Javier Risco.
El que todavía ostenta el título de
Presidente de México ya estrenó los spots de su último Informe de Gobierno.
Incluso ahí mantuvo el mismo discurso simple, que demuestra que llegará a los
seis años sin haber escuchado nunca lo que se le decía: ‘Que las cosas buenas sigan
contando’. ¿Cosas buenas, Presidente? Llevamos
un sexenio mostrándole todo lo que en realidad debió haber contado y que
ignoró.
Los publicistas que tan caro cobraron
del erario público (1 millón de pesos por hora, al menos en los primeros 4 años
de gobierno, de acuerdo con el portal Animal Político), no tuvieron más
imaginación que la de continuar con la sorda necedad de subrayar logros que en
nada se comparan con los fracasos de su sexenio. Hasta para eso cerró ya el gobierno
el 30 de junio de 2018. Desde el 1 de julio, que otro se encargue.
En Los Pinos insisten en que nosotros
hemos sido los ciegos, los que no han querido ver las bondades del sexenio de
Enrique, y al verlas no las hemos contado, pero dígame usted: ¿Cuántos
pendientes le vienen a la mente del gobierno de Peña Nieto? ¿Cuántas dudas en
el aire? ¿Cuántos expedientes abiertos?
Hoy quiero enfatizar en uno de los
que son emblema de la grosera corrupción gubernamental: Odebrecht y el caso
Emilio Lozoya. Ese personaje que, incluso desde antes de que el PRI volviera a
Los Pinos, ya preparaba el terreno muestra de la impunidad que caracterizará a
esta administración.
Quizá por
ser fin de semana, hubo una nota en la
primera plana del diario Reforma que no generó toda la indignación que debiera:
‘Congela jueza el caso Lozoya’, se leía en la portada del periódico.
De acuerdo
con la nota, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales
–FEPADE– investiga si, durante la campaña de Peña Nieto en 2012, la petrolera
Odebrecht depositó a ésta 3 millones 150 mil dólares a través de una cuenta de
Latin American Asia Capital, en las Islas Vírgenes, empresa que algunos
exejecutivos de la constructora relacionan con Emilio Lozoya. Recordemos que el
exdirector de Pemex era coordinador de Vinculación Internacional en la campaña
del PRI.
Pues esa indagatoria deberá quedar en un cajón:
la jueza federal Luz María Ortega prohibió la judicialización del caso, por lo
que Lozoya no podría ser detenido por presuntos delitos electorales durante la
campaña priista del 2012.
Como
recordará, hace más de un año, investigaciones de las organizaciones
periodísticas Quinto Elemento Lab y Mexicanos Contra la Corrupción, cada una en
una red de investigadores a nivel mundial, dieron
a conocer información sobre la empresa brasileña Odebrecht, que tejió una red
de sobornos en muchos países en el mundo y donde uno de sus tentáculos llegó a
México, a través, según las propias declaraciones de los exdirectivos de la
empresa, presos por cierto, de Emilio Lozoya, entonces parte de la campaña de
Enrique Peña Nieto y después nombrado director de Pemex.
Desde entonces, organizaciones
civiles e incluso fiscales como el entonces titular de la FEPADE, Santiago
Nieto, intentaron armar un expediente que en México permitiera llevar a juicio
a los responsables, tal como pasaba hasta con expresidentes brasileños o
peruanos. NADA PASÓ.
Apenas hace
una semana, Quinto Elemento y el periodista Ignacio Rodríguez Reyna revelaban en una nueva investigación sobre
las extrañas transferencias que se habían dado entre Odebrecht y la acerera
regiomontana Altos Hornos de México, en la que ésta habría transferido 3.7
millones de dólares a una empresa fantasma de Odebrecht, precisamente un mes
después de que Emilio Lozoya favoreciera a Altos Hornos con la compra a
sobreprecio de una planta de Agro Nitrogenados, que llevaba 14 años sin
funcionar y que hasta el día de hoy no le ha producido nada a Pemex, excepto
pérdidas, según lo ha referido la propia Auditoría Superior de la Federación.
En esta
investigación, Rodríguez Reyna expone
los estados de cuenta que obran en el expediente del caso Lava Jato, que obra
en tribunales de Brasil. La empresa fantasma que usa Altos Hornos es una de las
tres que los directivos de Odebrecht dicen haber usado para presuntamente
sobornar a Lozoya. ¿Coincidencia? Ya sabrá usted que en política eso no existe.
Y aunque próximos senadores de
oposición a Morena aseguran que no habrá carpetazo al tema, como Martha Tagle o
Luis Sánchez, es cierto que la no judicialización del caso es la puerta para
que todos justifiquen la impunidad que ya se asoma por la puerta y que sí, esa
sí que cuenta,
Enrique.
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