ÁLVARO
DELGADO.
El 23 de abril del próximo año se
cumplen tres décadas de que Carlos Salinas impuso a Elba Esther Gordillo como
la suprema líder magisterial, pero ni él ni ningún priista le dieron tanto
poder político, económico, sindical y electoral como Vicente Fox y, sobre todo,
Felipe Calderón.
Los implicados en esta trama corrupta
quisieran que nadie lo recuerde, pero Elba Esther Gordillo es la cacique
sindical favorita de los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN).
El impostor Vicente Fox no sólo
entregó a Gordillo la Secretaría de Educación Pública (SEP) completa, sino que
le garantizó impunidad plena, incluido su involucramiento en el asesinato del
profesor Misael Núñez Acosta, que se ha vuelto a reactivar penalmente.
Pero Calderón llevó a la
multimillonaria profesora a la cúspide del poder, en premio a su operación en
la elección de 2006 a cargo de su pupilo Luis Carlos Ugalde, quien como
presidente del órgano electoral actuó conforme a sus instrucciones.
Además de entregarle la SEP, cuya
titular, Josefina Vázquez Mota, fue un adorno, Calderón le cedió a Elba Esther
parcelas estratégicas en el gobierno: El ISSSTE, la Lotería Nacional,
Pronósticos Deportivos, así como multimillonarios recursos para el sindicato
magisterial sin control alguno.
Pero también
fue gracias a Calderón que Elba Esther
Gordillo introdujo a sus huestes al PAN mediante diputaciones federales,
senadores, presidentes municipales y cargos partidarios, cuyas figuras más
emblemáticas son los expriistas Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes
Linares.
Y es preciso
recordarlo también: En medio de un
pleito la propia Gordillo aseguró que Yunes cometió un multimillonario desfalco
como director del ISSSTE. ¿Hizo algo Calderón? No: solapó a ambos.
Aunque han sido un fiasco como
gobernadores de Puebla y Veracruz, Moreno Valle y Yunes Linares se han empeñado
en constituirse como reyezuelos en sus estados: El
primero impuso a su esposa como gobernadora de Puebla, cuyas prácticas
fraudulentas pueden quedar impunes, y el segundo a su hijo en Veracruz, cuyo
primogénito perdió en julio, aunque queda el otro que es alcalde del puerto.
Más todavía:
Muchos lo han olvidado, incluidos la
mayoría de los medios de comunicación, pero antes de su conversión del PRI al
PAN, Moreno Valle y Yunes Linares participaron, junto con Fox y Calderón, en el
caso más documentado de delincuencia electoral con dinero público en la
historia: El Pemexgate.
Con Fox como presidente, Santiago
Creel como secretario de Gobernación, Calderón como secretario de Energía y
Gordillo como la jefa de la bancada priista, en 2003 impidieron el desafuero
del tesorero del sindicato de Petróleos Mexicanos (Pemex), Ricardo Aldana,
quien desvió mil millones de recursos públicos a la campaña del candidato
presidencial priista Francisco Labastida.
En esta trama de impunidad participó
también Margarita Zavala, esposa de Calderón, y Germán Martínez, converso al
lopezobradorismo.
Encarcelada
por Enrique Peña Nieto y exonerada con toda su fortuna por él mismo, Gordillo
busca ajustar cuentas y sobre todo a rehacer su poder en el gobierno de Andrés
Manuel López Obrador, a quien apoyó con operadores electorales en la campaña.
Si cuando López Obrador asuma el
poder, dentro de tres meses, se somete a Gordillo como Calderón, dándole el
poder que ningún priista le confirió, entonces podrá concluirse que la “cuarta
transformación” es un fiasco.
Mientras
tanto, lo único cierto es que Fox y
sobre todo Calderón se le rindieron a Elba Esther, la cacique sindical del PAN…
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