Afectados por el derrame de 40
millones de litros sulfato de cobre en los ríos Bacánuchi y Sonora hace cuatro
años, exigieron a los ministros de la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN) que se les reconozca su derecho a ser consultados
sobre la ampliación de una presa de jales construida por Grupo México, empresa
responsable del desastre ecológico más grave causado por la minería en el país.
Acompañados
por activistas de diversos movimientos de defensa de la tierra, el agua y el
medio ambiente en el país, en particular por el Frente de Pueblos en Defensa de
la Tierra de Atenco (FPDT), los
habitantes de la comunidad de Bacánuchi, la más afectada por el derrame,
realizaron una protesta frente a la SCJN para pedir a los ministros que
atiendan sus demandas plasmadas una solicitud de amparo, que estaría por
resolverse este miércoles 22.
A los
asistentes de la manifestación, Maribel
Bustamante mostró las palmas de sus manos, en las que se advierten daños causados
por el derrame de las aguas contaminadas, debido a que ella se encontraba en el
río el 6 de agosto de 2014, por lo que sufrió daños también en otras partes de
su cuerpo.
Recordó que estuvo expuesta
directamente a las aguas contaminadas y se le suspendió el tratamiento alegando
que “tenía hongos” en la piel.
Maribel,
como los habitantes de las cuencas de los ríos afectados, están espantados por saber que Grupo México está construyendo una
presa de jales 80 mil veces más grande que la que le provocó daños en la piel.
“Exigimos a los ministros de la SCJN
que reconozcan nuestros derechos humanos a conocer los proyectos que va a hacer
el gobierno y Grupo México y cómo nos van a afectar”, dijo la mujer que junto con decenas
más, se desplazaron desde Sonora para protestar contra la ampliación de la
presa de jales de la minera Buenavista del Cobre.
“Nos quedamos sin cultivos, ya no
sembramos elotes porque tenemos miedo de que estén envenenados; los duraznos se
pudren en las matas; a los vecinos se les ha muerto el ganado, Grupo México
dijo que nos iba a dotar de agua potable durante seis años y no lo hizo, ahora
tenemos que comprar garrafones y quien no tiene dinero, toma el agua de la
llave”, narró por su
parte María Elena Bustamante.
María Elena recordó que por el desastre minero fueron
afectadas 22 mil personas de forma directa y 250 mil indirectas, de los
municipios de Arizpe, Banámichi, Huepac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Bavícora
y Ures, al señalar que “el derrame de hace cuatro años nos cambió la vida”.
Los habitantes de los municipios
afectados se congregaron en los Comités de Cuenca Río Sonora (CCRS), a través
del que han dirigido su estrategia jurídica, acompañados de la organización
Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (Poder).
“Nadie nos ha escuchado”, lamentó Martín Valenzuela,
representante de los CCRS, quien agregó
que tras el desastre “la minera y el gobierno se confabularon y crearon un
fideicomiso que nunca llegó a los afectados; hubo promesas de reubicación de pozos
que no se hicieron, y ahora los daños llegan hasta Hermosillo”.
Valenzuela recordó que luego del desastre, Grupo
México abrió un fideicomiso con dos mil millones de pesos, de los cuales “se
supone se gastaron mil 200 millones, de los 800 no se sabe nada, pero lo cierto
es que no hubo una reparación real para los afectados”.
De acuerdo
con el abogado de Poder, Luis Miguel Cano, el
fideicomiso entregó recursos por única vez a razón de 10 mil pesos por hectárea
“sin importar la siembra”; 14 por negocio y 15 por daños a la salud.
Cano explicó que el fondo del amparo es que los
magistrados reconozcan el derecho de las poblaciones a ser consultados en temas
de medio ambiente cuando megaproyectos afectan su comunidad.
Dijo que en la actualidad hay deficiencias
en la legislación que rige los temas de medio ambiente, que no obliga a la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semanat) a informar a las
zonas afectadas por los megaproyectos, sino que “las comunidades sean las que
tengan que estar a las vivas”, y revisar los listados que se publican en
internet.
Cano dijo que los ministros tienen “dos
alternativas muy claras: poner de pretexto la ley, decir que tiene
insuficiencias, que tiene lagunas, que ahí no está prevista la participación
para todos los casos, que no hay necesidad de informar”, o bien dar la razón a
los demandantes y “comportarse a la altura de un tribunal constitucional, a la
altura de sus remuneraciones, ser garante de derechos humanos y (…) decidir que
el derecho a participar de manera informada en los temas medioambientales está
en la constitución en los tratados internacionales que es su obligación
proteger la mayor protección de las personas”.
Puntualizó que la decisión que tomen
los ministros de la segunda sala el próximo miércoles puede sentar un
precedente para otros casos y prevenir los que vengan, porque en este país
“todos estamos expuestos a que un día amanezcamos con una obra al lado de nuestra
casa, en nuestra comunidad”.
Trinidad
Ramírez, integrante del FPDT insistió en
el llamado a los ministros de la SCJN para atender el reclamo de las
comunidades afectadas por el derrame de material nocivo en los ríos Bacánuchi y
Sonora.
Ramírez llamó a los ministros a razonar que “la
lucha de los pueblos también es de ellos” y que los pueblos “sólo tienen su voz
para enfrentar al poder de los dueños del dinero”, por lo que exigió que dejen
de “proteger a los que nos despojan de nuestro territorio, que no tengamos que
ir a instancias internacionales a buscar justicia, si ellos pueden garantizarla
aquí”.
Benjamin
Cokelet, representante de Poder, coincidió
en que la SCJ “tiene la oportunidad histórica para poder estar al día con las
decisiones internacionales que favorecen la participación amplia y anticipada
de las comunidades en temas medioambientales”.
María Colín
representante en México de Greenpeace, anunció que junto con otras
organizaciones como ProDesc, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda),
Litiga Ole, Oxfam México y el Centro de Información sobre Empresas y Derechos
Humanos (CIEDH) así como Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), entregarían un amicus curiae a los
ministros de la SCJN para respaldar la demanda de amparo.
“El máximo tribunal se encuentra en
un momento histórico acerca de un fallo que versa sobre el derecho a la
participación pública medioambiental”, dijo Colín antes de entregar el amicus.
“Se trata de un asunto de gran
trascendencia para la sociedad, por lo que presentamos a la SCJN
consideraciones legales sobre la participación ciudadana en las políticas
públicas, que es un derecho humano, vital para mantener sociedades democráticas
con gobiernos abiertos a recibir opiniones aun cuando sean discordantes con su
visión”, concluyó.
Durante la
manifestación frente a la SCJN, inconformes con otros megaproyectos en Puebla,
Estado de México y Mexicali, Baja California, expresaron su solidaridad con los
afectados por el derrame de aguas contaminadas en los ríos Bacánuchi y Sorona
hace cuatro años.
Amicus
Curiae: es una expresión latina utilizada para referirse a presentaciones
realizadas por terceros ajenos a un litigio, que ofrecen voluntariamente su
opinión frente a algún punto de derecho u otro aspecto relacionado, para
colaborar con el tribunal en la resolución de la materia objeto del proceso.
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