Los
desencuentros y la campaña negra que desataron, aun días antes de la elección,
quedaron atrás y, en privado, como históricamente han hecho los presidentes con
el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), Andrés Manuel López Obrador acudió a su
encuentro en un sector de Bosques de las Lomas.
“Tuvimos una constructiva, muy buena
reunión. Muy buen ambiente”, dijo el presidente electo al salir del encuentro.
Desde el
tercer día posterior a las elecciones, López
Obrador ha sostenido encuentros con diversos organismos empresariales, pero
hasta ahora no había acudido a una plenaria del CMN, llamada la “cúpula de
cúpulas”, donde se agrupa a los más poderosos empresarios de México.
“Fue una muy buena reunión”,
consideró Claudio X. González, el empresario más señalado por López Obrador como
instigador en su contra, quien de las críticas pasó a la adulación, al recordar
que, desde el 1 de julio, “el hoy presidente electo está actuando muy
pragmático, va bien la transición”, y enseguida añadió a nombre de los miembros
del CMN: “Tenemos ganas de ayudarlo y que sea un gran presidente de México”.
El grupo de magnates a los que hasta
hace poco el tabasqueño llamaba la “mafia del poder”, acogió a López Obrador,
quien sostuvo que “hay confianza” con el empresariado que invertirá, generará
empleos y, junto con el sector público y el social, contribuirá a sacar
adelante al país.
También añadió la promesa de convertir al país “en
una potencia” y, para ello, se propone conseguir un crecimiento de 4% anual, en
contraste con el 2% actual.
El
presidente electo salió acompañado de
Alejandro Ramírez Magaña, presidente del CMN, quien calificó la reunión como
“cordial y en buenos términos”.
El
empresario, presidente de Cinépolis, fue uno de los cinco señalados por López
Obrador como instigadores de la campaña negra en su contra, así como de la
estrategia de sumar a sus adversarios, Ricardo Anaya Cortés y José Antonio
Meade Kuribreña, en mayo pasado.
Hoy fue anfitrión del encuentro, al
que asistieron otros de los señalados, entre ellos Eduardo Tricio Haro, y el
principal, Claudio X. González.
En su Jetta blanco, López Obrador
arribó al acceso del recinto donde abundaban los vehículos de alta gama, a buen
recaudo de escoltas que, en su caso, sólo aparecieron por los que acompañan a
Alfonso Romo Garza, el magnate y futuro jefe de la Oficina de la Presidencia
que, como César Yáñez, jefe de comunicación, fueron quienes acompañaron al
presidente electo.
Ramírez
Magaña calificó la reunión como cordial,
expuso que López Obrador tuvo mucha apertura y sostuvo que de parte del CMN se
le ofreció apoyo para sus programas, como el de “Jóvenes Construyendo el
Futuro”.
Igual hablaron de apoyos a pequeñas y
medianas empresas; combate a la corrupción e impunidad, así como la
preocupación expuesta por los empresarios respecto de la seguridad y diversos
aspectos de la agenda energética y educativa.
La primera
en abandonar el encuentro, una hora antes de que saliera el presidente electo,
fue María Asunción Aramburuzabala, quien se limitó a decir que fue una buena
reunión.
Le siguieron
otros acaudalados como Emilio Azcárraga, quien declinó hacer comentarios.
Además, asistieron Carlos Slim Domit, Ricardo Robinson Bours, Daniel Servirje y
prácticamente toda la membresía del CMN.
Tanto López Obrador como Ramírez
Magaña dijeron por separado que en el encuentro sí se abordó el proyecto del
Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), sobre el que
sigue la incertidumbre, pero el presidente del CMN se limitó a señalar que
esperarán a que este viernes 17 se dé a conocer el dictamen y revisar el
contenido, pues López Obrador se comprometió a enviárselos.
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