En México, 2.2 millones de
adolescentes abandona la escuela por falta de recursos económicos y 14.4 por
ciento de ellos se ve en la necesidad de buscar un trabajo para ayudar a su
familia, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (Inegi) con motivo del Día Mundial de la Población.
En 1989, el
Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) propuso celebrar cada 11 de julio el Día Mundial de la
Población, a fin de centrar la atención en asuntos emergentes relacionados con
la población. Atendiendo a esta
inquietud, el Inegi presentó sus estadísticas sobre la educación, uno de los
temas con más rezago en México.
El Inegi divide a los adolescentes en
dos grupos: los de 12 a 14 años y los de 15 a 17 años.
En el grupo de 12 a 17 años que no
asiste a la escuela, el 48.3 por ciento la abandona por falta de interés,
aptitud o requisitos para ingresar a ella y el 14.2 por ciento lo hace por la
falta de recursos económicos.
En los adolescentes de 15 a 17 años,
la principal causa de no asistencia sigue siendo la falta de requisitos para
ingresar a la escuela (43.5 por ciento). En segundo lugar, se encuentran
aquellos que abandonan sus estudios por trabajar (14.4 por ciento), seguidos
por aquellos que lo hacen por falta de recursos económicos (12.7 por ciento).
Las causantes difieren por sexo; en
los varones de 15 a 17 años destaca el trabajo como la segunda causa de
abandono escolar (21.5 por ciento), mientras que en las mujeres esta posición
es ocupada por el embarazo, matrimonio o unión y motivos familiares (18.1 por
ciento).
Tanto para hombres como para mujeres
de 15 a 17 años, la falta de recursos económicos está presente entre las tres
principales causas de abandono escolar.
De acuerdo
con el Inegi, el gasto promedio
trimestral en educación en los hogares donde al menos hay una persona de entre
6 y 17 años, es de 4 mil 435.2 pesos. Un factor importante que se relaciona con
la decisión de abandonar la escuela es su acceso a ella de acuerdo con su
ubicación geográfica, es decir, la lejanía a la misma.
Al respecto,
la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi
ofrece un acercamiento a esta situación: el 2.7 por ciento de la población de 6
a 11 años que asiste a la escuela tiene que trasladarse a un municipio
diferente al que vive para ir al lugar donde estudia.
Este porcentaje aumenta a 4.3 por
ciento y 11.6 por ciento entre la población de 12 a 14 y de 15 a 17 años,
respectivamente. Para este último grupo de edad, destaca que 4.1 por ciento
tarda más de 1 hora y hasta 2 horas para poder llegar a su centro de estudio.
ANALFABETISMO
EN MÉXICO.
Según datos
del Inegi, son analfabetas el 19.1 por
ciento de los adultos mayores de 60 y más años, 4.6 por ciento en el caso de
los adultos de 30 a 59 años y 1.2 por ciento en los jóvenes de 15 a 29 años.
Otros grupos de población vinculados
al analfabetismo son los niños de 8 a 14 años que no cuentan con la aptitud de
leer y escribir un recado, así como la población de 15 y más años que cuentan
con menos de cuatro años de escolaridad, los cuales son más proclives a
desarrollar un analfabetismo funcional.
En México,
los datos de la Encuesta Intercensal 2015 indican
que el porcentaje de población de 8 a 14 años que no tienen la aptitud de leer
y escribir un recado es de 2.3 por ciento, mientras la población de 15 años y
más que tienen hasta tres grados aprobados de primaria es de 7.3 por ciento.
SÓLO 21% DE
MEXICANOS ES PROFESIONISTA.
Cifras del
Inegi revelan que el promedio de
escolaridad de la población mexicana de 25 a 64 años es de 9.6 años. En cuanto
al nivel de instrucción, el mayor porcentaje se ubica en aquellos que cuentan
con secundaria completa (29.5 por ciento). Solo 16.7 por ciento tiene media
superior y 21 por ciento cuenta con estudios superiores.
Al comparar
la escolaridad con el proveedor principal, se
observa que 8.7 por ciento de la población de 25 a 64 años tiene estudios
inferiores al proveedor principal, 11.7 por ciento conservaron el mismo nivel
educativo y más de tres cuartas partes (79.6 por ciento) lo superaron.
La ocupación del proveedor principal
juega un papel primordial en la educación intergeneracional. En este sentido,
se observa que 63 por ciento de la población de 25 a 64 años cuyo proveedor
laboraba como funcionario, director o jefe, declararon tener una instrucción de
nivel superior; en contraste, 7.2 por ciento cuentan con este nivel educativo y
tuvieron como proveedor principal a una persona que se ocupaba en actividades
agropecuarias.
La mayor parte de la población de 25
a 64 años declara que su situación socioeconómica mejoró respecto a la familia
de origen (56.7 por ciento). Por nivel de escolaridad, esta percepción es mayor
al 60 por ciento en aquellos que terminaron la primaria o secundaria.

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