lunes, 29 de abril de 2019

La violencia joven.


Javier Risco.

¿Qué piensan los mexicanos que no recuerdan un país en paz? Me refiero a esos que no lo recuerdan porque no lo conocieron, porque no lo vivieron. Esos que no saben cómo es viajar por las carreteras de Tamaulipas a las 3 de la mañana, mientras los primos no dejan de roncar; o esos adolescentes que no se pueden escapar terminando la preparatoria a las playas de Guerrero; o los que se acostumbraron a abrir un periódico y ver dos decapitados. ¿Qué tienen en la cabeza esos mexicanos que nacieron después del 2000? Que el primer año de su primaria coincidió con el sexenio de Felipe Calderón, el sexenio en el que comenzó el combate contra el crimen organizado y nunca más regresó el México de la paz.

La Consulta Infantil y Juvenil 2018 (CIJ) es el más reciente ejercicio de participación, organizado por el Instituto Nacional Electoral, para conocer la percepción de este país en los menores entre 6 y 17 años. La consulta se realizó en noviembre pasado, y participaron más de 5 millones 600 mil niñas, niños y adolescentes.

Sobre el tema de la violencia, “la percepción cambia para cada rango de edad de las y los participantes de la CIJ 2018. El maltrato físico es muy acusado en edades más tempranas, y representa la violencia misma para casi la mitad de quienes respondieron. En cambio, la de la comunicación es de mayor susceptibilidad entre mayores: los adjetivos descalificadores (las groserías) se convierten en la principal agresión. En ambos casos, observamos que la violencia psicológica siempre está presente”. Respecto al entorno donde son violentados, “niñas y niños entre 6 y 9 años refieren sufrir mayor cantidad de violencia en el hogar, mientras que el segmento de 10 a 13 reporta más violencia en la escuela (ligeramente más en la escuela privada). Las y los adolescentes reciben comparativamente más violencia en otros ámbitos, como la calle, Internet o en el trabajo (…) Todos los datos anteriores conducen a considerar que los entornos donde debería haber una mayor seguridad de niñas, niños y adolescentes resultan ser, en cambio, los lugares donde están más vulnerables. Precisamente aquellos que inician la formación de la personalidad social (de 6 a 9 años) reciben la mayor desilusión al enfrentar un trato violento en el lugar que les debería proteger”.

Es ese primer círculo el que está fallando, la violencia arrastrada en los lugares donde debería haber tranquilidad. Sin embargo, cuando se habla de la incidencia de violencia, la Consulta Infantil y Juvenil está muy por debajo de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2018. La CIJ hizo la siguiente pregunta: “¿En el último año, ha sufrido maltrato o violencia?” Mientras que el ENVIPE preguntó: “¿Ha vivido en su colonia alguna experiencia de delincuencia, robo, asalto o pandillerismo violento?” La CIJ representa a la población entre 6 y 17 años, mientras que el Envipe, a la población de 18 años o más. Los resultados muestran que la percepción de la violencia entre niñas, niños y adolescentes aún está muy por debajo de la experiencia de la población adulta. Mientras seis de cada 10 mexicanos adultos han vivido una experiencia violenta, en el caso de los menores, ninguna entidad rebasa el 20% de sus niños como víctimas.

La Consulta Infantil y Juvenil nos muestra la temperatura de la violencia en los menores, queda como prueba fiel de una generación que ha encontrado en México un lugar que sólo ha estado en paz en los relatos de tíos, padres y abuelos. Su memoria no les alcanzó.

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