La Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Cepal) aseguró que los proyectos de infraestructura
propuestos por el gobierno entrante, encabezado por Andrés Manuel López
Obrador, “son buenas señales” para potenciar las inversiones.
Al dar a
conocer el Estudio Económico de América Latina y el Caribe, la secretaria ejecutiva del organismo
regional, Alicia Bárcena, señaló que “los proyectos de infraestructura, como
los plantea el gobierno entrante, son señales positivas para potencializar las
inversiones en México. El Tren Maya o la franja norte; hay un programa
importante de infraestructura. ¿Qué porcentaje debe ser privado o público?, se
debe analizar caso a caso”.
Para
Bárcena, la construcción del Nuevo
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) debe ser analizada por
los futuros riesgos que puede tener una obra de esta magnitud en cuanto a “la
resiliencia y vulnerabilidad” de una ciudad compleja como la capital del país.
“Hay riesgo de que si no se hacen
obras adecuadas haya hundimiento, sobre todo en las pistas del aeropuerto, lo
que supondría una inversión grande en mantenimiento y nivelación de las
mismas”, alertó.
En el
documento, la Cepal redujo su pronóstico
de crecimiento económico para México en 2018 a 2.2%, desde el 2.3% previsto en
su reporte anterior.
De acuerdo
con el estudio, el crecimiento de México
en el último año y en la primera parte de 2018 fue impulsado por el comercio
con Estados Unidos.
“Las importaciones mexicanas en ese
país crecieron desde 10 mil millones de dólares en 2010, a los actuales 13 mil
500 millones, y siguen creciendo; también hubo un aumento de ingresos públicos
petroleros, pero la inversión pública cayó 36.8% en infraestructura física, y
el tema de la inflación es importante, en donde se está haciendo un esfuerzo”, explicó el reporte.
De acuerdo
con el Estudio Económico, el crecimiento
regional se da en un escenario global complejo, caracterizado por conflictos
comerciales entre Estados Unidos, China y otras naciones, así como riesgos
geopolíticos crecientes.
También está marcado por una caída en
los flujos de capitales hacia los mercados emergentes en los últimos meses y un
alza en los niveles de riesgo soberanos; depreciaciones de las monedas locales
frente al dólar, y una expansión económica mundial que tiende a perder
dinamismo.
“Nuestra región sigue creciendo,
aunque a menor ritmo de lo proyectado hace unos meses, a pesar de las
turbulencias internacionales. Eso es positivo, pero nos insta a redoblar
esfuerzos para generar una reactivación, sin caer en ajustes fiscales
excesivos. Aquí la integración regional puede jugar un papel fundamental y
hacia allá debemos apuntar”, planteó Bárcena.
En este
entorno, América Latina y el Caribe crecerán 1.5% en promedio en 2018, gracias
a un repunte de la demanda interna, especialmente del consumo privado, y un
leve aumento de la inversión, aseguró el organismo.
Al interior
del continente, República Dominicana y
Panamá liderarán el crecimiento de la región, con aumentos del PIB de 5.4 y
5.2%, respectivamente, seguidos por Paraguay (4.4%), Bolivia (4.3%), Antigua y
Barbuda (4.2%), y Chile y Honduras (ambos con 3.9%).

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