Tras la
reunión de los equipos de transición en Palacio Nacional, el presidente electo,
Andrés Manuel López Obrador, reiteró su
intención de cancelar la reforma educativa mientras que el presidente
constitucional, Enrique Peña Nieto, la defendió, aunque aclaró que “no hay
disputa” sino “visiones diferentes”.
“Este gobierno ha sido impulsor de
una reforma educativa de fondo, de cambio, que habremos de seguir
instrumentando en términos de lo que manda la Constitución y las leyes
reglamentarias”,
afirmó Peña Nieto.
En contraste, López Obrador dijo que en su momento su
gobierno presentará las iniciativas de ley para dar marcha atrás a la reforma
educativa que se concretó al inicio de este sexenio. “Se puede mejorar mucho la
calidad de la enseñanza y al mismo tiempo podemos ampliar la cobertura”, pero
sin hacer a un lado a los maestros, explicó.
“Debo decir que así como nosotros
defendimos el modelo que nosotros impulsamos, de igual manera habremos de ser
absolutamente respetuosos de lo que en el futuro se defina, algo que todavía
hoy no conocemos y será evidentemente el próximo gobierno y el Congreso el que
eventualmente haga ajustes a lo que hoy tenemos en el marco legislativo y en
materia educativa”.
Sobre el
estado que guarda la administración pública federal, Peña Nieto aseguró que “dejamos un país con estabilidad política, donde
hoy priva un clima de armonía y de paz social”.
“Reconocemos que hay regiones del
país con grados de inseguridad, en algunos donde se ha acentuado”, mencionó
Peña Nieto antes de reconocer que su gobierno tuvo avances en esa materia, pero
que resultaron insuficientes.
“En materia económica puedo afirmar
que dejamos un país con estabilidad, donde crece el empleo, se mantiene una
tasa baja de inflación, los niveles de deuda son manejables y razonables”, agregó.
Por su
parte, López Obrador rechazó emitir una
opinión al respecto diciendo que el balance “corresponde a los ciudadanos”.
Peña Nieto “dará su informe y va a explicar. Yo no voy a contradecir en este
periodo de transición. Ya fijamos nuestra postura durante la campaña, no
necesitamos hacer propaganda en este periodo, lo dicho dicho está”.
El presidente electo adelantó que se
entrevistará con los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina, general
Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Soberón, respectivamente, para conocer su
opinión sobre la designación de sus sucesores.
López
Obrador informó que los dos nuevos
titulares de la Sedena y Semar serán un general y un almirante en activo. Las
dos propuestas se darán a conocer “mucho antes del 1 de diciembre”.
Sobre el
tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el presidente Peña Nieto aseguró que las obras que fueron
contratadas continúan su curso, han brindado toda la información sobre el
proyecto al equipo del presidente electo y su gobierno es respetuoso de la
consulta planteada por López Obrador, para decidir si sigue con el proyecto la
siguiente administración.
Al responder sobre si confiaba en la
veracidad de la información que recibiría del gobierno saliente respecto de
casos de corrupción como el de Odebrecht, López Obrador dijo que no podía
adelantar nada, pero que la información brindada hasta ahora ha sido apegada a
la realidad, por ejemplo, la relativa al NAIM.
López Obrador destacó que Peña Nieto
“a diferencia de otros”, dio muestra de imparcialidad durante el proceso
electoral. “No se involucró en el proceso electoral, como nos consta ha
sucedido en otras elecciones”.
A la derecha
del presidente electo apareció la mayor
parte de las mujeres que integrarán el nuevo gabinete, entre ellas, Irma
Eréndira Sandoval, próxima secretaria de la Función Pública; María Luisa
Albores, próxima secretaría del Bienestar; Josefa González-Blanco, propuesta
como secretaria del Medio Ambiente; Rocío Nahle, próxima secretaria de Energía,
y Graciela Márquez Colín, propuesta como secretaria de Economía. A espaldas de
López Obrador se encontraba la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, próxima
secretaria de Gobernación.
En contraste, la única mujer visible durante la
transmisión dentro del equipo de Peña Nieto fue Arely Gómez, la actual
secretaria de la Función Pública, quien ocupaba un lugar en la segunda fila.

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