“Lárgate de mi país. Lárgate de mi país.
Todavía escucho esa frase con absoluta claridad, como si viviera en un lugar
específico de mi mente. Es una cicatriz. Por dentro. Ocurrió hace algún tiempo,
pero resuena en mis oídos como si acabara de pasar. No sé ni siquiera el nombre
de quién me la dijo, pero tengo su cara y su odio grabados en los ojos y en
toda la piel. Cuando alguien te odia lo sientes en todo el cuerpo. Son,
generalmente, solo palabras. Pero la vibración de las palabras cargadas de odio
se cuela entre las uñas, por tu pelo, se clava debajo de tus párpados. Entra
también por tus oídos. Y luego todo parece alojarse entre la garganta y el
estómago, en ese preciso espacio donde sientes que te ahogas y que, si la
sensación se acumulara por mucho tiempo más, algo se reventaría. Quien me dijo
lárgate de mi país era un seguidor de Donald Trump. Lo sé porque llevaba un
broche del entonces candidato en una de las solapas del saco. Pero sobre todo
lo sé por la manera en que me lo dijo. Me miró directamente a los ojos, me
apuntó con un dedo y me gritó.
“He vuelto a
ver el video de esa tarde de agosto de 2015, una y otra vez, y no sé cómo
mantuve la calma. Recuerdo que su grito me tomó por sorpresa. Trump, con la
brutal y cobarde ayuda de un guardaespaldas, me acababa de sacar de una
conferencia de prensa en Dubuque, Iowa, y yo apenas estaba pensando en cómo
reaccionar cuando, de pronto, escuché a un energúmeno apuntándome con el dedo.
Levanté la cabeza y, en lugar de soltarle una grosería como me hubiera gustado,
me controlé y solo le dije: ‘Yo también soy un ciudadano de Estados Unidos’. Su
respuesta me dio risa. Dijo whatever, cuya traducción sería algo así como ‘me
da lo mismo’, una frase que suele utilizar gente mucho más joven que él. Un
policía que estaba escuchando la discusión, a las afueras de la conferencia de
prensa de Trump, se interpuso entre los dos y ahí terminó todo. Pero su odio se
me quedó clavado. El odio es contagioso. Trump contagia odio”.
Así comienza
el libro de Jorge Ramos, Stranger: El desafío de un inmigrante latino en la era
de Trump. No es un libro dedicado a Donald Trump, pero el hecho de haber sido
echado de la conferencia de Iowa, le hizo entender al periodista mexicano y
estadounidense de Univisión, por dónde iba a ir la nueva gestión gubernamental.
“Hay veces
en que me siento como un extraño en el país donde he pasado más de la mitad de
mi vida. No es por falta de oportunidades, ni una queja. Es, más bien, una
especie de desilusión. Jamás me imaginé que después de 35 años en Estados
Unidos iba a seguir siendo un stranger para muchos. Pero eso soy.”, dice Ramos,
decidido a quedarse en los Estados Unidos, por sus hijos [Nicolás y Paola], por
sus relaciones y por su trabajo “donde pasamos todo lo que sucede en México
como noticias locales”.
¿Hay algún presidente que pueda
enfrentar a Donald Trump?
Jorge no duda: “Peña Nieto ha sido un
presidente sumiso, débil, cabizbajo, incapaz y terrible”, dice.
–¿Qué
significa vivir en un país que no es el nuestro?
–Cuando yo
era niño le decía a mi mamá que quería ser futbolista, astronauta, futbolista,
rockero, pero jamás un inmigrante. Hay algo que nos expulsa de nuestro país.
–Y decides
quedarte en los Estados Unidos, a pesar de que mucha gente te critique.
–Hay algo
que tiene que ver con toda la vida aquí. Hace 35 años que vivo aquí, mis dos
hijos nacieron acá, tengo un trabajo de mucho tiempo y sin embargo me doy
cuenta de que sigo siendo un extraño para los estadounidenses. Nunca seré lo suficientemente
americano para ellos. Cuando regreso a México también me doy cuenta de que
nunca seré lo suficientemente mexicano para los mexicanos. Vives en un
intermedio. La escritora Sandra Cisneros lo dice en mi libro: Soy una anfibia.
Creo que eso somos: anfibios. Vivimos en dos mundos.
–No es un
libro contra Donald Trump, pero sin él el libro no hubiera existido.
–Estados
Unidos es una tierra de inmigrantes y eso no ha cambiado. Los blancos, los
latinos, los negros, estamos todos ahí. Pero lo que sucede con Donald Trump es
que quiere ser un país de blanco y eso no puede ocurrir. Este es un momento muy
peligroso para los inmigrantes, no sólo por parte de Donald Trump sino por
parte de los 63 millones que votaron por él.
–Cuando te
echan de Iowa, ¿cuáles fueron las reacciones de la gente que estaba ahí?
–Algunos periodistas se solidarizaron
conmigo, pero el resto de los periodistas siguieron preguntando como si nada
hubiera pasado. En Estados Unidos se ha normalizado el odio hacia los migrantes
y ese odio viene de arriba hacia abajo.
–Tal es así
que tú dices que te echan porque Donald Trump lo permite.
–Lo que
estamos viendo con Donald Trump es el racismo oficial. Un odio como política de
Estado. La campaña de Donald Trump fue decir que los mexicanos somos ilegales y
criminales. Eso fue durante dos años de campaña, la discriminación como
política de Estado.
–¿Cómo
dirías que es el Gobierno de Trump a dos años de haber sido elegido?
–Trump no
está solo. Hay 63 millones de estadounidenses que votaron por él. Yo nunca he
visto tantos ataques contra los inmigrantes en las redes sociales como ahora.
Llegué en los ’80 y este es el peor momento. Los niveles y los ataques marcan
el peor momento de los Estados Unidos. El odio viene de arriba hacia abajo.
Mucha gente ve al presidente insultar y hacer comentarios racistas, entonces él
es el ejemplo.
–¿Crees que otro presidente de México
podría hacer poner a Donald Trump en su sitio?
–Totalmente. [Enrique] Peña Nieto ha
sido un presidente sumiso, débil, cabizbajo, incapaz, terrible. Peña Nieto nos
dejó solos a los mexicanos en los Estados Unidos. Peña Nieto nunca entendió que
enfrentar a Donald Trump era defender a los mexicanos de los Estados Unidos.
Eso es terrible. Peña Nieto traicionó a los mexicanos cuando tuvo la
oportunidad de decir que México no pagaría por el muro y no se atreve a
defendernos cuando invita a Donald Trump a Los Pinos. El próximo presidente de
México debe enfrentarse directamente con Donald Trump, por lo menos hasta 2020.
Podemos tener una política doble. La primera, de enfrentamiento con Donald
Trump, es decir, no nos vamos a dejar y la otra es si México dejara pasar a
todos los inmigrantes centroamericanos y todas las drogas que se mandan para
los Estados Unidos, eso sería bestial para aquí. Es una gran fuerza negociadora
la que tiene México. Cualquier presidente que venga, va a ser mejor que Peña
Nieto, que nos dejó totalmente solos aquí.
–¿Cómo ves el proceso electoral en
México?
–Veo un gran enojo y un hartazgo por
todo lo que está pasando en México, sobre todo con la violencia y la
corrupción. Lo menos que estamos pidiendo actualmente es que no nos maten. Es
terrible. Ha sido un sexenio perdido, han asesinado a 104 mil personas y a
cualquiera de nosotros nos podría ocurrir. El tema Donald Trump puede ser un
factor en las próximas elecciones en México, no será un factor decisivo. El
factor determinante tiene que ver con la violencia, para que no nos maten.
–¿El Tratado de Libre Comercio cómo
lo ves?
–Lo que veo es que a pesar de las
negociaciones, Donald Trump va a hacer lo que se le pegue la gana. Lo único que
le importa a Donald Trump es Donald Trump. México ha actuado con mucho miedo y
no se da cuenta de la enorme fuerza que tiene el tema de drogas y el tema de la
migración centroamericana. Estados Unidos es el país que más drogadictos tiene
y sin la cooperación de México, estaría en una gran crisis. México tiene que
actuar con inteligencia frente al Tratado de Libre Comercio y también, en un
momento dado, adoptar la actitud de Trump y decir que nosotros somos los que
nos queremos ir. Otra cosa: Trump no va a durar para siempre.
–Estableces una división entre Trump
y Obama, aunque sabemos que Barack deportó a muchos inmigrantes
–La diferencia entre los dos es el
racismo. Efectivamente, Barack Obama deportó a mucha gente, pero él no era un
racista. En cambio, Donald Trump ha hecho comentarios racistas todo el tiempo y
ha atacado a México como nunca antes. Esa es la gran diferencia.
–Hablas de Univisión, ¿cómo van a
cubrir las elecciones?
–Cualquiera que gane las elecciones
en México, yo espero un gran cambio. Estamos cubriendo México desde los Estados
Unidos como si fueran noticias locales. Hoy la noticia de la renuncia de
Margarita Zavala como si fuera una nota local. Estamos cubriendo esto para una
población que crece cada vez más, que cada vez tiene mayor poder político. Las
redes sociales, los teléfonos, los aviones han hecho desaparecer las fronteras,
a pesar del muro que quiera poner Donald Trump.
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