Enrique
Quintana.
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que espera que la pandemia del
coronavirus esté bajo control en un plazo de… menos de dos años.
La
referencia corresponde al tiempo que tardó en contenerse la pandemia de la
gripe española de 1918 que, en un par de años, mató a decenas de millones de
personas en todo el mundo.
En realidad
la única posibilidad de que la pandemia de coronavirus se controle es a partir
de que haya una vacunación generalizada, lo que difícilmente ocurrirá antes del
fin de 2021.
Aun
considerando que este mismo año o en los primeros meses del próximo se cuente
con la vacuna, se necesitarán varios meses más para producirla, distribuirla y
aplicarla.
De acuerdo
con las cifras de la Universidad Johns Hopkins, hasta el día de ayer había 23.3
millones de personas que se habían contagiado y un número de muertos por arriba
de los 800 mil. En realidad, debido a los subregistros que existen en muchos
países, lo más probable es que ya estemos arriba de un millón de fallecidos.
En el caso
de Estados Unidos, que es el país con el mayor número de contagios, aunque se
ha presentado un descenso consistente en las últimas semanas, el número de
nuevos contagios diarios permanece muy alto. El 22 de agosto todavía hubo 44
mil 500 nuevos contagios.
Un caso muy
preocupante es el de España. Este país había logrado un control de la pandemia
hacia el mes de junio, con menos de 500 nuevos casos por día. Sin embargo, en
el verano los contagios se volvieron a disparar. El 21 de agosto registraron 8
mil 148 nuevos contagios.
Es visible
que en algunos países en los cuales la población ha salido nuevamente a la
calle sin las precauciones debidas, se presenta un rebrote que en algunos
países de Europa ya prendió nuevamente las alarmas.
Los
problemas que se producen por los rebrotes pueden nuevamente afectar la
economía. El origen de esta situación en Europa es el incumplimiento de la
población a las medidas sanitarias, así como la falta de pruebas y capacidad de
rastreo para poder cortar las cadenas de contagios, lo que ha ocasionado que se
acelere nuevamente la enfermedad.
En el caso
de México, en los últimos días se ha gestado un debate respecto a la reducción
del número de pruebas. De acuerdo con el doctor López-Gatell, la razón de que
esto suceda es que está bajando el contagio, pues la política ha sido aplicar
pruebas sólo a quien presenta síntomas o a quien puede haber sido claramente
contagiado.
La realidad
es que ha resultado cada día más difícil que las instituciones públicas
apliquen pruebas a quien no tenga síntomas relativamente serios. Esto ha
impedido que las mediciones que se están realizando tengan el nivel de
precisión necesario para servir como base de la toma de decisiones de política
sanitaria.
Estamos con
el riesgo visible de que aumente el número de contagios en la medida que avanza
la relativa normalización de la actividad.
Aunque el
regreso a clases a partir de hoy será mayormente virtual, también ha servido
para que algunas otras actividades empiecen a normalizarse y la movilidad se
acelere, lo que eventualmente puede generar una aceleración de los contagios.
Los
escenarios de la Universidad de Washington, que hemos seguido con detalle en
este espacio, todavía indican una reducción en el número de casos por algunas
semanas, pero continúan anticipando un incremento de los contagios en el último
trimestre de este año, que como ya le hemos comentado, conducirá a que la
pandemia por Covid-19 coincida con la epidemia estacional de la influenza.
Los retos
sanitarios y económicos siguen siendo enormes y si bajamos la guardia, se nos
pueden salir de control.
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