Más de 140 reclusos acusados de robo,
secuestro, violación y tráfico de drogas, entre otros ilícitos, fueron formados
en el patio del Centro Penitenciario de esta ciudad para que desfilaran frente
a más de 200 imágenes de mujeres y hombres desaparecidos, y se les pidió su
“colaboración” para reconocerlos.
La medida formó parte de las acciones
de la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas, que
en estos momentos recorrerá Morelia, Tacámbaro, Lázaro Cárdenas y Apatzingán,
ciudades michoacanas que acumulan el mayor número de desapariciones en el
estado.
“Los estamos buscando en vida, pero
también estamos conscientes que puede ser que los encontremos muertos”, expuso Julio Sánchez Padilla, uno de
los voceros de esta caravana.
Son casi 90 familiares de personas
desaparecidas que participan en la caravana recorriendo penales e instalaciones
forenses; también organizan marchas y acuden a instituciones educativas para
buscar a sus seres queridos.
“Cuando alguien muere se le tiene que
dejar ir, cuando alguien desaparece se le tiene que hacer volver”, se lee en las playeras que portan
los familiares.
En el penal de este municipio,
algunos internos señalaron “encontrar mucho parecido” con algunas y algunos
jóvenes desaparecidos. Dijeron haberlos visto en estados del norte del país o
en el extranjero, concretamente en California, Estados Unidos.
“Cada detalle, cada indicio sirve…
créanme que cualquier pista es muy valiosa para nosotros”, señalaron las mujeres mientras
documentaban los casos.
“Ustedes, la mayoría, tienen hijos.
Ayuden de corazón, digan con toda franqueza si pudieran haber visto a nuestros
familiares”, soltó
Julio Sánchez, quien busca a su hija Tania Sánchez Aranda, desaparecida hace
más de seis años.
En el penal se vivió un doble dolor:
el de los presos que deben conformarse con ver a sus seres queridos sólo un par
de horas, dos veces por semana, y el de los familiares que llevan años buscando
rastros y huellas sin un pequeño indicio de dónde pueden estar sus
desaparecidos.
En esta caravana los familiares
viajan en dos autobuses, acompañados por patrullas de las policías Federal y
Estatal, así como visitadores de Derechos Humanos y de la Comisión Ejecutiva de
Atención a Víctimas.
Esta mañana,
en el Pueblo Mágico de Tacámbaro, asistieron a una misa en el Santuario de La
Virgen de Guadalupe y posteriormente se dirigieron al centro penitenciario. El
lunes y martes visitaron Centros de Readaptación Social local y federal de
Morelia.
La caravana enfilará mañana hacia la
costa, Lázaro Cárdenas y Apatzingán, una de las regiones más calientes en el
país en cuestión de violencia.
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