Adela
Navarro Bello.
A la historia contemporánea de México
pasarán dos maestros rurales que llegaron a ser millonarios: el profesor Carlos
Hank González y la profesora Zoila Estela Morales Ochoa.
El primero es conocidísimo político
mexicano que de ser un simple profesor y director de escuelas de nivel básico
en el Estado de México, brincó a la política en el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), fue Alcalde, Presidente Municipal, Gobernador, líder
cenopista, regente de la Ciudad de México, Secretario de Estado y millonario
que heredó a México una de las familias más ricas del país.
La segunda fue profesora de escuelas rurales en
Chiapas y madre de Elba Esther Gordillo Morales, la ex lideresa del Sindicato
Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), ex líder cenopista, es
Secretaria General del PRI, ex Diputada federal, y millonaria al haber heredado
de su madre 373 millones de pesos, de los cuáles más de 170 fueron en efectivo,
así como compañías de bienes y raíces internacionales y comercializadoras.
Sólo en México tres profesores de
comunidades como el Estado de México y Chiapas, estudiantes de la normal,
pueden convertirse en portentosos millonarios y políticos priistas.
Aunque bien
a bien de la mamá de Elba Esther Gordillo Morales poco sabemos, salvo que era
su madre, que fue maestra rural, que tenía muchas obras de arte, que poseía
casas en los Estados Unidos, en México y además muchísimo dinero. Nada se sabe del origen del dinero de la
señora Zoila, sólo que al morir en el año 2009 heredó a su hija Elba toda su
fortuna.
Parece increíble la historia de Zoila
Estela Morales Ochoa, más porque al estar la maestra Gordillo encarcelada
durante cinco años, ni el Sistema de Administración Tributaria ni la unidad de
inteligencia financiera de la Procuraduría General de la República (PGR)
investigaron el origen del dinero de la familia Morales, dado que en notas
periodísticas se inscribe que en los negocios millonarios, un hermano de la
señora Zoila era su socio en las transacciones internacionales.
La herencia de una fortuna
inexplicable, y hasta el momento injustificable para la sociedad, dado que las
autoridades no lo han investigado, fue el fundamento de Elba Esther Gordillo
para justificar su riqueza, la que le lleva a tener casas en San Diego, en
Florida, coleccionar bolsos de casas de diseño europeas, tener ropa igual de
diseñadores, y zapatos y joyas. Cuentan quienes están cerca de la ex líder
sindical, que incluso llegó a mencionar que fue su abuelo –el padre de su
madre- el que les heredó una importante suma de centenarios a partir de su vida
de comerciante.
Elba Esther
Gordillo Morales, la ex lideresa del SNTE, ha vuelto a sorprender a la clase
política e informada de México. En el mismo día de inicio de ciclo escolar, la
apodada “La Maestra”, dio su primera conferencia de prensa después de lograr su
libertad ante el sobreseimiento de su caso el 8 de agosto de 2018, y luego de
cinco años en prisión.
No sorprendió precisamente por su
discurso, el cinismo político es ya una tradición en este país, sino por dos
otras cuestiones.
Primero, por su impecable figura, su retocadísima
cara y su entereza física, condiciones que no reflejan a la persona enferma que
hubo de estar entre camas de hospital y no en una prisión el tiempo que estuvo
detenida para ser procesada por operaciones con recursos de procedencia
ilícita, y no por enriquecimiento ilícito. Después sorprendió cuando sus abogados filtraron a periodistas parte del
testamento de su madre, fallecida en 2009 en condiciones de bonanza económica.
Atrás quedaron las investigaciones
que la PGR inició porque dinero del sindicato fue utilizado para hacer
transacciones entre empresas fantasma ligadas a Gordillo, y para sus gastos
personales, estimaban entonces -2013 cuando fue aprehendida- que se habrían
desviado más de mil 700 millones de pesos del SNTE para cubrir los gastos
personales de “La Maestra”, realizar transacciones.
Nada, el caso fue desestimado a la
vuelta de cinco años, dándole con ello a la señora Gordillo el contexto
judicial para asumirse una “presa política”; la incapacidad de la PGR y del
Gobierno de Enrique Peña Nieto para probar ante el Poder Judicial que los
señalamientos y las transacciones con recursos de procedencia ilícita eran
ciertos y comprobables, sólo le da la razón a quien se
dice ahora víctima del Estado y amenaza con recuperar aquello que le fue
arrebatado al detenerla. Peña falló, otra vez.
Toda la vida
de lujos que rodea a la ex líder sindical, que vivía de administrar las cuotas
de más de 1.5 millones de trabajadores de la educación, y que asumieron en el
Gobierno de ahí provenía su fortuna, es harto increíble. De haber salido en
1970 de su natal Chiapas, donde residía con su madre, la profesora rural, y
afiliarse al PRI, de donde obtuvo los cargos a través de los cuáles poco a poco
empezó a enriquecerse –porque no vivió de su madre- hasta convertirse en una de
las mujeres más poderosas de México en el ámbito político y por supuesto, en el
ámbito económico.
A los tres
años de registrarse como miembro activo del Partido Revolucionario
Institucional, Gordillo entró al SNTE de la mano de Carlos Jonguitud Barrios, a
quien sucedería años después en una maniobra política del Presidente Carlos
Salinas de Gortari que le dio el poder absoluto de los maestros, el cual
ejerció durante 25 años hasta ser detenida en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
El PRI
utilizó a la profesora Gordillo y ésta al instituto político. Ahí fue Diputada
federal, líder de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares y llegó
a ser Secretaria General del partido en una dupla con Roberto Madrazo en la
dirigencia nacional, hasta que los dejó para llevar su capital político al
partido Nueva Alianza. A la par de su crecimiento en el PRI, y en el sindicato
donde fue electa presidenta vitalicia en 2007, fue la riqueza de Gordillo.
A su madre por otro lado, no se le
conoce mucho. Salvo que tenía 90 años cuando falleció en 2009, que había nacido
en el año 1919 y que a su funeral fue el Presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Además de Carlos Romero Deschamps; Emilio Gamboa Patrón; José Murat; el
Secretario de Hacienda, Agustín Carstens; el de Salud; el Gobernador de
Sinaloa; el Rector de la UNAM, José Narro; el líder del grupo Maseca, entre
otros, y que seguro habrá sido por la fortuna que tenía la señora…
La vida de Gordillo es más parecida a
la de Carlos Hank González. Fue profesor, director de escuela, maestro en la
normal superior, director de área en el Gobierno, Tesorero, encargado de
finanzas, Alcalde, Gobernador y ya sabe, dos veces Secretario, las dos con
Carlos Salinas de Gortari, el mismo Presidente que favoreció para siempre a la
profesora Gordillo Morales.
Al morir
Hank González en el 2001, sus hijos ya habían incrementado la fortuna que había
salido del profesor, quien invirtió su dinero también en los bienes y raíces,
particularmente en los paraísos de playa mexicanos, en Quintana Roo, en Sonora
y en otros destinos turísticos del país.
Las vidas similares de estos
profesores rurales que terminaron siendo millonarios, es que el profesor Hank,
quien acuñó aquella frase de “un político pobre es un pobre político”, cuando
obtuvo el poder económico y al estar incapacitado para contender por la
Presidencia de la República, se retiró a administrar su fortuna y a guiar a sus
hijos en el arte de hacer dinero. Gordillo se empoderó tanto, que creyó que
tenía más poder que el Presidente de la República, y terminó encarcelada.
Sólo en México tres profesores del
sistema básico, dos afiliados al PRI, terminan millonarios. Es increíble, tan
increíble como la liberación de Gordillo, su regreso a la política y su
impecable estado físico y con todo y sus evidentes cirugías, a las que por los
tiempos, tuvo que haberse sometido mientras estaba detenida en “arraigo”
hospitalario o domiciliario.
El México de las tragicomedias
políticas, del cinismo, la corrupción y la impunidad, efectivamente no nació
con Enrique Peña Nieto, pero en su sexenio se consolidó. De pifia en pifia,
Peña. Otra burla.
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