Tan sólo en
los primeros cuatro años del actual sexenio –de 2013 a 2016– los diputados y senadores gastaron –sin comprobar– más de 11 mil
millones de pesos (11 mil 208 millones 148 mil 700 pesos) de recursos públicos.
Y aún faltan por darse a conocer los reportes
de sus gastos durante 2017 y 2018, que todavía prepara la Auditoría Superior de
la Federación (ASF) y que entregará a la Cámara de Diputados este año y el
siguiente.
De acuerdo
con un informe de la ASF –que tiene
Morena en su poder para “convencer a los nuevos grupos parlamentarios de la
corrupción y la opacidad que existen en las dos cámaras legislativas, así como
de la necesidad de transparentar y ahorrar los recursos– la actual y la
anterior Legislatura recibieron diversas “observaciones” para corregir
irregularidades en sus gastos que no fueron escuchadas.
Tan sólo en
2013 –detalla el documento– al Congreso
de la Unión se le detectó un gasto irregular de 2 mil 375 millones 674 mil 700
pesos, de los que los diputados no pudieron comprobar 1, 166 millones 674 mil
700 pesos, y los senadores tampoco presentaron las facturas de otros 1, 209
millones de pesos.
“Al
solicitar la documentación justificativa y comprobatoria de la aplicación de
los mil 166 millones 674 mil 700 pesos de subvenciones, la Cámara de Diputados
proporcionó una integración y el auxiliar contable de los importes que fueron
transferidos por ese concepto durante el ejercicio 2013, los cuales se
revisaron y cotejaron contra los recibos emitidos por los coordinadores o
directores Generales Administrativos de los Grupos Parlamentarios.
“Sin
embargo, no se proporcionó la
documentación que sustenta la aplicación de los recursos otorgados. Por lo
tanto, no se contó con la información que permitiera evaluar la razonabilidad
del gasto o comprobar si los recursos se ejercieron en trabajos legislativos,
por lo que persiste una limitada rendición de cuentas en el ejercicio de los
recursos, por concepto de subvenciones”, se precisa.
En 2014, la
Auditoría Superior observó que los
diputados y senadores “no aportaron información sobre el destino de 3 mil 176
millones 496 mil pesos” y que “ambas cámaras del Congreso obstaculizaron la
evaluación y la razonabilidad del gasto, o bien comprobar que los recursos se
ejercieron para llevar a cabo los trabajos legislativos’’.
En la Cámara
de Diputados “dejaron de comprobar 1,
869 millones 256 mil pesos –la cuarta parte del presupuesto total ejercido por
esa cámara–, lo que demuestra que “subsiste una limitada rendición de cuentas
de los recursos ejercidos en subvenciones y otros conceptos relacionados con
actividades legislativas”.
En el Senado
de la República no se proporcionó la
documentación que sustenta la aplicación de 1, 307 millones 240 mil pesos, que
representó una tercera parte del presupuesto total.
En 2015, los diputados no comprobaron gastos por 1,
742 millones 978 mil pesos –de los que apenas la Auditoría pudo recuperar 162
mil pesos, se aclara– y en el Senado malgastaron otros 1, 206 millones, que
representó la tercera parte de su presupuesto total ejercido.
Durante
2016, las “observaciones” de la
Auditoría fueron por 2 mil 707 millones de pesos; 1, 016 millones de pesos en
“Asignaciones a los Grupos Parlamentarios” del Senado, y otros 1, 691 millones
de pesos a los diputados, referidos a las partidas 3991, de “Asignaciones para
el cumplimiento de la labor legislativa; y 4390 de “Otros Subsidios y
Subvenciones”, equivalentes al 22 por ciento del gasto total de 2016.
Se resalta
en el informe que “aunque se solicitó a
los diputados entregar documentos para justificar la erogación, no entregaron
la documentación que compruebe la aplicación de los recursos en cuestión”.
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