo que deberían aclarar cuántos morosos son de carencias de recursos
y cuántos de empresas grandes. Cada que el gobierno ha necesitado dinero,
evocó, en lugar de promover una reforma fiscal para cobrar impuestos a grandes
fortunas, “exprimen” más a Pemex y CFE y los dejan en este déficit “inmanejable”.
“Candidatos técnicos no
hemos tenido en México en materia energética y petrolera. Siempre ha habido una
visión excesivamente partidista, incluso en el caso de Bartlett, que sobre todo
tiene trayectoria política y vínculos de lealtad con Andrés Manuel”, concluyó Toussaint
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