Javier Risco.
Jesús
Ramírez Cuevas se define, antes que nada, como periodista, después es
documentalista y escritor, pero lo que siempre ha sido y será es periodista. Él
forma parte del equipo más cercano de comunicación de Andrés Manuel López
Obrador. El columnista de La Jornada, Julio Hernández, incluso se ha atrevido a
destaparlo en redes como el próximo vocero de la Presidencia, Ramírez dice que
no hay que adelantarse, incluso pregunta “¿quién lo dijo?”, invita a los medios
a esperar a las fuentes y no a los rumores. Para él se viven tiempos inéditos,
en entrevista en La Nota Dura, de El Financiero-Bloomberg tuve la oportunidad
de hablar sobre la relación entre los medios y el nuevo gobierno, la libertad
de expresión y algunas expresiones del próximo presidente hacia algunos medios
de comunicación; vale la pena revisar estas respuestas previas a la entrada en
funciones y a la primera expresión por parte de este nuevo gobierno a temas
sensibles del gremio periodístico.
El 12 de
julio pasado Andrés Manuel López Obrador había anunciado el cierre de varias
oficinas de comunicación social, o por lo menos es lo que todos los medios
habíamos entendido cuando decía: “Van a reducirse los cargos que se duplican
[…] Ya no va a ser así; se va a concentrar toda la comunicación del gobierno en
una sola entidad”, Ramírez Cuevas aclara
los dichos de López Obrador: “lo que se ha señalado hasta ahorita y que se ha
interpretado de manera un poco exagerada es que se van a cerrar las oficinas de
comunicación social de todo el país, eso es imposible, el gobierno es un ente
complejo, cada secretaría lleva temas que requieren de una especialización y
una comunicación, y esto requiere de oficinas no sólo para atender a la prensa
sino (para) comunicar. Lo que se está planteando es eliminar la discrecionalidad,
esta forma de favoritismo a ciertos medios desde el poder político, lo que se
busca es transparencia en las relaciones del gobierno con los medios,
establecer criterios que sean del conocimiento público y, a través de eso,
fijar el presupuesto destinado a los medios; aquí lo que se plantea es que se
reduzca a la mitad como parte del plan de austeridad, eso es lo único concreto
que va a suceder. Ahí sí se está planteando centralizar el manejo de los
recursos. No la operación de las oficinas de comunicación social”.
Respecto a la amenaza de la libertad
de expresión en nuestro país y el funcionamiento de la Fiscalía Especial para
la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión también se
pronunció; vale la pena ponerlo como precedente: “La libertad de expresión en
México está amenazada, una es por la violencia del crimen organizado –tenemos
una lista muy larga de más de 130 periodistas asesinados en los últimos 10
años–, pero también hay informes de Artículo 19 que señalan que el 60 por
ciento de las agresiones a periodistas proviene de funcionarios públicos,
proviene de entidades públicas, de las policías, de presidentes municipales,
diputados o gobernantes, entonces esta parte del acoso desde el poder es lo que
hay que terminar, establecer penas y, sobre todo, salvaguardar los derechos de
los periodistas”. Habló del periodismo regional, de ese que se ve acosado en
los estados y que se olvida cuando se tiene una visión centrista de la
comunicación; sobre la fiscalía señaló que se reorganizará y se crearán nuevos
protocolos de protección a periodistas.
Por último, lo cuestioné sobre el trato de López
Obrador a la prensa, sobre algunos adjetivos utilizados por el próximo
presidente al llamar a la prensa “fifí” o criticar algunos medios en
particular. Esto fue lo que contestó: “A mí no me gustan los calificativos o
las frases hechas porque anulan el argumento, entiendo por qué se señala esta
diferenciación, lo que está señalando (López Obrador) es que existen intereses
en la prensa o en los medios y que se reflejan en su línea editorial, dicho de
una manera elegante. Creo que está bien denotar o hacer ver al público qué hay
detrás de la línea editorial de los medios, creo que es sano para la democracia
y respetar el ámbito de este derecho, pero también debemos ir hacia la
construcción de un respeto mutuo entre políticos, gobernantes y medios. Los
medios están para informar y criticar y los gobernantes para dar la cara y dar
explicaciones y creo que en eso debe basarse la relación”.
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