Salvador
Camarena.
Desde hace
dos semanas circulan documentos elaborados por el sector privado mediante los
cuales los empresarios del país buscan divulgar información sobre lo que, desde
el punto de la IP, está en juego en las elecciones.
Entre esos
documentos destaca una presentación denominada 'México hoy y la importancia del
2018', compuesta por 21 láminas y un cómic de 16 cromos que lleva por título
'El futuro depende de ti. Construyamos sobre lo ganado'.
La
presentación 'México hoy…' está dirigida a mandos medios de empresas allegadas
al Consejo Coordinador Empresarial.
La idea no
es que la presentación circule, sino que se exponga, platique y discuta entre
los directivos y los empleados de todos los niveles de las compañías.
“Esta
estrategia pretende, sobre todo, invitar a la gente a que se informe, participe
y a que por ningún motivo deje de votar”, dijo una fuente ligada a la
iniciativa.
'México
hoy…' arranca con una leyenda sugerente y tiene un cierre contundente.
Al inicio asienta que “2 de cada 3
mexicanos creen que estamos peor que hace 50 años”. En la lámina se ve un
mapamundi, con caritas felices en Europa, Japón, India y Chile. Una leyenda
remata el mensaje: “Sólo los venezolanos creen que están así de mal”.
“La realidad
–sigue la presentación– es que México es un mejor país que el de hace 50 años,
e incluso que el de hace 20 años…”.
Enseguida,
en nueve gráficos, se detallan los argumentos del sector empresarial. Entre
otras cosas exponen que:
Nuestros ingresos hoy se han
triplicado en comparación con los de los años ochenta. Por ejemplo, en 1980 a
un mexicano sólo le alcanzaba para consumir poco menos de 10 kg de huevo al
año. Treinta años después es el doble, 22 kg al año.
En 2005
existían 13 millones de empleos formales, hoy rondamos los 20 millones.
Mientras en
1980 sólo 7 de cada 10 mexicanos tenían electricidad. Hoy prácticamente todos
cuentan con ese servicio. Lo mismo, dicen, en agua potable (94.4 por ciento).
“Entonces,
¿por qué los mexicanos creemos que estamos peor?”, cuestiona la presentación. Y
contesta con otra lámina donde se lee:
“NO ESTAMOS
LOCOS. EL ENOJO por la corrupción y EL MIEDO por la inseguridad nos impiden ver
mejorías en todo lo demás (sic)”.
El otro
documento, el cómic, narra las vivencias de una familia, donde los abuelos
ilustran a los nietos (millennials) qué distintas son las cosas con respecto a
1986, cuando para ver los partidos del Mundial de Futbol de ese año se reunían
en la casa de la única tía que tenía televisión, aparato prohibitivo, según el
cómic, porque entonces las cosas encarecían de un día para otro.
–“Ay,
abuelo, ¡¡no!! Pues qué horror vivir así”–, dice la nieta.
–“Es que si
no te toca en lo tupido, luego ni te das cuenta de que ahí vamos. Por eso,
ahora que vienen las elecciones, hay que ver bien qué proponen los candidatos,
y ver si se rifan a defender lo que nos protege”–, contesta el abuelo.
En otro
momento, y luego de que se destaque que en el México de hoy no sólo ya no se
cae el sistema, sino que la rendición de cuentas alcanza a entidades como
Pemex, la abuela expone: “Ya nomás falta que todos pensemos bien nuestro voto y
exijamos a los candidatos mantener eso que hemos ganado los ciudadanos”.
El cómic
cierra con la familia diciendo: “Las instituciones públicas y autónomas las
construimos nosotros, las y los ciudadanos, para que nos protejan. Y aunque
falta mucho para mejorar y otras más por crear, las necesitamos para nuestra
seguridad y bienestar como sociedad. Construyamos sobre lo ya ganado. El futuro
depende de ti”.
La IP, de lleno, en la campaña
electoral.
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