La intención del virtual presidente
electo, Andrés Manuel López Obrador, de construir un par de refinerías
representa un riesgo financiero para Petróleos Mexicanos (Pemex), advirtió la
agencia calificadora Moody’s Investors Service.
En un
reporte sobre la situación de la petrolera, señaló:
“El plan de controlar los precios del
combustible, dirigir inversiones a la construcción o mejora de refinerías, y de
potencialmente retrasar las subastas de petróleo y gas, suma incertidumbre en
torno a si Pemex puede continuar aprovechando los precios favorables del petróleo
y el sólido apetito de inversión de las compañías extranjeras”.
De acuerdo
con Nymia Almeida, vicepresidente senior de Moody’s, el principal riesgo financiero para la petrolera tiene que ver con la
construcción de nuevas refinerías, suponiendo que ésta fuera responsable de su
construcción y propiedad.
La nueva administración de López
Obrador planea construir dos nuevas refinerías con una capacidad productiva de
300 mil barriles diarios o una refinería con el doble de tamaño, por un total
de seis mil millones de pesos.
Sin embargo,
Almeida acotó que los sobrecostos son
comunes y las nuevas refinerías pueden terminar costando múltiples veces el
monto original presupuestado.
“De llevarse a cabo los planes de
estas refinerías, mismos que todavía no están confirmados, los indicadores
crediticios de Pemex se debilitarían por el financiamiento de una inversión de
este tipo con deuda, al mismo tiempo que se distraerían recursos que la
compañía necesita dedicar de manera primordial a la producción de petróleo y
gas”, advirtió.
Los números
no alcanzan.
Según
Moody’s, a marzo de 2018, la empresa
dirigida por Carlos Alberto Treviño Medina tiene deuda por más de 106 mil
millones de dólares y pasivos de pensiones por 64 mil millones de pesos.
De hecho, es el deudor más grande de
todas las petroleras calificadas en el mundo. Adicionalmente, tiene
una carga fiscal elevada, de alrededor de 70% de su EBITDA, lo cual limita su
capacidad de inversión.
No obstante,
las operaciones y calidad crediticia de Pemex han mejorado lentamente desde
2016, después de hacer ajustes importantes a sus gastos operativos e
inversiones de capital.
Pemex, que
cuenta con una calificación crediticia (Baa3/Aa3 con perspectiva estable),
aumentó también la generación de efectivo con las exportaciones de crudo. Sin
embargo, todavía se encuentra presionada para aumentar las inversiones de
capital en exploración y producción debido a que su producción de petróleo y gas
ha bajado desde 2004.
Los mayores
precios del petróleo han soportado los ingresos, pero la utilidad de su unidad
de Exploración y Producción después de considerar los costos de fondeo continúa
por debajo del nivel de punto de equilibrio.
Otro riesgo
para las finanzas de la petrolera es el posible control de los precios del
combustible, planteado por López Obrador.
En este
contexto, Moody’s explicó que los
precios del crudo han incrementado y el debilitamiento del peso ha encarecido
la producción del combustible.
De esta forma, Pemex paga el crudo en
dólares americanos, sin importar si lo produce o lo importa. Actualmente, los impuestos representan alrededor de 30% de los precios del
combustible puesto en las bombas despachadoras.
“La nueva administración pudiera
ajustar los impuestos para mantener la estabilidad de precios, pero ajustar los
precios del combustible en línea con la inflación provoca incertidumbre sobre
la generación de efectivo para Pemex”, explicó la calificadora en el documento.
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