Las millonarias sumas recaudadas año
con año por los impuestos especiales de productos como el alcohol, el tabaco y
la comida ultra-procesada tienen un destino desconocido.
“Ni los impuestos de las bebidas
azucaradas ni los de la comida chatarra ni los del alcohol están destinados
específicamente a algo. Van a un fondo general y quién sabe a dónde van a
parar”, criticó
Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor (EPC), en entrevista
para SinEmbargo.
De acuerdo
con EPC, la Fundación InterAmericana del Corazón México y Acción Contra el
Alcoholismo AC, el año pasado se
recaudaron más de 130 mil millones de pesos por los gravámenes a dichos
productos, pero la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se ha negado
a etiquetar los recursos a fin de destinarlos al desarrollo e implementación de
políticas públicas para la prevención de enfermedades causadas por su consumo y
a fortalecer las acciones en salud.
El dinero obtenido del Impuesto
Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a esos productos, subrayaron, debe
ser designado al establecimiento de medidas de prevención de las consecuencias
que provocan, entre ellas, el alcoholismo, el tabaquismo y la obesidad.
Es por ello,
que Calvillo, Erick Antonio Ochoa, director de Políticas Públicas en Salud de
la FIC México; y Francis Zaballa, directora de Acción Contra el Alcoholismo AC,
hicieron un llamado a Andrés Manuel
López Obrador, virtual Presidente de México, a poner manos a la obra para
proteger la salud de la población y no a las finanzas de las empresas, como ha
sucedido durante los últimos sexenios.
“Estamos proponiendo que se
transparente el destino de estos recursos y que una parte se vaya a la
prevención. Estos productos: alcohol, tabaco y comida chatarra son los
principales responsables de enfermedad y muerte en nuestro país”, dijo el director de EPC.
ENFERMEDADES
QUE MATAN Y ENDEUDAN.
A partir de
datos de la Unidad de Análisis Económico de la Secretaría de Salud y el Centro
de Estudios de las Finanzas Públicas, las organizaciones afirmaron que los
costos de atención de padecimientos, ausentismo y muertes causadas por
tabaquismo, exceso de alcohol y obesidad alcanzan los 555 mil 794 millones de
pesos al año.
La
implementación de los IEPS surgió como un mecanismo de compensación ante los
efectos que genera el consumo de los productos mencionados, sin embargo, el dinero no ha sido destinado
a la prevención ni a la atención de los daños provocados, como han urgido desde
hace años organizaciones no gubernamentales.
Por el contrario, aseguraron, existe
conflicto de interés: Las grandes empresas de tabaco, comida chatarra y bebidas
azucaradas, y alcohol se han encargado de interferir en el desarrollo de
políticas públicas que sean efectivas en la reducción del consumo de sus
productos, en apego a las recomendaciones de la Organización Mundial de la
Salud (OMS).
En el caso
del tabaco, señaló Ochoa, Philip Morris y British American Tobacco abarcan el
95 por ciento del mercado en México y son dueñas de las marcas Marlboro,
Delicados, Benson & Hedges, Chesterfield y Faros; y Salem y Montana,
respectivamente. Su cabildeo en las
cámaras ha logrado evitar que el gravamen de siete pesos por cajetilla crezca y
que los espacios públicos sean completamente libres de tabaco, a pesar de
provocar la muerte de 66 mil personas cada año en el país.
El
tabaquismo puede está asociado con el riesgo de padecer enfisema, enfermedades
respiratorias y cardiacas, cáncer de pulmón, esófago, orofaringe; cataratas,
disfunción erectil y otros padecimientos. Es uno de los padecimientos
prevenibles más costosos para el erario público: alrededor de 80 mil millones
de pesos se gastan cada año en atender las enfermedades que causa.
El mercado
de la comida chatarra y las bebidas azucaradas en el territorio nacional
recordó Calvillo, es acaparado por Sabritas, Gamesa, Coca Cola, Pepsico,
Nestlé, entre otras. Las bebidas
azucaradas cuentan con un gravamen de un peso por litro –la mitad del
recomendado por la OMS–, mientras la chatarra cuenta con uno de 8 por ciento
sobre el valor del producto. Las
empresas han logrado poner freno a la implementación de un etiquetado
entendible, a la regulación de la venta en escuelas y la publicidad dirigida a
niños.
El exceso de
peso puede desencadenar una serie de problemas de salud como son diabetes,
distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, padecimientos del
hígado y la vesícula, hipertensión, dislipidemias, accidente cerebrovascular,
artrosis, problemas respiratorios, apnea del sueño y depresión.
De acuerdo
con el análisis “Kilos de más, pesos de menos: Los costos de la obesidad en
México”, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, AC (IMCO),
los costos sociales solo por diabetes ascienden a más de 85 mil millones de
pesos al año. De esta cifra, 73 por ciento se emplea en tratamiento médico, 15
por ciento se refiere a las pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12 por
ciento a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura.
Las
cerveceras concentran el mercado de bebidas alcohólicas y han detenido el
desarrollo de políticas públicas que fomenten el consumo cero, indicó Zaballa.
La directora de Acción Contra el Alcoholismo AC recriminó que existen dificultades para conocer cuál es la cantidad de
dinero que los productos recaban.
Entre las
enfermedades que el consumo elevado de alcohol puede provocar, se incluyen
cirrosis hepática, problemas en páncreas, estómago, sistema nervioso central y
periférico; disfunciones sexuales, entre otros. Además, dijo Zaballa, aumenta
el riesgo de accidentes de tránsito, embarazos no deseados, violencia,
etcétera.
Según un
informe del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de
Diputados, en 2017 sólo al tratamiento de cirrosis hepática se asignaron 63 mil
734 millones de pesos.

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