El
comisionado Nacional de Seguridad (CNS), Renato Sales Heredia, hizo un crudo diagnóstico de la seguridad
en el país. Como pocas veces, el funcionario federal reconoció que todavía hace
falta mucho por hacer para garantizar la seguridad de la población. Incluso
afirmó que uno de los retos que debe asumir el próximo gobierno en ese renglón
es dignificar la labor de los policías y apostar por los operadores del sistema
de justicia.
En su
exposición titulada ‘Seguridad nacional’, el titular de la CNS reiteró que el tema de seguridad es
multifactorial; dijo que va desde políticas de prevención, contención, acción
hasta las que tienen que ver con el diseño urbano y de tipo social.
Además, subrayó que la CNS debe tener control de
su presupuesto y el control del nombramiento de su titular.
Al hablar del incremento de la
violencia en la actual administración, el egresado de la Ibero, donde estudió
la licenciatura de Derecho, comentó que dicho fenómeno tiene que ver con
factores internos y externos.
“Lo que hay que tener bien claro es
que, en los Estados democráticos de derecho, la seguridad no puede ser un fin
en sí mismo. La seguridad es un medio para el ejercicio de las libertades”, aclaró.
Agregó que
el ejercicio de la tolerancia y el respeto en los contextos democráticos
implica que la seguridad sea un medio para ejercitar derechos, libertades.
Entre los
factores externos que han incidido en el despunte de la violencia, habló de la
enorme demanda que hay en el vecino país del norte de opioides naturales y
sintéticos, en especial del fentanilo, una sustancia más poderosa que la
heroína y más barata. (Proceso 2165).
Recordó
también que en 2014 Estados Unidos prohibió que los servicios médicos
atendieran a los adictos. “Tenemos adictos que necesitan la sustancia y eso
genera una mayor demanda de la sustancia a través del Triángulo Dorado de
México (Sinaloa-Durango-Guerrero y una mínima parte de Oaxaca), donde se
cultiva la amapola, donde se extraen drogas”, dijo.
Sales
Heredia explicó igualmente que los grandes productores de amapola son
Afganistán, Mianmar y México.
La frontera
por donde es más fácil cruzar las sustancias a EU es –dijo– nuestro país. “El
fentanilo llega por Asia a Manzanillo, Colima, por eso se incrementó la
incidencia delictiva en ese estado”, indicó.
Medio kilo
de esta sustancia –comentó–, al cruzar a la Unión Americana se traduce en medio
millón de dólares. “Es un negocio altamente rentable para las organizaciones
delictivas, se genera un mercado negro, nosotros somos ese mercado negro. ¿Cómo
se regulan los mercados salvajes? Con violencia criminal aparejada a la disputa
por los puntos fronterizos y los puertos”, comentó.
Otro factor
tiene que ver, a su juicio, con la regulación del mercado de la amapola a nivel
mundial.
Por esa
razón, refirió que se propuso a la Junta Internacional de Estupefacientes de la
ONU permitir a México el cultivo legal para el uso médico y científico de esta
planta, pues de ella se extrae la morfina, usada en el sistema de salud de
nuestro país, y que actualmente se compra a otros países.
Sin embargo,
aclaró que la ONU determinó que la entrada de nuestro país en la producción
legal de amapola provocaría un desequilibrio en el mercado, una de las
restricciones para permitir o no el cultivo.
El
Comisionado refirió que para la ONU el desequilibrio era lo de menos, si se
toma en cuenta que en México siguen muriendo personas por la violencia que
genera el cultivo ilícito.
Un factor
externo más que propicia la violencia en México es, dijo, las negociaciones de
las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, pues en Colombia se prohibió la
fumigación de la hoja de coca, lo que provocó una enorme producción de cocaína.
Gran
cantidad se queda en México y otra se va a EU; mientras que los grandes
cárteles de México, Pacífico y el Jalisco Nueva Generación (CJNG), se disputan
los puntos fronterizos, el cruce y la distribución de la droga, lo que provoca
violencia.
Por si fuera
poco, la ecuación, dijo el funcionario, es terrible, pues nosotros abastecemos
el mercado de la Unión Americana y a cambio recibimos armas. De acuerdo con la
Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (AFT, por sus siglas en
inglés), siete de cada 10 armas con las que se cometen homicidios en México
provienen de Estados Unidos.
En este
punto, aclaró que hay que considerar lo laxo que se volvió el sistema de venta
de drogas en Estados Unidos.
Renato Sales
recordó que de 1994 a 2004 había requisitos para la compra de armas, pero a
partir de este último año no se renovó la decisión y eso facilitó la
compra-venta de armas de alto poder, mismas que han adquirido los cárteles del
narcotráfico gracias a las ganancias por el tráfico de drogas.
Nuevo
Sistema de Justicia Penal
Para el
funcionario federal uno de los factores internos que potencializan la violencia
en el país es el Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio.
Afirmó que,
si bien es el mejor sistema al que tenemos que llegar, hasta ahora sólo ha
resultado eficaz para los delitos cotidianos, no así para los de alto impacto,
“sobre todo porque tiene el objeto de resolver problemas y no de llegar a
grandes verdades”.
En su
opinión, con la reforma de 2008 se buscó que en ocho años el sistema se
aplicara en todo el país, a través de la capacitación de los actores de dicho
sistema, entiéndase policías, peritos, agentes del MP y jueces, sin embargo,
aclaró que se empezó de forma errónea, pues primero se enseñó a los jueces a
actuar dentro de este nuevo esquema, cuando debieron comenzar por los policías.
Además,
añadió, se abundó en lo teórico y no en lo práctico, vital para el Nuevo
Sistema de Justicia Penal.
Ante este
panorama, dijo que es necesario recapacitar a los actores de este esquema.
Otro factor
de enorme fragilidad que arrastra la seguridad involucra a las policías, sobre
todo las municipales, que tienen salarios bajos, “una forma de desprecio” a su
labor, indicó Sales Heredia.
Pero sostuvo
que hay un elemento todavía más lamentable y una de las razones por las que las
policías no funcionan: el artículo 123 de la Constitución, Apartado B, fracción
XIII.
Recordó que
se reformó en 1999, y después se consolidó en 2008 en la reforma acusatoria.
Sin embargo, en él se establece que los policías pueden ser expulsados sin
derecho a ser reinstalados, aun cuando hayan demostrado su inocencia o que
están capacitados para ejercer su vocación. También aplica este artículo para
agentes del ministerio público, peritos y otros actores del sistema de
justicia.
Aunque a
finales de abril, la Cámara de Diputados aprobó un dictamen para permitir la
reinstalación, aún debe pasar por el Senado y el resto de la ruta jurídica para
que la reforma sea un hecho. “A nuestros fiscales, peritos y policías se puede
aplicar la ley retroactiva en perjuicio. Los franceses conocen esto como el
fraude constitucional, es decir, utilizar el mecanismo de reforma planteado en
la propia constitución para subvertir los fundamentos del Estado democrático”.
Dijo.
Comentó el
caso de Ecuador, un país que logró bajar el número de homicidios a 3.5 por cada
100 mil habitantes, como en cualquier nación europea; mientras que México
escaló hasta los 23 homicidios, en el periodo 2007 a 2012. ¿Qué hicieron para
revertir esta cifra? De acuerdo con Sales fue una apuesta global por la
significación y la educación de los policías.
“No sólo que
estudien, sino en el momento en el que ingresan al sistema policial tienen un
salario decoroso y las universidades públicas son mejores que las privadas.
Buena parte del PIB se fue a educación, esa es la apuesta que debemos hacer en
México. Si queremos buenos policías, debemos tener licenciaturas en ciencias
policiales”.
Policía
municipal, el eslabón más débil
El
Comisionado dijo que el eslabón más débil del sistema de seguridad en México es
la policía municipal, pues de los más de dos mil 400 municipios, sólo mil 800
tienen fuerzas del orden, en muchos casos con salarios ínfimos y armamento
obsoleto o sin él. “La idea sería reconceptualizar a la policía municipal,
fortalecerla; lo que tendríamos que hacer (es abrir) cinco grandes academias
con la licenciatura de ciencias policiales”, sostuvo.
Señaló que
la policía municipal o la de proximidad debería estar vinculada a la justicia
cívica o ciudadana, es decir, atender las faltas administrativas y las
contravenciones a la norma; que faciliten la prevención de situaciones del delito.
En este
sentido, detalló que la Ley de Seguridad Interior apuesta por las policías,
“que son la estructura democrática para enfrentar el delito. En la situación en
la que nos encontrábamos, lo que pedían el Ejército y la Armada era regular su
participación en lugares donde está afectada la supervivencia del Estado, en su
definición clásica: territorio, gobierno y población”.
Explicó que
la Ley plantea el principio de gradualidad, es decir, recurrir primero a las
instituciones policiales de la Federación y, en último de los casos, actuar con
el Ejército y la Marina. Sin embargo, recomendó que es necesario una ‘seguridad
sin adjetivos’, tratar este tema de forma universal, como un elemento
fundamental del “ejercicio de la libertad”.
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