Gustavo De
la Rosa.
El plan de paz y seguridad del nuevo
Gobierno incluye elevar de 40 mil a 100 mil los elementos activos de las
fuerzas policiacas federales, pero no soy fundamentalista para considerar que
toda intervención militar en tareas de Seguridad Pública es buena o mala (pues
la búsqueda de soluciones a los problemas de la delincuencia es gris y
matizada); en 20 años de actuar cotidianamente en defensa de los derechos
humanos he aprendido que los actos más heroicos o perversos son posibles de la
misma persona y las mismas instituciones.
Sin embargo,
hay instituciones que tienen una lógica
de operación inherente a sí mismas, como el Ejército (Marina incluida) y la
Policía, (que busca controlar a la delincuencia civil y cuya perspectiva puede
imponerse tanto a la de corporaciones civiles como militares); en estos casos
lo que interesa es el trabajo y los objetivos que persigue cada una con su
actuación cotidiana.
Esta es la gran duda que nos provoca
el anuncio de la Guardia Nacional integrada por militares: ¿cuál será la lógica
operativa de la Guardia Nacional?, ¿será policiaca o militar? No me atrevo a
adelantar una respuesta sin antes ver su funcionamiento, composición y cadena
de mando.
Me preocupa de entrada entender quién
mandará en la nueva corporación; se sabe que el presidente será la punta de la
pirámide, ¿pero lo hará a través de un mando militar, o la línea de mando será
del presidente al secretario de Defensa y de ahí al jefe de la Guardia
Nacional? Parecen reflexiones innecesarias, porque una respuesta fácil nos dice
que mande quien mande será un militar a fin de cuentas pero no es así de
sencillo.
Si la línea de mando es directa del
presidente al director de la Guardia Nacional, los esquemas dominantes de
planeación y ejecución del quehacer cotidiano tendrán como objetivo el
policiaco y sólo se tratará de cumplir con la tarea de combatir a la
delincuencia, pero si la línea de mando inmediata sobre el director de la
Guardia Nacional es el secretario de la Defensa Nacional entonces la práctica
de la corporación será más bien militar.
El combate a
la delincuencia sigue diversos modelos que pueden aplicarse con policías
civiles o militares, pero la perspectiva de los militares con relación a los
delincuentes es de confrontación y sometimiento, o extinción.
Otra
pregunta, ¿por qué los mandos de la
Guardia Nacional serán militares, dependientes de la Secretaría de defensa
Nacional, y no civiles? En Europa los más altos mandos militares son civiles y
esa es la tendencia mundial para que los militares no funcionen como un cuerpo
autónomo con identidad propia y líneas de mando internas distanciadas de las
demás instituciones del Estado. En México parece que se está haciendo un diseño
inverso: las instituciones que normalmente son comandadas por civiles ahora
serán comandadas por militares.
En el nivel cotidiano, y dentro de
los cuerpos cuya dinámica disciplinaria es vertical y contundente, es muy
importante saber quién manda y quién es el mandado; y aunque puede haber muchas
razones para que el Gobierno de AMLO actúe así, recuerdo una frase de la
universidad, “las bayonetas sirven para muchas cosas, menos para sentarse en
ellas”.
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