Georgina
Morett.
Sin duda, este último año uno de los
temas centrales en la política ha sido la austeridad que le hace falta al
gobierno y fue una promesa de campaña, por lo que el futuro presidente de la
República, Andrés Manuel López Obrador, decidió reducirse el salario a un 40
por ciento de lo que gana actualmente Enrique Peña Nieto.
Y esta noticia contrastó con las
declaraciones de Mauricio Farah, secretario general de la Cámara de Diputados,
publicadas en El Universal, en el sentido de que los legisladores recibirán más
de un millón de pesos al final de la actual Legislatura por concepto de
aguinaldo, caja de ahorro, la dieta del último mes y el apoyo legislativo.
Además, se dio a conocer que los diputados
entregarán sus oficinas el próximo 10 de agosto para que puedan remozarlas para
los integrantes de la LXIV Legislatura.
Y en todo
este contexto, ayer el diputado
Cuitláhuac García Jiménez informó a la Comisión Permanente su reincorporación a
las funciones legislativas a partir del 1 de agosto, a pesar de que ni siquiera
forma parte de esta Comisión.
O sea que con esta acción el diputado
asegura que recibirá estos recursos, que si los dividimos entre los 10 días que
faltan para que entreguen oficinas, podríamos decir que cada día tendrá cien
mil pesos, lo que equivale a una cantidad poco menor al que será el nuevo
salario mensual del próximo presidente de la República, que será de poco más de
108 mil pesos.
Pero lo más siniestro de esta noticia
es que Cuitláhuac García tiene que encabezar la transición política en Veracruz
para su toma de protesta el próximo 1 de diciembre como gobernador.
¿De verdad, así cumplen con la
austeridad propuesta por López Obrador?
¿Sobrevivirá
el PAN?
Cómo en una
novela de Saramago, la ceguera política
se ha contagiado y extendido al interior del PAN. Empeñados en acuchillarse los
unos a los otros, los panistas no han caído en la cuenta de la gran
transformación que ocurrió en el país y, en su disputa, obligan a plantear,
seriamente, una pregunta: ¿sobrevivirá el PAN?
Cualquiera que lea la prensa nacional
encontrará que los panistas andan con la brújula extraviada, no sólo por la
cantidad de candidatos de papel que buscan la presidencia del PAN, sino por la
superficialidad, que raya en el lugar común y la chabacanería, de sus
afirmaciones sobre el pasado y el futuro de ese partido.
Unos y otros plantean volver a los
orígenes. ¿De qué hablan? Después de Manuel Gómez Morín, el presidente del PAN
fue Alfonso Ituarte, un antiguo miembro de la Asociación Católica de la
Juventud Mexicana. Estaban tan a la derecha que otro panista famoso, Adolfo
Christlieb Ibarrola, los llamó, en una frase memorable, “meadores de agua
bendita”. ¿De verdad el destino del PAN es volver a los rezos para sobrevivir?
Porque si eso creen, sólo les recordamos que para eso está el PES, que se
encarga de la cristiandad.
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