Ricardo
Ravelo.
A treinta
años de haber sido despojados de su patrimonio mediante una requisa ordenada en
1991 por el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, la zona portuaria de
Veracruz –una de las más importantes del mundo– se convirtió en un jugoso
negocio de políticos y empresarios que se confabularon para desplazar al
Sindicato de Maniobristas, cuyos socios e hijos ahora piden al Presidente
Andrés Manuel López Obrador que les restituyan sus edificios, cuentas bancarias
y la fuente de trabajo que les arrebataron y que desde entonces –aseguran–
explotan tres empresas cuyos manejos no son transparentes.
Esta lucha
legal y política emprendida por los socios sobrevivientes –la mayoría han
fallecido– ha derivado en una batalla no sólo frente al Gobierno, que los
desoye, sino en pugnas intersindicales ahora que surgió otro sindicato de
maniobristas, éste encabezado por René Bustos Vilorio, quien fundó la
organización incluyendo 40 muertos –sólo cuenta con 27 socios vivos– y sin
representar a obreros portuarios, pues el único contrato colectivo con el que
cuenta lo firmaron con una empresa veterinaria localizada en el municipio de
Tlalixcoyan, cuya sede es una casa en ruinas. Aun así, las autoridades le
otorgaron la llamada toma de nota como sindicato y su dirigente ha sido
recibido, incluso, por la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a
quien acudieron para impulsar la devolución bienes que no les corresponden.
Además, con
contubernio con el Diputado de Morena, Julio Carranza –quien ha repartido
dinero para impulsar a Bustos Vilorio– ha ejercido presión ante la Secretaría
de Hacienda para conocer el monto de recursos que contienen las cuentas del
verdadero sindicato de maniobristas, pues pretenden disponer del dinero sin ser
los verdaderos dirigentes sindicales de los trabajadores portuarios. El que
representa René Bustos es un sindicato apócrifo que se “colgó” del movimiento
original para sacar provecho de las circunstancias, pues el líder auténtico del
gremio es Gilberto Tejada Delgado, quien fue elegido por los legítimos socios
del sindicato de maniobristas que, hasta 1991, operaban la empresa Servicios
Portuarios de Veracruz S.A de C.V.(Serpover).
El despojo.
La empresa
Servicios Portuarios de Veracruz fue fundada en los años setenta. En su etapa
de esplendor llegó a tener más de 850 agremiados que formaron el Sindicato de
Maniobristas, Carretilleros, Cargadores, Abridores y Conexos de la Zona
Marítima y del Comercio de la Ciudad de Veracruz. Sus agremiados eran socios de
Serpover, una de las compañías más rentables de entonces.
Aquel gremio
cobró fama por su bonanza. Los socios maniobristas eran personajes que ganaban
mucho dinero. Lejos de lo humano, la ostentación era su rostro. Cobraron fama
porque no trabajaban: subcontrataban a obreros –los llamados “Cuijes”–que
realizaban el trabajo pesado en la zona portuaria, mientras sus jefes –los
socios– cobraban millones y pagaban sueldos miserables a sus peones,
generándose así una suerte de explotación deshumanizada.
Válido o no,
con este argumento –que en parte era real– el Gobierno de Carlos Salinas ordenó
una requisa en 1991 mediante la cual desplazó a los socios de Serpover y del
sindicato de maniobristas de todas las tareas de carga, descarga y maniobras en
general del puerto de Veracruz. Les quitó el jugoso negocio, dando paso así a
la creación de tres empresas en las que algunos políticos se aprovecharon de
las circunstancias para convertirse en socios de lo que en ese tiempo
denominaron “la modernización portuaria”.
Aquella
medida no estuvo exenta de abusos e ilegalidades: los entonces dirigentes
sindicales fueron citados en la ciudad de México y terminaron secuestrados.
Alejandro Pulido Cueto, representante legal de los agremiados maniobristas,
asegura que el entonces Secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios,
los amenazó con subirlos a un avión y aventarlos al mar si no cedían sus
propiedades, entre otras, la fuente laboral, los bienes sindicales –cuentas y
edificios– y no les quedó otra alternativa más que celebrar una asamblea para
ceder todo su patrimonio y asumir aquel despojo como una acción legal.
Paralelamente,
la Secretaría de Hacienda realizó auditorías tanto a Serpover como al sindicato
de maniobristas; les inventaron un fraude fiscal al no pagar impuestos –lo que
Pulido Cueto asegura que era falso porque siempre cumplieron con esas
obligaciones– con lo que el Gobierno se apropió de varios inmuebles y de las
cuentas bancarias que el sindicato disponía en diversos bancos. En aquel
tiempo, tan sólo una de las cuentas del sindicato, había un saldo de mil 100
millones de viejos pesos, unos cien millones de ahora.
A través de
Roberto Ríos Ferrer –yerno de Andrés Caso Lombardo y en 1991 representante del
Gobierno federal en la implementación de la requisa –y Hugo Cruz Valdez, otro
representante gubernamental responsable de la parte jurídica–crearon una
comisión liquidadora del sindicato de maniobristas, pero violaron la ley: no
celebraron la asamblea extraordinaria de rigor para que por mayoría se aprobara
la llamada comisión liquidadora, la cual se conformó mediante un poder general
que, se dijo, otorgaron la mayoría de los socios sin que estuvieran presentes,
según la ley, el 50 por ciento más uno. Además, se detectaron firmas apócrifas,
señal de que en medio de las prisas oficiales hubo alteración de documentos.
Negocio de
políticos
Tras la
desintegración de Serpover, el Gobierno federal dio pie para la creación de
tres empresas que se hicieron cargo de todas las maniobras portuarias, en las
que se colaron agentes aduanales y políticos que actualmente están vigentes en
el escenario nacional que, a través de este negocio, obtienen millonarias
ganancias. Estas son CTV, Internacional de Contenedores de Veracruz, S.A de
C.V. (ICAVE) Corporación Integral de Comercio Exterior S.A de C.V. (CICE).
De acuerdo
con el abogado Alejandro Pulido Cueto, al constituirse tales empresas “nos
robaron toda la maquinaria que pertenecía a nuestra empresa y con la cual
diariamente realizábamos el arduo trabajo que nos permitió convertir a Veracruz
como el principal puerto de América Latina”.
–¿Quiénes
son los empresarios y políticos que se asociaron y que desde 1991 usufructúan
el negocio portuario en Veracruz? –se le pregunta al representante legal de los
trabajadores maniobristas.
–Muchos de
esos políticos están incrustados en la empresa ICAVE (Internacional de
Contenedores de Veracruz) y son Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Dante
Delgado (en ese tiempo era gobernador de Veracruz) Ángel González Rul (quien
fue director de la Administración Portuaria Integral de Veracruz, Apiver),
Roberto Ríos Ferrer, Andrés Caso Lombardo y Arsenio Farell Cubillas, éste
último era el Secretario del Trabajo durante el Gobierno de Salinas de Gortari.
Además, se sumaron agentes aduanales, una cauda de corruptos metidos en
negocios sucios.
Pulido Cueto
asegura que este grupo tiene secuestrado todo el negocio portuario en Veracruz
desde 1991, son los responsables de poner y quitar a los directores de Apiver,
a quienes manejan a su antojo.
Es el caso,
dice, del director actual, Miguel Ángel Yáñez Monroy, quien obedece órdenes de
la empresa ICAVE y de su director, Jorge Lecona, éste último, recuerda, un
personaje que hace algunos años estaba en bancarrota y ahora es multimillonario
gracias a este negocio fraguado desde el poder político. Monroy es un empleado
de este grupo. Antes estuvo en el puerto de Tuxpan como gerente de operaciones,
siempre a las órdenes de Lecona. Ambos son piezas clave de los políticos
asociados.
De acuerdo
con la información de que se dispone, la empresa ICAVE se asoció en 2012 con el
consorcio chino Hutchinson Port. Este grupo extranjero adquirió el 48 por
ciento de las acciones de ICAVE. El negocio que realizan sus socios es tan
boyante que tan sólo en 2012 obtuvieron ganancias por 569 millones de dólares
–¿Cómo llegó
Yáñez Monroy a la dirección de la API en Veracruz? — se le inquiere al
representante legal de los maniobristas.
–Fue un
acuerdo entre Jorge Lecona y Héctor López, coordinador de Puertos y Marina
Mercante. Monroy es el que maneja todos los contratos de obra y él decide a qué
empresas otorgárselos, los beneficiados siempre son incondicionales suyos. En
el área de Puertos y Marina sigue enquistado Hugo Cruz Valdez. Es Director
General Adjunto de Análisis Jurídico y Enlace Institucional. Este personaje fue
el que validó legalmente la requisa en el sexenio de Carlos Salinas y el
expresidente es el jefe de todos ellos, es la cabeza que maneja gran parte del
negocio portuario en Veracruz.
–Desde el
punto de vista laboral, ¿cómo opera ICAVE?
–Explota
mucho a sus trabajadores. Una política que han puesto en operación es que
incorpora a profesionistas a realizar prácticas, las explota un tiempo y luego
las desecha. El sindicato permite de todo, es un gremio charro, se trata del
sindicato de Coca Cola, cuyos dirigentes están alineados con la empresa.
Sobre la
otra empresa CICE, que dirige Manuel González Cueto –quien se ha vuelto
millonario y compra propiedades al por mayor en Veracruz– se asegura que dicha
compañía no paga cuotas obrero-patronales y, lo peor, es que el aguinaldo que
paga a sus empleados se los descuenta del salario que le paga. Si Hacienda los
investigara hallaría muchos fraudes en esta compañía.
La
influencia de los políticos asociados en ICAVE ha hecho posible que esta
empresa sea la única que en la zona portuaria de Veracruz cuenta con un
privilegio que no goza ninguna otra: tiene “frente de mar”, una salida al
litoral, un muelle exclusivo, lo que ha ocasionado malestar entre las otras
empresas, CICE y CTV.
Pulido Cueto
asegura que las negociaciones con el Gobierno federal están encaminadas, pero
todavía no les resuelven respecto de la devolución de inmuebles y cuentas
bancarias. La pandemia –dice– nos frenó un tiempo, pero hemos retomado la
lucha.
Ante la
falta de atención en Gobernación y en Hacienda, los agremiados maniobristas han
parado las actividades portuarias en un par de ocasiones. Sólo así, mediante la
fuerza y el escándalo, el gobierno los ha atendido en sus demandas.
Pulido Cueto
confía en la honestidad del presidente y en su palabra empeñada. Él ha dicho
que este problema se va a resolver y confiamos en ello. Necesitamos que nos
devuelvan nuestros bienes y la fuente de trabajo que actualmente explotan
políticos y empresarios que, en 1991, estuvieron ligados al régimen salinista,
quienes hoy son los verdaderos dueños de la actividad portuaria en Veracruz.
El puerto
de Veracruz, de acuerdo con informes de la DEA, es una de las terminales
portuarias más boyantes en el tráfico de drogas, armas y precursores químicos.
En este negocio están implicados algunos agentes aduanales, cuyos nombres ya
dispone la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que encabeza Santiago Nieto.
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