El panorama económico con el cual
iniciará Andrés Manuel López Obrador su administración el próximo 1 de
diciembre es complicado debido al bajo crecimiento económico, a la elevada
inflación y al gran endeudamiento récord heredado por Enrique Peña Nieto, lo
cual dará un reducido margen de maniobra al próximo Gobierno y especialistas
refieren que pasarán varios años para recuperar finanzas sanas.
“Deuda pública, crecimiento económico
y el re-adecuamiento de la administración pública son los tres desafíos
iniciales con los que tendrá que lidiar la próxima administración porque en su
conjunto puede hacer la diferencia sobre todo en los primeros años de la
administración”,
aseguró José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el
Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).
AMLO iniciará su Gobierno con un
Producto Interno Bruto (PIB) difícilmente mayor al 2.5 por ciento, una
inflación de alrededor del 4.25 por ciento, de acuerdo con analistas del Banco
de México, y una deuda de récord de 10 billones 578 mil millones de pesos, la
cual se estima que cierre el año en un 45.1 por ciento en proporción del
Producto Interno Bruto (PIB).
“Tiene el reto de hacer un
reordenamiento de la administración y de las finanzas públicas, va a tener que
hacer una enorme tarea al interior del sector público federal. Durante los
últimos 15 años el Gobierno federal contó con recursos económicos muy
importantes (…) pero no generaron crecimiento ni desarrollo, los recursos
fueron malgastados y la inversión se destinó principalmente a gasto corriente”, aseguró José Luis de la Cruz.
La deuda que recibirá AMLO es mayor a
la que recibió Peña Nieto la cual implica mayores requerimientos financieros
además de que tiene una carga de pasivos contingentes muy importante, por lo
que los ajustes que realice deberá hacerlo sin recurrir a más deuda, aseguró de la Cruz.
En lo que se refiere a la reducción
del gasto gubernamental, el especialista dijo que si bien es necesario hacer
ajustes, éstos tendrían que empezar por el gasto operativo que llega a superar
tres veces o más el gasto en servicios personales, por lo que lo más viable es
hacer más eficiente la administración pública y revisar qué es en lo que se
está gastando.
“Debe lograr una mayor vinculación
entre el gasto de gobierno y los sectores productivos, enfocar más recursos a
la inversión pública y debe definir qué dependencia será la responsable del
crecimiento económico porque no existe, ya que la administración actual es
acéfala en materia de crecimiento y se necesita que una dependencia sea la
responsable de hacer crecer al país”, aseguró.
CRECIMIENTO
ECONÓMICO, EL SALVAVIDAS.
Por su parte
Héctor Magaña, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios
(CIEN) del Tecnológico de Monterrey, dijo
que tendrán que pasar varios años para que se logre recuperar un nivel de
finanzas públicas sanas, por lo que el recorte debe venir acompañado de un
incremento en gasto en infraestructura productiva que rindan frutos a mediano y
largo plazo que se vea reflejado en un crecimiento económico.
“Lo que va a tener que plantear López
Obrador es una obsesión por el crecimiento económico, va a tener que enfocar
las baterías de su estrategia a propiciar un mayor crecimiento económico sin
generar más impuesto y sin endeudarse”, afirmó el especialista.
TLCAN, UNA
PIEZA CLAVE “SOBRE EL TABLERO”
La resolución favorable del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es una pieza clave para los
retos que enfrentará la próxima administración ya que superarlo dará
estabilidad a ciertas variables macroeconómicas, aseguró Héctor Magaña, coordinador
del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de
Monterrey.
“En caso de no lograrse un acuerdo
podría provocar que el tipo de cambio se depreciara lo cual provocaría ajustes
al alza en materia de inflación, lo cual provocaría incrementos en las tasas de
interés en detrimento del crecimiento económico”, advirtió Magaña.

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