Las reformas
anticorrupción que anunció Enrique Peña Nieto aún no surten efecto en la
opinión pública: en 2016, México se colocó en el lugar 123 de 176 países en
materia de percepción de corrupción, sitio que comparte con Azerbaiyán,
Yibuti, Honduras, Laos, Moldavia, Paraguay y Sierra Leona, de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC 2016) que
publicó hoy la organización Transparencia Internacional.
De un año para otro,
México cayó 28 lugares en la lista elaborada por la organización: en el IPC
del 2015, ocupaba el lugar 95, con una calificación similar a la de Filipinas,
Mali o Armenia.
Las medidas anunciadas para combatir la corrupción “no
fueron suficientes para reducir el efecto de los continuos escándalos de
corrupción en todo el país y frenar la caída de México en el IPC”, observó la
organización.
México se encuentra
ahora en el último lugar de los 35 países que forman parte de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en el penúltimo lugar
del G20, donde obtuvo una calificación apenas superior a la de Rusia.
La percepción de que México es un país corrupto supera la de
El Salvador, Kosovo, Brasil, China o Colombia.
En América, sólo
Guatemala, Nicaragua, Haití y Venezuela se colocaron debajo de México,
cuando el año pasado éste se encontraba en el lugar 21 de los 32 países de la
región.
La organización urgió
al gobierno mexicano a garantizar la autonomía de la futura Fiscalía General de
la República –pidió “apertura en el proceso de designación de su titular”–, y
exigió la “independencia real” de los futuros sistemas locales anticorrupción
para “investigar y sancionar la corrupción a nivel subnacional”.
También llamó a crear “contrapesos
reales y no sólo formales entre los poderes de los estados” y recordó que los
congresos deben cumplir con su función de vigilancia en materia de gasto público.
“No basta con
asegurar la transformación institucional. Los cambios en el marco legal e
institucional deben acompañarse de acciones sistemáticas para desmantelar las
redes de corrupción que afectan a un número importante de las instituciones
públicas del país. Los casos conocidos por la comunidad nacional e
internacional no deben quedar impunes”, sostuvo.
El sistema de calificación de la organización establece un
baremo de cero a 100 puntos, donde cero es la peor calificación en materia de
percepción de la corrupción. Y, entre 2015 y 2016, el índice de México cayó de cinco puntos, de 35 a 30.
Transparencia Internacional basó sus indicadores en los
datos de ocho de las 11 instituciones que utilizó como referencia para elaborar
el IPC, entre ellas el Proyecto de Justicia Mundial, el Foro Económico Mundial
o la Unidad de Inteligencia, una filial del Grupo The Economist, que edita la
revista del mismo nombre.
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