Arnoldo
Cuellar.
Miguel Márquez se prepara ya para
desaparecer un largo rato de la vida pública, quizá para siempre. Aunque el
estado ha enfrentado un deterioro marcado en la seguridad y en la tranquilidad,
en la degradación del medio ambiente y en su vida democrática, el mandatario
panista ha gozado de un largo romance con la ciudadanía de su estado.
Márquez goza de buena estrella y está
firmemente convencido de que lo seguirá haciendo. Para ello se ha asegurado de
inventar un sucesor que hasta el día de hoy es sumiso y disciplinado, no
obstante, busca con gran afán dejarlo aherrojado con varios de sus
funcionarios, principalmente los del área de seguridad.
Para garantizar el cuadro completo, Márquez ha dedicado esfuerzos en los últimos tiempos para deponer las críticas
de un factor de opinión dentro del PAN, como lo es Carlos Medina Plascencia,
dirigidas a los titulares de seguridad y procuración de justicia, Alvar Cabeza
de Vaca y Carlos Zamarripa.
Para ello se ha iniciado una
operación que busca sustituir al programa Escudo de la empresa Seguritech con
el software que vende una empresa de Medina Plascencia, el cual ya fue
adquirido por el municipio de San Miguel de Allende desde diciembre pasado por
la nada despreciable cantidad de 14 millones de pesos.
Resulta que el municipio de Allende
no tenía en sus planes la adquisición de ese programa en los últimos días de
2017, ni presupuesto ni diagnóstico existían. Sin embargo, el momento de
debilidad por el que pasaban los hermanos Ricardo y Luis Alberto Villarreal,
uno como alcalde en busca de la reelección y el otro con la necesidad de
regresar a la vida política por cualquier resquicio, ya sin el apoyo de Ricardo
Anaya y totalmente en manos del gobernador Márquez, los convirtieron en el
conejillo de indias ideal para deponer la incipiente insurgencia de Carlos
Medina, al abrirle la puerta a la adquisición de su sistema de seguridad.
Por lo
pronto, el nuevo software de San Miguel,
al parecer muy avanzado, no se comunica con Escudo, lo que obligará tarde o
temprano a sustituir el costoso programa de Seguritech por la nueva panacea que
Carlos Medina vende a través de la empresa Vens Consultores, representando un
negocio multimillonario para el exgobernador panista que hoy se dedica a
criticar la crisis ética del PAN nacional.
Lo más
grave, sin embargo, es que en esta
operación ya han sido involucrados los hombres del nuevo gobierno, tanto el
gobernador entrante Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, que dio su visto bueno
político a la contratación del programa de Medina por el municipio de San
Miguel, como su secretario de gobierno Luis Ernesto Ayala, quien hace unos
meses realizó una ventajosa operación comercial con el empresario que
representa los intereses de Cabeza de Vaca y Zamarripa, Francisco Isidro
González Espejel, al venderles su empresa de calzado.
En este entorno ya no queda misterio.
Diego Sinhue Rodríguez Vallejo anunciará en próximos días la permanencia de
Carlos Zamarripa al frente de la Procuraduría de Justicia en el arranque de su
administración y dejará abierta la puerta a una revisión cuando se conforme la
Fiscalía General. Como muy seguramente a nivel federal Andrés Manuel López
Obrador saque adelante a un fiscal de su confianza mediante su mayoría en las
Cámaras, Sinhue se escudará en eso para hacer lo propio, aunque vaya en contra
de las críticas que el PAN nacional lance a AMLO.
Así que el golpe de timón en el
terreno de la seguridad, que tanto anunció en campaña, se suscribirá muy
probablemente solo a la sustitución de Seguritech por la empresa Vens de Carlos
Medina Plascencia, es decir, solo será un cambio de proveedor, y el resto seguirá
igual… o peor.
El pueblo de Guanajuato, mientras
tanto, solo podrá ver de lejos como su seguridad y su tranquilidad sirven para
que grandes influyentes ganen miles de millones de pesos, mientras en las
calles prevalece el miedo.
Ah, y de
seguro, el discurso político que se
viene es que la federación tiene la culpa de todo, mientras aquí contabilizan
las ganancias del negocio.
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