martes, 30 de abril de 2019

#SeguimosHablando


Javier Risco.

José Armando Rodríguez, ‘El Choco’: Fui reportero del Diario de Juárez. En enero de 2008 me amenazaron por teléfono: “bájale el tono”. Por eso, tuve que pasar meses exiliado en El Paso, Texas. Pero mi vida estaba con mi familia. Regresé al periodismo hasta la mañana del 13 de noviembre de 2008, cuando me disponía a llevar a mi hija a su escuela en Ciudad Juárez, Chihuahua. Abordé mi auto y mientras me sentaba al volante, un hombre me disparó en la cabeza.

Me mataron, según han dicho los presuntos asesinos, por haber denunciado la violencia desatada por La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, y sus vínculos con el poder político, hasta que cártel y gobierno se volvieron uno mismo. Intentaron callarnos, pero #SeguimosHablando.

Moisés Sánchez: Fundé un pequeño periódico: La Unión. Lo repartía en mi taxi por las calles de mi pueblo Medellín, Veracruz. Hasta que el 2 de enero de 2015, hombres armados llegaron a mi casa. Me secuestraron, me torturaron y me asesinaron. #SeguimosHablando.

Miroslava Breach: La mañana del 23 de marzo de 2017 comenzaba normal; un día más para hacer periodismo. Pero a las puertas de mi casa, en Chihuahua, me asesinaron frente a mi hijo. En mis más de 30 años en el periodismo, atendí las guerras entre los cárteles de Sinaloa y Juárez, esa combinación de narcopolítica que domina mi tierra, Chínipas. Los Salazar, supuestamente, fueron los autores de mi asesinato. Pero ni así lograron callarme.

Días antes de mi asesinato, volví a recorrer la sierra tarahumara, cosechando denuncias de agresiones que sufrían los Rarámuri. Investigué secuestros y crímenes que involucraban a narcotraficantes y a políticos del gobierno de Chihuahua. Quisieron callarme, pero #SeguimosHablando.

Javier Valdez: Cofundador de RíoDoce, desde el que visibilizamos a las víctimas del narcotráfico y la violencia en México. El 15 de mayo de 2017 fui asesinado en plena calle, a plena luz en Culiacán, la misma ciudad donde nací.

Cuatro nombres, cuatro historias. Cuatro periodistas mexicanos asesinados por ejercer la libertad de expresión y de información. Cuatro voces que el crimen organizado intentó silenciar. Cuatro de al menos 104 casos de colegas que mataron en los últimos 12 años y cuyos homicidios no han otorgado ni verdad ni justicia. Y, a pesar de todo, #SeguimosHablando.

Ayer, por medio de este hashtag, la organización Propuesta Cívica inició una campaña para seguir haciendo visible la violencia ejercida contra la prensa, que ha terminado con la vida de decenas de compañeros que buscaban contar historias de desigualdad y que retrataban el México de los estados en los que la pobreza acentúa los episodios de abusos de grupos criminales.

La idea de esta propuesta es que a través de cuatro cuentas de Twitter creadas con el nombre de cada reportero, ellos vuelvan a contar sus historias, para que su homicidio no termine con sus voces. Es un “esfuerzo por regresarles la voz, que forma parte de luchar contra el olvido y es un grito para la exigencia de justicia”, de acuerdo con la organización que mantendrá activo el ejercicio entre el 29 de abril y el 4 de mayo, en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que es el 3 de mayo.

Con autorización de las cuatro familias, estas cuentas de Twitter difundirán el trabajo de cada uno que evidenció a grupos criminales que después tomaron represalias e intentaron silenciarlos. Un ejercicio que pone de nuevo esta consigna sobre la mesa: no se mata la verdad matando periodistas.

En un país donde desde el púlpito presidencial se usa la palabra para agredir a la prensa que critica al poder, este ejercicio de devolverle la palabra a quienes murieron por no callarse, es un ejercicio necesario, importante y esperanzador: ellos no se callan si nosotros seguimos repitiendo lo que querían decir.

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