Para Andrés Manuel López Obrador, la
corrupción es más de lo que esperaba encontrar y está presente en prácticamente
toda la función pública. Sin embargo, la perdonará.
Así lo
expuso esta noche en Tercer Grado, que en una transmisión especial realizó un
encuentro con el presidente electo en el que el tabasqueño dijo que si algo lo ha sorprendido es la dimensión de la corrupción.
Participante
en el encuentro, Denise Maerker, le expuso cómo
es que veía en los contratos del cancelado Nuevo Aeropuerto Internacional de
México, un nido de ratas y al mismo tiempo invitaba a los contratistas a
trabajar en el proyecto alternativo.
A 11 días de
que inicie su gestión, expuso, como lo hizo en campaña en ese mismo espacio
televisivo, que seguía pensando en el punto final y dejaría atrás todo lo
ocurrido antes del 1 de diciembre.
“Yo voy a perdonar, pero no quiero que me
perdonen a mí. Se acaba la corrupción”, expuso.
Agregó que es tanta la corrupción en
México que no alcanzarían las cárceles ni los juzgados.
“Pero
además, si somos honestos, como lo
somos, tendríamos que empezar por los de arriba, de tiempo atrás y eso nos
metería en un pantano de confrontación. Entonces tenemos que tomar la decisión.
Yo no quiero hacer lo mismo, no quiero simular, no me gusta la espectacularidad
en la política tendríamos que ir hacia arriba y sería un acto de confrontación
muy fuerte y es apostar a la discordia”, dijo.
Entonces, agregó que su planteamiento es iniciar una
etapa nueva y “dejar atrás la horrible historia de corrupción, la pesadilla”.
El
presidente electo reiteró que pronto el país dejará el lugar 135 del Índice
Global de Corrupción y se refirió ampliamente a los ahorros que conllevará y le
permitirán sostener el crecimiento económico.
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