Made in México, el primer reality
show del país creado por Netflix que sigue a las socialités de la Ciudad de
México para mostrar su opulento estilo de vida y a las familias mejor
posesionadas llega la plataforma este septiembre, y el anuncio no ha sido bien
recibido.
La trama del reality busca que los
espectadores se adentren a la vida de nueve miembros bien conocidos de la alta
sociedad de México a través de la moda, sus círculos familiares en los que su
apellido habla y de sus amistades con el objetivo de marcar tendencia.
Tras el
anuncio de su estreno esta semana, los
usuarios de redes sociales se dijeron molestos pues acusaron que el programa es
frívolo y una muestra de clasismo, en un país donde más de la mitad son pobres
y existe un segmento aún más marginado: nace pobre y lo será toda su vida,
según lo expuso recientemente la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE).
En un informe sobre los problemas del
“ascensor social”, la organización destacó que cada año adicional de educación
de los padres supone seis meses adicionales para sus hijos en México, frente a
los cinco de media en la OCDE.
La baja movilidad en términos de
ingresos en México, si se compara con el conocido como el “club de los países
desarrollados”, queda ilustrado en que el 48 por ciento (frente al 31 por
ciento) de las personas cuyos padres pertenecen al 20 por ciento más pobre,
acaban en ese mismo estrato social y sólo un 4 por ciento (frente al 17 por
ciento) logran escalar hasta el 20 por ciento más privilegiado.
Además, un 52 por ciento de los
mexicanos con progenitores en el 20 por ciento más rico (comparado con el 42
por ciento) se quedan también en ese grupo de privilegiados.
Los usuarios reclamaron al principal
servicio de entretenimiento por Internet en el mundo la creación de
producciones que sean de calidad y que se alejen de los contenidos que las
grandes televisoras han realizado por años.
Ricardo
Raphael, analista político, conductor del programa “Espiral” de Once TV México
y coordinador de la Maestría en Periodismo en el CIDE, entre otras actividades,
publicó el libro Mirreynato (Planeta, 2015), un agudo estudio sobre una “tribu”
enclavada en la sociedad mexicana y que toca llaga en el corazón de la
conciencia nacional.
“Este libro no es resultado del
resentimiento sino de la conciencia sobre una realidad difícil de negar: en uno
u otro momento todos los mexicanos tenemos algo de mirreyes. Por eso es que
toleramos vivir en el ‘Mirreynato’ sin rebelarnos; algo nos conviene de este régimen
que nos inhibe de denunciarlo y combatirlo. Acaso todavía no nos indigna lo
suficiente”, afirmó
el autor en una entrevista con SinEmbargo.
En el estudio, el autor describe caso
por caso ese fenómeno social: el de los hijos de los políticos o empresarios
cuyas tres mil familias tienen ingresos de 100 mil pesos diarios, contra los 80
pesos o menos en promedio que perciben diariamente las familias pobres en
México, que de acuerdo con el Coneval son más de la mitad de la población.
Los mirreyes –indistinto para hombres
y mujeres– utilizan la riqueza económica como el principal marcador de clase,
afirma.
“No importa de dónde venga el dinero
–trabajo, herencia, hurto, corrupción o lotería–, la clave está en el poder
de compra del que se ufana el mirrey. De ahí que exista una gama amplia de
mirreyes: nuevo rico, rico venido a menos, de dinero viejo, hijo de político,
hijo de empresario, pariente de narco y la lista puede continuar. Salvo muy
raras excepciones, la inmensa mayoría obtuvo el pasaporte de ingreso a la
élite mexicana por condiciones heredadas”, plantea.
Las cifras,
además, no lo dejan mentir.
México está dentro del 25 por ciento
de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo, donde diez
personas concentran tanta riqueza como el 50 por ciento más pobre de la
población del país, reveló también el informe “México justo: políticas públicas
contra la desigualdad”, presentado por la organización Oxfam.
De acuerdo con el documento, las
brechas entre ricos y pobres son tan marcadas, que en el país vive el hombre
más rico de América Latina, Carlos Slim, junto con más de 50 millones de personas
pobres.
Slim Helú ha hecho su fortuna
básicamente con concesiones otorgadas por el Estado mexicano.
En México
hay una concentración exacerbada de riqueza y esa es nuestra preocupación, dijo
Ricardo Fuentes Nieva, director de Oxfam México. “En los 17 años que van desde
que comenzó el siglo, la fortuna de los más ricos del país pasó del 24 por
ciento al 28 por ciento”, explicó a SinEmbargo.
LOS
SOCIALITÉS DE MADE IN MÉXICO
Los nueve socialités que participarán
en el reality show son Pepé Díaz, Kitzia Mitre, Carlos Girón, Liz Woodburn,
Columba Díaz, Chantal Trujillo, Shanik Aspe, Roby Checa y Hanna Jaf, personajes
que han acaparado páginas en las publicaciones de sociales.
Pepe Díaz, de 35 años de edad, es un
empresario de clubes nocturnos que en 2013 fue detenido al interior de uno de
sus restaurantes al ser acusado de evasión fiscal durante el año 2008, delito
por el que pasó seis días en prisión en el Reclusorio Sur.
De acuerdo
con las autoridades, el empresario José Díaz González no pagó a la Secretaria
de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la cantidad de 2 millones 648 mil 912
pesos.
Según medios
nacionales, el empresario tuvo que dar 5 millones 400 mil pesos como fianza
para dejar el reclusorio.
No es la
primera vez que el empresario participa en este tipo de producciones, en 2015
formó parte del programa de TV Azteca “La Isla”.
Kitzia Mitre es una diseñadora de
moda que está casada con Pedro Alberto Checa Canavati, un empresario mexicano.
La pareja
gusta de aparecer en las portadas e interiores de publicaciones como Clase,
Estilo DF y Colonos Interlomas, Santa Fe.
Así su cuñado, que también será parte
del programa, Roby Checa de 31 años, es descrito como “ruidoso, orgulloso y
todo un showman, siempre listo para entretener” por la plataforma.
Carlos Girón Longoria es un modelo y
actor de telenovelas que ha participado en Televisa y TV Azteca desde el año
2000.
Netflix lo
describió como “el vínculo entre todos los integrantes de Made in Mexico”.
Liz Woodburn, blogger nacida Estados
Unidos y recientemente se comprometió con el empresario Carlos Olson, proveedor
líder de servicios inmobiliarios comerciales y residenciales en la empresa
Savills.
La modelo
Columba Díaz también forma parte del reparto. La empresa líder en contenido en
streaming en el mundo la define como una “soltera super codiciada se encuentra
en medio de un triángulo amoroso”.
Chantal Trujillo, una de las bloggers de moda de
estilo más conocidas en México, se mudó a la CdMx de Nueva York, lugar donde
trabajaba en una revista de moda.
La presentadora de televisión, Shanik
Aspe, también
desfilará por Made in México. Nacida en Guerrero, la cantante ha conducido
programas en TV Azteca como “Famosos en Jaque”, “Hit m3” y “Caiga quien Caiga”.
En 2016
contrajo matrimonio con Mauricio Odiardi Fabian, abogado que ha sido miembro de
los despachos del Martínez Arnaud Cerisola, Bufete Gastelum, Nassar Daw y
Abogados, y Martínez Arnaud Abogados.
Y por último Hanna Jaff, una política
y filántropa de 30 años que dirige la fundación Jaff. Hanna nació en San Diego, pero pasó
la mayor parte de su infancia en Tijuana.

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