Salvador Camarena.
El 11 de septiembre pasado en las redes sociales circuló la
fotografía de una mujer en el metro de Londres. Esa persona sostenía la edición
del 3 de septiembre de la revista The New Yorker. En las redes se dijo que era
Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte, preso por corrupción.
Si en efecto esa persona era Karime Macías, no es arriesgado
aventurar que es posible que haya leído un artículo publicado en ese número de
la legendaria revista neoyorquina sobre la revuelta juvenil en Nicaragua en
contra del gobierno del matrimonio de Daniel Ortega, presidente, y Rosario
Murillo, vicepresidenta.
Karime, una lectora asidua del diario El País, pudo –quizá–
interesarse en esa historia firmada por el experimentado periodista Jon Lee
Anderson.
Si así fue, qué eco habrá resonado en la cabeza de Karime al
leer esto:
“Ortega y Murillo”, escribe Lee Anderson, “dominan el país
mediante una copresidencia, detentada por marido y mujer, única en el mundo.
“‘Ella lleva todos los asuntos del día a día del gobierno’,
me dijo un diplomático. ‘Es una loca, pero una loca brillante’.
“Dora María Téllez, una sandinista legendaria (…) me dijo:
los Ortega-Murillo no tienen una ideología, sólo intereses. Y actúan de acuerdo
a eso”.
Ortega y Murillo han hundido a Nicaragua en una crisis
humanitaria, con miles de transterrados, más de 300 asesinatos –muertos en la
represión a estudiantes y activistas–, y una corrupción que “solo se ha puesto
peor”.
La fotografía de marras se conoció tres semanas antes de que
Javier Duarte, el sweetheart de Karime desde sus tiempos universitarios, fuera
sentenciado por delitos de corrupción.
Hoy es importante recordar que en la fase final de ese juicio
terminaron por saberse más detalles sobre el modus operandi del desvío de
recursos públicos en Veracruz en tiempos de Duarte (al menos 3,600 millones de
pesos fueron desviados a través de empresas fantasma, según lo reportado por
Animal Político).
En ese desfalco, según han testificado tres excolaboradores
de Duarte, entre ellos un extesorero, participaba directamente Karime Macías,
que daba órdenes sobre a qué empresas enviar los fondos.
Veracruz, un estado con dos millones más de habitantes que
Nicaragua (es un decir) fue gobernado por un matrimonio rapaz, según los
testimonios.
Si la de la fotografía era Karime, igual y leyó sobre el
descrédito de la pareja presidencial nicaragüense. O igual y no, y se fue
directamente a la parte de ficción que semana a semana publica The New Yorker.
O quizá sólo compró la revista para saber qué estaba hot en la escena teatral
neoyorquina, quién quita y se diera una vueltecita a la gran manzana y siempre
hay que saber qué buscar para ir a ver en Broadway u Off-Broadway.
Tampoco sabemos si esa Karime de la foto se detuvo, sólo por
casualidad, a ver la portada de la edición que tenía en las manos, donde cuatro
perros sabueso cercan en un paraje boscoso a un Donald Trump que aparece en
plena huida.
¿Pero si hubiera visto esa portada qué? Que se preocupe Trump
a quien el FBI no le ha quitado la lupa. En cambio Karime está lejos de parecer
acorralada. Lejos incluso si la PGR informa este miércoles que ya pidieron a la
Gran Bretaña la extradición de la esposa de Duarte.
No se confundan, amigues, aunque estemos en Halloween, si se
trata de políticos a los que nuestra Procuraduría “investiga” o “reclama”, en
realidad en México todos los días son día de los inocentes. Así que, ¿dulce o
calaverita, mis palomitas?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.