Benjamín
Hill.
¿El día de ayer se hizo pública la
conformación del colectivo “Fuiste tú?” (@FuisteTu_Mx, www.fuistetu.org), que
reúne a un grupo de organizaciones sociales y empresas que han trabajado sobre
temas relacionados con la participación ciudadana, el control de la corrupción,
el impulso a la transparencia y el fortalecimiento de los mecanismos
democráticos de rendición de cuentas.
¿El objetivo
que persigue Fuiste tú? es traducir a lenguaje
ciudadano la información que publica la Auditoría Superior de la Federación
(ASF) sobre el análisis que hace de la Cuenta Pública, y facilitar que se dé un
debate público más amplio e informado sobre dónde hubo posibles fallas en el
uso del dinero público y dónde no.
Este
análisis y “traducción” de la información de la ASF a un lenguaje menos técnico
para alimentar la discusión pública sobre la revisión de la cuenta pública era
un tema que se había vuelto necesario desde hacía mucho tiempo.
Como se
sabe, la ASF es un órgano técnico y autónomo que forma parte de la Cámara de
Diputados, cuya misión es la de fiscalizar y auditar el uso de los recursos
públicos federales, sea quien sea que los maneje. En otras palabras, la ASF
tiene el mandato de fiscalizar, mediante auditorías, a los tres Poderes de la
Unión, órganos constitucionalmente autónomos, entidades federativas, municipios
y en suma, a todo ente que ejerza recursos públicos federales, incluyendo
empresas e individuos.
¿La aparición de Fuiste tú? en el
panorama de la discusión pública sobre el papel de la ASF dentro del Sistema
Nacional Anticorrupción se da en un momento en el que se anuncian cambios
importantes en la forma de trabajar de esa institución. En el mensaje introductorio al
documento “Marco de referencia de la fiscalización superior. Primera entrega de
informes individuales”, correspondiente a la Cuenta Pública 2017
(https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2017a/documentos/InformeGeneral/Informe_Jun2018_CP.pdf),
el auditor superior David Colmenares, subraya un aspecto sobre el trabajo de la
ASF que ha sido predominante en la forma en la que se sitúa la discusión sobre
la revisión de la Cuenta Pública. Ahí, el auditor comenta que en el debate
público se ha dado importancia “excesivamente [a] las estadísticas sobre los
resultados preliminares de las auditorías”.
En efecto, el día de la entrega de
los informes de la ASF, donde aparecen los hallazgos preliminares de sus
revisiones, se da una suerte de “linchamiento” en la opinión pública de las
instituciones que tuvieron observaciones. No se toma en cuenta que esas
observaciones preliminares son precisamente eso, hallazgos iniciales sujetos a
ser solventados en posteriores revisiones. Muchos de esos hallazgos
preliminares de la ASF son posteriormente solventados por las instituciones
observadas. Sin embargo, en el imaginario colectivo queda la mancha de la
observación inicial.
Las observaciones preliminares no son
el resultado final del trabajo de la ASF, sino parte de un proceso, en el que se
obtiene más información y el trabajo de fiscalización se va decantando y se
vuelve más preciso con el tiempo, con el fin de determinar con la mayor
exactitud posible, dados los instrumentos legales, técnicos y humanos con los
que cuenta la ASF, quién gastó bien y quién gastó mal.
Esta dinámica en la que se enfatizaba
en medios sólo una parte del proceso de fiscalización de la ASF no podía
continuar en el contexto de la construcción de un Sistema Nacional
Anticorrupción, en el que debe darse importancia a los resultados finales del
trabajo de las instituciones que lo conforman, y no sólo a una parte de los
procesos. En palabras del auditor, el énfasis debe pasar de “los montos de las
observaciones [a] […] los efectos en la gobernanza de las entidades públicas y
su contribución real a la rendición de cuentas”.
¿El trabajo
de Fuiste tú? se enfoca al análisis y
“traducción” de las revisiones que hace la ASF sobre los recursos que ejercen
las instituciones auditadas. Dicha información debe ser leída con una pizca de
sal: en primer lugar, hay que tomar en cuenta que la ASF no revisa todas las
instituciones ni todo el dinero que ejercen las instituciones auditadas, sólo
una parte; en segundo lugar hay que tomar en cuenta que aun cuando los recursos
se encuentren comprobados por las instituciones, existe la posibilidad de que
hayan entregado información falsa.
Bajo esas
advertencias, ¿Fuiste tú? publicará en
su página información fácil de comprender sobre las instituciones auditadas
–con base en las actualizaciones de la propia ASF–, de los diez casos más
relevantes para bien y para mal, esto es, las diez instituciones con el mejor
desempeño en cuanto a recursos comprobados y las diez peores. ¿Un dato
interesante sobre el trabajo de Fuiste tú? es que en la lista de las peores
instituciones –con datos de la Cuenta Pública de 2016–, los primeros cuatro
lugares corresponden a los gobiernos estatales de Chihuahua, Veracruz, Nuevo
León y Quintana Roo. Otro aspecto que es refrescante sobre este colectivo es
que su nombre es una pregunta abierta y no una acusación, un je’accuse. En esto
hay un reconocimiento implícito de las organizaciones que encabezan este
esfuerzo sobre que lo que realmente importa para la rendición de cuentas es el
resultado final del trabajo de las instituciones y no los procesos intermedios
o la búsqueda de impacto mediático.
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