Atzayaelh Torres.
Pemex está pasando por lo que parece
ser la peor crisis de su historia en materia de producción de hidrocarburos,
motivada no por agentes externos (dejen de culpar al precio del crudo) sino de
una deficiente administración.
A nivel de subsidiarias, el tema es
más preocupante. Por un lado, Pemex Transformación Industrial, que dirige
Carlos Murrieta Cummings, tiene encendidas las alarmas en el desabasto de
gasolinas porque de las seis refinerías con que cuenta nuestro país, dos están
fuera de operación (Ciudad Madero y Salina Cruz), mientras que las otras cuatro
operan a niveles muy por debajo de su capacidad máxima.
Por el lado
de Pemex Exploración y Producción (PEP), el asunto no es menos terrible. El
director de la empresa, Juan Javier Hinojosa Puebla, acompañado por Miguel
Ángel Servín Diago, director de Procura y Abastecimiento, tienen enfrente el reto de sus vidas: producir más con menos
presupuesto en el último año de este gobierno. De acuerdo con lo solicitado
para ellos en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el
Ejercicio Fiscal 2018, tendrán que producir 40 mil barriles más de crudo con
tres por ciento menos de presupuesto. ¡Puf!, ¿qué es 3.0 por ciento? Nada más
un recorte de siete mil 852.5 millones de pesos.
Con los poco más de 323 mil 384
millones de pesos que se les está pidiendo para este año no sólo deberán
detener la caída en la producción, que por semanas ha tocado niveles de 1980,
sino que deberán controlarla y revertirla. Así, una vez más todo
pinta para que sean los proveedores mexicanos los más afectados por esta
medida, pues a decir de ellos el recorte ya comenzó y poco a poco están siendo
despojados de los contratos que se encuentran en ejecución, sin importar que
sean actividades estratégicas de exploración y producción.
Pareciera que los directivos y
funcionarios a cargo de PEP y de Procura y Abastecimiento tienen la firme
convicción de seguir apoyando sólo a las grandes transnacionales, cuya mano de
obra en mayor porcentaje es extranjera y debido al tamaño de conglomerados
empresariales que son, los precios ofertados en sus contratos están por encima
de los contratos de las mexicanas, diluyendo la promesa del contenido nacional
de la reforma energética. Así, los tres millones de empleos generados en el
país que tanto presume Presidencia no han sido para la cadena de proveedores
nacionales.
Ellos
cuentan que Pemex comenzó a presionarlos
desde 2015, cuando prácticamente los obligó a modificar sus plazos de pago
hasta 90 y 180 días, y además les pidió que ofertaran 15 por ciento de
descuento a sus catálogos de precios pactados en sus contratos. Estas
condiciones fueron aceptadas por las empresas mexicanas, pero no así por las
extranjeras cuya oferta de descuento osciló sólo entre cinco y diez por ciento.
Sin
bastarles, ya se han comenzado a llamar
nuevamente a los proveedores para negociar nuevos descuentos a los precios de
sus contratos, y el acabose de este asunto es que aún para esto los primeros en
ser citados son los contratistas extranjeros, dejando al final de la lista a
las empresas mexicanas.
Todo esto
lleva a una deficiente capacidad operativa de Pemex Exploración y Producción
para afrontar las exigencias en materia de producción de crudo que requiere el
país, lo que vislumbra una debacle económica aún peor y que se hace evidente
ante la implementación de recortes presupuestales en el sector energético.
MENOS MAL,
SÓLO CAYERON 34%
El pasado 16 de julio reportamos en el
financiero con cifras disponibles al primer semestre de este año, el personal
dedicado a la investigación científica y al desarrollo tecnológico del sector
energético había caído 60 por ciento en lo que va del sexenio.
Para ese reportaje firmado por
Valente Villamil y un servidor, se le consultó en repetidas ocasiones a la
Secretaría de Energía (Sener), quien no estuvo disponible para explicar los
motivos.
Una vez exhibido el número, la
dependencia actualizó la información y da cuenta de que la caída no es de 60
por ciento, como reporta el portal del Sistema de Información Energética que
ellos coordinan,
sino que en lo que va del gobierno del presidente Peña Nieto, el brazo
científico del sector que ha impulsado las buenas noticias de su gobierno, al
que pertenecen el Instituto Mexicano del Petróleo, el Instituto Nacional de
Investigaciones Nucleares y el Instituto Nacional de Electricidad y Energías
Limpias, cayó (sólo) 34 por ciento.
El impacto, aclaró la Sener, se dio mayormente en personal de apoyo, técnico y
asistentes.
Menos mal,
pensé haber encontrado un negrito en el arroz de la reforma energética…
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